MIAMI.- Tras siete meses de discrepancias y negociaciones, la segunda ronda de ayuda federal por coronavirus vuelve a la mesa de trabajo en el Congreso ante la solicitud del veto presidencial que pide eliminar ciertos gastos y ampliar otros.
EEUU: ¿Hay ayuda federal por coronavirus o no?
"Le pido al Congreso que enmiende este proyecto de ley y aumente los ridículamente bajos $ 600 a $ 2,000, o $ 4,000 para una pareja", señaló el presidente Donald Trump por medio de un vídeo que publicó en Twitter.
"También le pido al Congreso que se deshaga de inmediato de los elementos innecesarios y derrochadores de esta legislación y que me envíe un proyecto de ley adecuado o de lo contrario la próxima administración tendrá que entregar un paquete …", añadió.
El Presidente se refería al pago acordado por el Congreso de 600 dólares a cada trabajador del país que gane menos de 100.000 dólares al año.
Por otra parte, el mandatario hizo referencia a gatos adicionales que estarían relacionados con una ayuda paralela a familias extranjeras que no han podido legalizar su estatus migratorio en Estados Unidos e investigaciones científicas que se realizarían en laboratorios que están situados fuera del país, entre otras cosas.
De hecho, todo parece indicar que hay mucho más que una mala negociación. El paquete de financiación de fin de año, que a menudo llaman “ómnibus”, se combinó con el proyecto de ley de estímulo mientras el Senado se apresuraba a salir de vacaciones por Navidad.
En efecto, el paquete de financiación se acordó unos días antes, mientras que el acuerdo sobre ayuda económica prácticamente se materializó en un par de jornadas, luego de que el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, advirtiera que no habría vacaciones hasta que se lograra una resolución.
Vale recordar que la propuesta de ayuda fue aprobada originalmente en mayo en la Cámara Baja, bajo el nombre Heroes Act, en la que se asignaban 3 millones de billones de dólares (3 trillions), con 1.200 dólares para cada trabajador, así como 382.000 millones (382 billions) para cuidado de salud y 290.000 millones (290 billions) para pequeños negocios, entre otros gastos que también fueron muy cuestionados en aquel momento, como ayuda financiera a gobiernos estatales y locales.
En verdad, la propuesta de ley murió antes de llegar al Senado, aunque fue presentada en un comité especializado del alto cuerpo legislativo, pero nunca votada en el pleno.
Dos meses después, en julio, en plena crisis económica por la segunda ola de coronavirus; el Senado anunció la posibilidad de revivir la propuesta bajo el nombre HEALS Act.
Finalmente, en diciembre, siete meses después de la primera propuesta, el Senado adoptó el paquete de ayuda con 1.200 dólares para cada trabajador, asistencia para pequeñas empresas, entre otras asignaciones, sin ayuda financiera directa a gobiernos estatales y locales.
McConnells y colegas calificaron el acuerdo de “triunfo” y unas horas después el Presidente lo catalogó de “desgracia”.
No obstante, la reclamación del Presidente produjo una inusual alineación entre algunos de sus críticos más impulsivos y el mandatario.
“Al menos, el Presidente está de acuerdo con 2.000 dólares y los demócratas estamos listos para aprobarlo esta misma semana”, aseguró la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, que incluso retuiteó el vídeo de Trump.
"No nos empantanemos con compensaciones ideológicas y elementos no relacionados, ¡y simplemente HAGAMOS ESTO! El pueblo estadounidense se lo merece", tuiteo el senador Chuck Schumer.
Incluso la congresista Alexandria Ocasio-Cortez expresó su apoyo: "Me alegra ver que el Presidente está dispuesto a apoyar nuestra legislación. Podemos aprobar cheques de $ 2.000 esta semana si el Partido Republicano del Senado accede a no entorpecer".
El senador Bill Sanders no se quedó atrás: “Let’s do it", “hagámoslo”, tuiteó.
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