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PENA DE MUERTE

Ejecutan en Georgia a la primera mujer en 70 años, pese a petición del Papa

En un emotivo vídeo divulgado hace poco más de una semana, dos de los tres hijos de Gissendaner, hacían un llamado a las autoridades estatales e indicaban que "perdonar a su madre fue la mejor forma de verdaderamente honrar la memoria de su padre"

MIAMI.-EFE

Las autoridades de Georgia ejecutaron este miércoles a una madre estadounidense, condenada a la pena capital por el crimen de su esposo hace 18 años, tras negarle una petición de clemencia y a pesar de la solicitud del papa Francisco de conmutarle la pena capital.

Kelly Gissendaner, de 47 años de edad, murió tras suministrársele una inyección letal en la prisión de Jackson, al sureste de Atlanta en Georgia, con lo que se convirtió en la primera mujer en Georgia en ser ejecutada desde 1945.

Varias mociones de último minuto sometidas por la defensa ante la Corte Suprema de Georgia y la Corte Suprema de Estados Unidos para detener la ejecución fueron rechazadas, al igual que la petición de clemencia ante la Junta de Libertad Condicional y Perdón, en la que dos de los hijos de la mujer participaron.

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La ejecución de Gissendaner, que estaba prevista para las 7:00 pm EDT, se postergó hasta pasada la media noche de este martes.

Los abogados de Gissendaner libraron una larga batalla legal para salvarle la vida luego de que se le suspendiera la ejecución hace siete meses al descubrirse que el coctel letal presentaba anomalías.

Gissendaner había pedido a las autoridades penitenciarias que su última comida estuviese compuesta de salsa de queso con nachos, fajitas y limonada.

Tras el anuncio de la nueva fecha de ejecución la pasada semana, familiares y activistas en contra de la pena de muerte intensificaron sus esfuerzos para lograr que se le condonara la pena capital.

Los tres hijos de Gissendaner habían perdonado a su madre e intercedieron a su favor en varias ocasiones, tras argumentar que ella ya se ha reformado.

La hija de la condenada a muerte, Kayla Gissendaner, se dirigió a un grupo de simpatizantes que llevaban a cabo una vigilia en las afueras de la prisión y les pidió que no perdieran la fe.

En un emotivo vídeo divulgado hace poco más de una semana, dos de los tres hijos de Gissendaner, hacían un llamado a las autoridades estatales para suspender la ejecución de su madre e indicaban que "perdonar a su madre fue la mejor forma de verdaderamente honrar la memoria de su padre".

El papa Francisco se unió a los esfuerzos por conmutarle la pena a Gissendaner, al enviar una carta a las autoridades del estado en la que pedía clemencia para la madre.

Durante su gira por Estados Unidos la pasada semana, el papa Francisco hizo un llamado ante el Congreso para poner fin a la pena de muerte, al referirse a la "responsabilidad" de proteger y defender la vida humana en cada etapa de desarrollo.

Gissendaner fue sentenciada a la pena capital por planear y conspirar la muerte de su esposo en 1997, Doug Gissendaner, junto a su amante, Gregory Bruce Owen.

Owen, el autor material del asesinato, solo fue condenado a cadena perpetua tras testificar contra Gissendaner en el juicio.

Gissendaner es la primera persona en Georgia en ser ejecutada pese a no haber sido quien cometió directamente el crimen, desde que se restableció la pena capital en los años setenta, de acuerdo con el Centro de Información sobre la Pena Capital (DPIC).

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Los abogados señalaron en numerosas ocasiones que la sentencia que recibió su defendida era más fuerte que la del autor material del homicidio.

Lena Baker, que murió electrocutada en 1945, fue la última mujer en ser ejecutada en el estado de Georgia acusada de asesinato, pena que en 2005 fue oficialmente perdonada al considerarse que actuó en legítima defensa.

Según el DPIC, en los últimos 100 años han sido ejecutadas más de cuarenta mujeres en Estados Unidos, 16 de ellas después de 1976, cuando la Corte Suprema de Estados Unidos restableció la pena de muerte en el país.

Hasta octubre de 2014, habían 57 mujeres en el pabellón de la muerte en todo Estados Unidos, lo que de acuerdo con DPIC representa el 1.88 % de toda la población que ha sido condenada a la pena capital.

El próximo jueves está prevista en el estado de Virginia la ejecución de Alfredo Rolando Prieto, un ciudadano salvadoreño de 49 años, que fue condenado a la pena capital en 2010 por tres asesinatos cometidos entre 1988 y 1990, y es sospechoso de otros seis.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitó este miércoles medidas cautelares a favor del condenado a muerte, que sus abogados aseguran tiene problemas mentales, para poner freno a la ejecución de prevista para el 1 de octubre en el Centro Correccional de Greenville.

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