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BUSCABAN "INFORMACIÓN ECONÓMICA"

EEUU: Autoridades afirman que Rusia vuelve a las andadas en espionaje

NUEVA YORK.- El nuevo objetivo de la vigilancia no es militar, sino económico

NUEVA YORK.- AP

Evgueni Buriakov, Igor Sporishev y Víctor Podobni , tres hombres acusados de espionaje en Estados Unidos, no se ocultaron tras identidades falsas ni trataron de robar secretos militares.
Su objetivo era recopilar "información económica" sobre posibles penalidades bancarias y fuentes alternativas de energía, por lo que las autoridades federales estadounidenses insisten en que el caso es prueba de que el espionaje ruso está vivito y coleando más de dos décadas después del fin de la Guerra Fría.


El caso también pone en evidencia el tiempo y los recurso que Estados Unidos sigue dedicando a los sospechosos de ser espías de Putin, quienes usan métodos desarrollados mucho antes de que ellos nacieran, como micrófonos de escucha, cámaras ocultas e interceptación de llamadas telefónicas.


"Los espías rusos siguen operando entre nosotros" afirmó el fiscal federal Preet Bharara tras los arrestos de la semana pasada. Mientras el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Alexander Lukashevich, acusa a las autoridades estadounidenses de fabricar un escándalo de espías como parte de su "campaña anti rusa".


Nueva modalidad
Para Annemarie McAvoy, profesora de Derecho de la Universidad Fordham y ex fiscal federal, este caso no debe tomarse a la ligera. "Tenemos que preocuparnos por el aspecto de la guerra económica. Eso es lo que me preocupa", enfatizó al señalar el reciente ataque contra Sony Pictures por la película "The Interview."


McAvoy dijo que los arrestos pudieran demostrar que el espionaje ha cambiado en momentos que los países buscan información que les permita atacar tanto a las empresas como a la economía de un país. "Ya no se trata de secretos militares. Eso es cosa del pasado", sentenció.


El caso contra Buriakov, Sporishev y Podobni sale a la luz menos de cinco años después del arresto de diez agentes encubiertos, un grupo llamado "Los ilegales" por el SVR, la agencia de inteligencia en el extranjero con sede en Moscú, que llevaban una vida ordinaria en Estados Unidos con nombres falsos. 
Estos diez agentes encubiertos se declararon culpables en un tribunal federal de Manhattan de cargos de confabulación y se ordenó su expulsión del país como parte de un canje por cuatro personas acusadas de espiar en Rusia para Occidente.
Fiscales federales en Brooklyn presentaron otro caso de espionaje en 2013, acusando a Alexander Fishenko, ciudadano naturalizado originario de Kazajstán, y quien ganó millones de dólares con su firma de exportación en Texas, de ser un agente militar ruso. Tras ser arrestado, se declaró culpable, y debe ir a juicio este año.


No tan peligroso
Sin embargo, no todos consideran el caso de Buriakov, Sporishev y Podobni como peligroso, entre ellos Kimberly Marten, politóloga del Barnard College en la Universidad de Columbia, para quien "lo que es interesante es lo poco que han logrado estos acusados de espionaje”. 


Los fiscales dicen que la investigación más reciente sacó a relucir actividades de espionaje de Sporishev y Podobni, quienes tenían cargos diplomáticos de bajo rango y de Buriakov, un vecino del Bronx con visa válida, que trabajaba en la filial de Manhattan de un banco ruso y tiene un perfil en LinkedIn. 


Las autoridades señalan que, bajo órdenes de Moscú, Sporishev asignaba a Buriakov labores de recopilación de inteligencia sobre potenciales sanciones de Estados Unidos contra bancos rusos, mientras Podobni analizaba la información y enviaba los informes a la SVR desde una oficina de la Federación Rusa en Nueva York.


Los documentos presentados al tribunal como parte de este caso detallan exigencias del SRV a Buriakov para que preparase preguntas para una "organización noticiosa" rusa, que se cree es la agencia noticiosa Tass, para preguntar sobre el funcionamiento interno del mercado estadounidense de valores.


Una vez descubierta la red de espionaje, un juez ordenó la detención de Buriakov sin derecho a fianza, mientras que Podobni y Sporishev, protegidos por la inmunidad que les otorga su estatus diplomático, regresaron a Rusia.

 

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