El Senado del Congreso de Estados Unidos confirmó este miércoles a Kevin Warsh como el nuevo presidente de la Reserva Federal para un mandato de cuatro años.
El Senado votó 54 a favor y 45 en contra para confirmar a Kevin Warsh, quien aboga por tasas de interés más bajas y una institución que respalde las políticas a favor del crecimiento económico
El Senado del Congreso de Estados Unidos confirmó este miércoles a Kevin Warsh como el nuevo presidente de la Reserva Federal para un mandato de cuatro años.
Warsh hereda un Banco Central con una política que necesita cambios urgentes para ajustarse a los tiempos económicos actuales y con una inflación del 3,8% reciente, movida por la situación en el Medio Oriente contra el régimen terrorista iraní.
El Senado votó 54 a favor y 45 en contra para confirmar a Warsh, quien aboga por tipos de interés más bajos y una institución que respalde las políticas a favor del crecimiento económico, no sólo de la regulación.
Oriundo del estado de Nueva York, este jurista, financista de formación y exasesor de políticas económicas de la Casa Blanca, de 56 años, dejó de forma prematura su primer mandato en la junta en 2011, tras manifestar sus diferencias en materia de política monetaria bajo el gobierno de Barack Hussein Obama.
Ahora vuelve para dirigir la Reserva Federal, encargada, entre otras cosas, de controlar la inflación en Estados Unidos y garantizar el máximo empleo, pero también impulsar la economía estadounidense, algo por lo cual su predecesor fue cuestionado en su período de ocho años.
Trump criticó con frecuencia la deficiente gestión del predecesor de Warsh, Jerome Powell, por su lentitud y su desacoplamiento con la realidad económica de EEUU.
La administración Trump puso además a Powell en la mira de una investigación penal por el costo excesivo o descomunal en la reparación de los tres edificios que conforman la Reserva Federal en Washington. Está pendiente la acción legal contra la gobernadora de la Fed, Lisa Cook, por corrupción y por mentir y cometer fraude en la adquisición de propiedades.
En su audiencia de confirmación ante la comisión bancaria del Senado, Warsh prometió preservar la independencia de la Fed, cuando en los cuatro años de Biden el jefe del Banco Central, Powell, defendió de forma intrínseca la agenda progresista de los demócratas y las políticas fallidas que ocasionaron la peor inflación en los últimos 50 años.
"Me honra que el presidente me haya nominado para el cargo y seré un actor independiente si se confirma mi nombramiento como presidente de la Reserva Federal", dijo Warsh.
Nacido en Albany, la capital del estado de Nueva York, Warsh es licenciado por la Universidad de Stanford y la Facultad de Derecho de Harvard.
Está casado con Jane Lauder, nieta de la legendaria magnate de los cosméticos Estée Lauder.
Warsh comenzó su carrera en el gigante de la inversión Morgan Stanley, especializado en fusiones y adquisiciones.
Más tarde se incorporó al gobierno del entonces presidente estadounidense George W. Bush, donde se desempeñó como asesor de política económica de la Casa Blanca de 2002 a 2006, antes de ser nominado para el Directorio de la Reserva Federal.
Warsh formó parte de la junta durante la crisis financiera mundial y finalmente se marchó en 2011 por desacuerdos sobre cómo debía afrontarla el Banco Central durante el gobierno de Obama.
Desde entonces ha trabajado en Wall Street y en los directorios de diversas empresas, incluida la mensajería UPS.
"Vi a la Fed y a su gente en su mejor momento, pero también fui testigo de una institución tentada a desempeñar un papel más amplio en la economía y la sociedad", dijo Warsh en su audiencia de confirmación.
Ese lenguaje encaja con los argumentos de Trump, cuya administración ha pedido que la Reserva Federal actúe en correspondencia con las necesidades de EEUU para hacer crecer la economía estadounidense, que debe ser el objetivo fundamental de las instituciones financieras del país y no poner el freno y crear crisis como hizo Powell durante su mandato de ocho años.
En su primera etapa en la Fed, Warsh era considerado un "halcón", es decir, un responsable de política monetaria que se inclina por atender el lado de la inflación del mandato, generalmente subiendo las tasas de interés.
En los últimos años, Warsh asumió una postura acorde con los tiempos de cambio que atraviesa el mundo y los procesos financieros y económicos en Norteamérica y en sintonía con la plataforma del presidente Donald J. Trump de Make America Great Again.
Warsh atribuye la alta inflación histórica a "errores de política" de la Fed en 2021 y 2022, durante la administración Biden.
Ha pedido un "cambio de régimen" en la formulación de políticas, lo que incluye modificar los datos en los que la Fed basa sus decisiones, eliminar la orientación prospectiva de sus comunicaciones y fomentar discusiones más vigorosas en las reuniones de su consejo de gobernadores.
FUENTE: Con información de AFP.
