Estados Unidos celebra el Día del Trabajo el primer lunes de septiembre, una fecha distinta al 1º de mayo que domina en el resto del mundo. La elección no es casual: refleja la historia particular del movimiento laboral estadounidense, sus luchas internas y la voluntad política de crear una festividad nacional que reconociera a los trabajadores sin vincularla a los movimientos obreros internacionales de corte marxista.
En Estados Unidos, el Labor Day es una celebración anual dedicada a los trabajadores y a los logros de la fuerza laboral. La intención es reconocer el papel decisivo que han tenido los trabajadores en la construcción, prosperidad y estabilidad del país.
Prohibido olvidar la explotación laboral
La festividad nació en uno de los capítulos más duros de la historia laboral estadounidense. Según la institución History, a finales del siglo XIX el trabajador promedio laboraba 12 horas diarias, siete días a la semana, para poder subsistir. En muchos estados, donde las leyes laborales eran prácticamente inexistentes, niños de cinco o seis años trabajaban en molinos, fábricas y minas, ganando apenas una fracción del salario de los adultos.
Las condiciones eran extremadamente inseguras: falta de ventilación, ausencia de instalaciones sanitarias, jornadas extenuantes y riesgos constantes. Los más afectados eran los pobres y los inmigrantes recién llegados, que enfrentaban ambientes laborales similares a los de Europa y otras regiones industrializadas del mundo.
Protestas, huelgas y el primer desfile del Día del Trabajo
Con el crecimiento de la industria manufacturera surgieron grupos de trabajadores que exigían mejoras. Las manifestaciones y huelgas se multiplicaron para presionar a los empleadores a renegociar horarios y salarios. Algunas protestas se tornaron violentas, como el célebre Haymarket Riot de 1886, en Chicago, donde murieron policías y trabajadores.
Otras movilizaciones dieron origen a tradiciones. El 5 de septiembre de 1882, más de 10.000 trabajadores marcharon desde el Ayuntamiento de Nueva York hasta Union Square, en lo que se considera el primer desfile del Día del Trabajo en Estados Unidos.
La idea de celebrar la fecha en septiembre comenzó a extenderse y varios estados adoptaron la conmemoración.
De celebración estatal a día festivo nacional
Antes de convertirse en un feriado federal, el Día del Trabajo fue reconocido por activistas y gobiernos locales. Tras ordenanzas municipales en 1885 y 1886, surgió un movimiento para lograr legislación estatal.
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Oregón fue el primer estado en aprobar una ley reconociendo el Día del Trabajo, el 21 de febrero de 1887.
Ese mismo año lo hicieron Colorado, Massachusetts, Nueva Jersey y Nueva York.
A finales de la década, se sumaron Connecticut, Nebraska y Pensilvania.
Para 1894, otros 23 estados habían adoptado la festividad. Finalmente, el 28 de junio de 1894, el presidente Grover Cleveland firmó la ley que convirtió el primer lunes de septiembre en un día festivo nacional.
¿Quién propuso el Día del Trabajo? Dos nombres en disputa
La autoría de la idea no está completamente clara. Dos figuras del movimiento obrero reclaman el título:
Peter J. McGuire
Secretario general de la Hermandad de Carpinteros y Ebanistas y cofundador de la Federación Estadounidense del Trabajo. En 1882 sugirió crear un “día festivo general para las clases trabajadoras”.
Matthew Maguire
Maquinista y secretario de la Unión Central del Trabajo en Nueva York. Investigaciones recientes respaldan que él propuso la festividad en 1882. Tras la firma de la ley federal, el periódico Paterson Morning Call afirmó que Maguire era el “autor indiscutible” del Día del Trabajo.
Ambos asistieron al primer desfile de 1882.
Cómo se celebra hoy
El primer Día del Trabajo se celebró el martes 5 de septiembre de 1882. Un año después se repitió la fecha. Con el tiempo, las celebraciones evolucionaron:
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Desfiles para mostrar la fuerza de las organizaciones sindicales.
Festivales familiares para el esparcimiento de los trabajadores.
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Discursos de líderes laborales y figuras públicas.
En 1909, la Federación Estadounidense del Trabajo instituyó el Domingo del Trabajo, dedicado a los aspectos espirituales y educativos del movimiento obrero.
Hoy, el Día del Trabajo marca también el cierre simbólico del verano y es una fecha de reuniones familiares, actividades comunitarias y eventos públicos.
Un homenaje al trabajador estadounidense
El movimiento obrero estadounidense elevó el nivel de vida del país y contribuyó a una producción sin precedentes en el mundo. Por ello, el Día del Trabajo rinde homenaje al trabajador como artífice de la fortaleza, la libertad y el liderazgo nacional.
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