WASHINGTON, D.C. — El presidente Donald Trump sostuvo que el atacante responsable del tiroteo registrado durante la noche del 25 de abril en el Washington Hilton mientras se realizaba la White House Correspondents’ Dinner habría actuado impulsado por un fuerte sentimiento anticristiano, a partir de información preliminar recopilada tras el incidente.
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Trump atribuye a un "odio anticristiano" la motivación del atacante y apunta a señales previas en su entorno
El mandatario vinculó el tiroteo con un rechazo religioso tras revisar material del sospechoso y defendió la respuesta de seguridad; la investigación federal sigue abierta sin una conclusión definitiva
En una entrevista concedida al canal de televisión Fox News, el mandatario aseguró que el contenido atribuido al sospechoso refleja una motivación de carácter religioso. “Cuando lees su manifiesto, odia a los cristianos. Eso es seguro. Es un odio fuerte, anticristiano”, afirmó.
Trump describió al individuo como “un tipo muy problemático” y sugirió que existían señales de alerta en su entorno más cercano. “Su familia sabía que tenía dificultades. Tal vez deberían haberlo denunciado con un poco más de firmeza. Probablemente es algo difícil de hacer, supongo, pero es una situación muy, muy mala”, añadió.
El sospechoso, identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años, fue detenido tras el incidente ocurrido en Washington, D.C., donde se celebraba el evento anual que reúne a figuras del ámbito político y mediático, incluidos el vicepresidente JD Vance, la primera dama Melania Trump, miembros del gabinete, periodistas e invitados.
Tras escucharse disparos en el área de acceso, agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos activaron el protocolo de emergencia y evacuaron al mandatario. Posteriormente, Trump indicó que tanto él como su esposa se encontraban en buen estado y destacó la actuación de los equipos de seguridad, subrayando que el atacante no logró su objetivo.
En paralelo, las autoridades federales han mantenido una postura cauta. El FBI continúa el análisis de dispositivos electrónicos, escritos personales y otros elementos incautados, en una indagación que se encuentra en fase inicial y que busca determinar si el hecho tenía un objetivo específico o responde a una acción individual.
El sospechoso permanece bajo custodia y se prevé su comparecencia ante un tribunal federal en el Distrito de Columbia para enfrentar cargos formales.
Las declaraciones del presidente introducen un ángulo centrado en la motivación religiosa, mientras el proceso investigativo avanza sobre bases probatorias. Ese contraste define, por ahora, la evolución de un caso que ha obligado a reforzar los protocolos de seguridad en eventos de alto perfil en la capital estadounidense.
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