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RELACIONES BILATERALES

Nexos entre México y EEUU: ¿hechos reales o alternativos?

Mientras Kelly y Tillerson se reunían amistosamente con Videgaray y con los ministros mexicanos del Interior y de Hacienda en Ciudad de México, en Washington Donald Trump volvía a hablar de su vecino

CIUDAD DE MÉXICO.- Todo fue tan cordial que, en un pequeño descuido, se podía llegar a pensar que México y Estados Unidos otra vez eran amigos. Nunca se pronunció en público la palabra muro ni se habló de que México sólo manda "bad hombres" a cruzar el Río Bravo.

La primera visita que hicieron a México los secretarios de Estado y de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Rex Tillerson y John Kelly, tampoco buscaba, en realidad, sacar del pozo a una relación bilateral sacudida con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca hace un mes.

Las metas del viaje eran más modestas. Hablar y tratar de limar un poco las asperezas. El principal punto de acuerdo fue que hay diferencias y que ambos países seguirán dialogando y trabajando para encontrar la mejor manera de convivir en la era Trump.

"Para superar los agravios, para superar los sentimientos negativos que sin duda hoy prevalecen, más que palabras lo que habrá de importar son los hechos", afirmó el ministro de Relaciones Exteriores de México, Luis Videgaray.

Mientras Kelly y Tillerson se reunían amistosamente con Videgaray y con los ministros mexicanos del Interior y de Hacienda en Ciudad de México, en Washington Trump volvía a hablar de su vecino. "Con México tendremos una buena relación. Y si no, no", dijo. Tan simple.

Recordó el desastre que a su juicio ha sido el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta o TLCAN, por sus siglas en español). Responsabilizó al acuerdo de la pérdida de un tercio de los puestos de trabajo manufactureros en Estados Unidos.

Pero en Ciudad de México los canales de la diplomacia siguieron su curso. El ministro mexicano de Economía, Ildefonso Guajardo, que no participó en las reuniones, dijo que la cita con Peña Nieto dependería de que hubiera acuerdos significativos.

Hubo al final humo blanco. Al término de las reuniones con sus contrapartes mexicanas, Tillerson y Kelly fueron recibidos en la residencia oficial de Los Pinos.

En México algunos senadores y empresarios habían considerado inadecuado que Peña Nieto recibiera a los secretarios. Pero México continuó con la apuesta por el diálogo, a pesar de que sigue en suspenso una reunión que Peña Nieto le canceló a Trump el 31 de enero por su propósito de hacerle pagar a México un muro fronterizo.

México, el país más amenazado por las políticas comerciales, migratorias y fronterizas de Trump, recibió a los funcionarios con una mezcla de enojo y buena voluntad. "Preocupación, irritación", fueron las palabras que usó Videgaray para describir el estado de ánimo de los mexicanos.

De acuerdo con lo que había anticipado Videgaray desde antes de la cita, el objetivo era ir trazando una ruta de entendimiento.

Casi cada semana se agrega algún elemento a la incertidumbre de México: el martes el Departamento de Seguridad Nacional que encabeza Kelly publicó dos memorandos que encendieron otra vez luces de alerta.

Sumado a todo lo que ya había dicho antes Trump, la novedad es que Washington dijo que iba a expulsar hacia México a los inmigrantes ilegales de cualquier nacionalidad que hayan cruzado la frontera desde ese país.

Aunque no se informó si habrá cambios, Videgaray dijo que México le pidió a Estados Unidos no actuar de manera unilateral y Estados Unidos se comprometió, a su vez, a actuar de manera legal y con respeto de los derechos humanos.

"Todas las deportaciones se harán de acuerdo con nuestro sistema de Justicia", dijo Kelly. "Todo esto se hace, como siempre ocurre, en estrecha coordinación con el Gobierno de México".

Decenas de miles de inmigrantes, en su mayoría centroamericanos, ingresan de manera ilegal a Estados Unidos desde México. Su travesía incluye muchas veces zonas desérticas, ríos y montañas.

Videgaray había advertido el miércoles, antes de la llegada de Tillerson y Kelly, que México no aceptaría deportaciones de personas que no fueran mexicanas a su territorio.

En medio de la mayor crisis de las últimas décadas entre Estados Unidos y México, el portavoz de Trump, Sean Spicer, llegó a decir que la relación con México era "fenomenal" y "robusta". El ministro mexicano de Economía ironizó diciendo que eso no eran hechos reales, sino "hechos alternativos".

En cualquier caso la vía del diálogo continúa. Habrá nuevas reuniones entre México y Estados Unidos. "Este es un proceso que será largo, que no necesariamente será sencillo, pero lo importante es dar pasos en la dirección correcta", resumió Videgaray.

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FUENTE: dpa

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