ver más
Gobierno de Trump

Sessions se retira de investigación sobre nexos con Rusia tras fuerte presión política

"Creo que no debo involucrarme en la investigación de una campaña en la cual he participado. Ni en esta, ni en otras relacionadas con la campaña", dijo Sessions en una rápida rueda de prensa el jueves por la tarde en su despacho
Por RUI FERREIRA

@ruiefe

MIAMI.– El secretario de Justicia, Jeff Sessions, se ha retirado de la investigación federal que prosigue el FBI sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales, tras ser fuertemente presionado por las clase política y la prensa.

El nombre de Sessions se vio involucrado en la controversia después de que el miércoles por la noche, el diario The Washington Post desveló que cuando era senador y asesor del entonces candidato republicano Donald Trump, mantuvo dos conversaciones con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, cuando la investigación ya estaba en curso, abierta por la administración de Barack Obama. Sin embargo, lo ocultó durante las audiencias de confirmación en el Senado.

“Creo que no debo involucrarme en la investigación de una campaña en la cual he participado. Ni en esta, ni en otras relacionadas con la campaña”, dijo Sessions en una rápida rueda de prensa el jueves por la tarde en su despacho, al cabo de un día donde fue fuertemente presionado por demócratas y republicanos para que lo hiciera. Hace dos semanas, el entonces asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn tuvo que renunciar a sus funciones porque ocultó contactos del mismo estilo.

El secretario de Justicia indicó que tomó la decisión tras consultar con varios de sus asistentes y no ha conversado sobre el asunto con el presidente Trump. Pero negó que en las conversaciones con Kislyak haya abordado cuestiones relacionadas con la campaña presidencial y el posible levantamiento de las sanciones a Rusia implantadas por Obama. “Conversamos sobre Ucrania, Rusia en general, y una iglesia que he visitado allí una vez”, afirmó.

El escándalo ha reventado porque The Washington Post informó que el secretario de Justicia ocultó los encuentros con el embajador ruso durante las audiencias de confirmación en el Senado, pese a las preguntas en ese sentido por parte de los demócratas. Sessions añadió que no tuvo intención de mentir a los senadores durante las audiencias.

Pero este episodio, que todavía no ha terminado porque el secretario de Justicia aunque no participe en las investigaciones, no impide que Sessions pueda ser llamado a declarar. No solo ante el FBI como ante un eventual fiscal especial que el Congreso venga a nombrar o ante la comisión bipartidista que ya empezó a investigar.

Tras las denuncias de The Washington Post, al menos en algo Washington y Moscú se mostraron de acuerdo en las primeras horas durante las cuales intentaron restarle importancia al asunto. Para los dos gobiernos, los encuentros de Sessions con el embajador ruso no tuvieron nada de extraordinario, sino que el hecho ha sido sacado de contexto. Peor aún, las dos capitales están de acuerdo en que todo provino deliberadamente de “la prensa falsa”.

En Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo este jueves que la revelación el día anterior del diario The Washington Post, es un “vandalismo mediático”. Su colega en la Casa Blanca, Sean Spicer, sostuvo antes de subirse a un avión con el presidente rumbo a las costas de Virginia, que todo no pasa de “una historia falsa con objetivos políticos”, alimentada por los demócratas.

Pero no fue suficiente para aplacar el mundo político estadounidense, en cuyo seno el escándalo fue cocinándose y subiendo de tono a lo largo del jueves. Los demócratas sostienen que el asunto es realmente serio tanto que pidieron la renuncia del secretario de Justicia o, en lo mínimo, no participe en las investigaciones sobre la aparente interferencia rusa en las pasadas presidenciales.

Los republicanos no llegan tan lejos como pedir la dimisión de Sessions, pero también han manifestado que debe apartarse de la investigación en ese sentido, mientras en el Senado a cada minuto se intensifica la necesidad de nombrar un fiscal especial para investigar el caso.

Las audiencias senatoriales

El asunto es simple. Durante el verano y antes de las presidenciales, el entonces senador Sessions se reunió dos veces con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak. Una vez en instalaciones del partido republicano y otra en su despacho senatorial en Washington.

Los contactos de senadores con embajadores son normales. Sin embargo en este caso se complican porque se dieron en un momento en que ya la administración Obama estaba investigando la interferencia rusa en las presidenciales y durante las audiencias de nominación en el Senado, Sessions ocultó las conversaciones a los senadores. Cuando su colega de Minnesota, el demócrata Al Franken, le preguntó directamente si conocía de algunos contactos de esa naturaleza por parte de alguien de la campaña de Trump, Sessions fue tajante, dijo que no.

Tras la denuncia de The Washington Post, el secretario de Justicia nunca desmintió el hecho limitándose a exponer que las conversaciones no tuvieron nada que ver con la campaña política y menos sobre la intervención rusa en las elecciones e, insistió en que no veía la necesidad de hacerlo por el momento, sino cuando llegara “el momento apropiado”.

“No hay ningún inconveniente en encontrase con el embajador ruso. Si no hay nada inconveniente, ¿por qué no dice la verdad?”, ha demandado el líder de la mayoría republicana en el Senado, Chuck Schumer. “Ya lo he dicho. Cuando sea conveniente, me retiraré (de la investigación)”, contestó Sessions, en unas declaraciones a la cadena MsNBC.

Pues el momento apropiado llegó más temprano que tarde, pese a que el presidente Donald J. Trump acudió en su ayuda y dijo, durante una gira en Virginia, que mantiene “toda la confianza” en su secretario de Justicia y no ve la necesidad de que se retire de la investigación.

El presidente aclaró que no sabía de los contactos de Sessions con el embajador ruso. Pero cuando le preguntaron si el secretario de Justicia informó correctamente al comité senatorial que lo entrevistó, contestó: “Creo que probablemente sí”.

Al menos tres importantes miembros de la Cámara de Representantes, Jason Chaffetz, Darrel Issa y Tom Cole, presionaron seriamente el jueves a Sessions para que se retirara de la investigación. Y el senador republicano Rob Portman le aconsejó que “es lo mejor que puede hacer, por él mismo”.

El secretario de Justicia, “necesita retirarse de esto. Es la forma de hacer las cosas más transparentes y no dejar dudas. O aclararlas todas, lo que es lo mismo, (pero) no puede estar involucrado en la investigación”, enfatizó Chaffetz, presidente del comité senatorial de Control y Reforma de Gobierno

A su vez, el líder de la mayoría republicana en la Cámara baja, Kevin McCarthy, insistió en que Sessions “necesita clarificar para qué fueron esos encuentros. Las reuniones de cortesía con diplomáticos son normales, pero no es fácil mantener un secretismo cuando está en causa una investigación (federal), en la cual él participa”.

El presidente de la Cámara de Representantes fue un poco más cauteloso. Dijo que el secretario de Justicia debiera apartarse del asunto sólo si es objeto de la investigación.

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar

video