miércoles 11  de  marzo 2026
Elecciones en EEUU

Trump perdió la oportunidad de conectar con los votantes

Solo ha habido 35 acusaciones creíbles de fraude electoral entre 2000 y 2014 cuando se analizaron 800 millones de votos emitidos en las elecciones generales, representando 0,000004375% de los votos nacionales.
Por VERÓNICA EGUI BRITO

Una cosa es ser antistaesblishment y otra muy diferente es irrespetar los principios fundamentales democráticos de los votantes en medio de una transferencia de poder. Esto fue lo que hizo Donald Trump en el último debate presidencial contra Hillary Clinton.

Durante los primeros 30 minutos tuvo el control del evento, logró ser consistente, asestaba duros golpes a las vulnerabilidades de su oponente demócrata, y estaba teniendo la mejor discusión de su vida pero toda su luz se apagó cuando no pudo confirmar que reconocería los resultados del 8 de noviembre si eran adversos a él, “voy a mirar en ese momento. No estoy mirando nada ahora”, advirtió.

Aunque las preguntas de Chris Wallace le dieron un tono de seriedad y clase al último debate que los demás no tuvieron, no fue suficiente para evitar los ataques frontales al mejor estilo del Viejo Oeste entre los candidatos. Como era de esperarse las preguntas fueron duras y diseñadas para escudriñar en cada postulante, desde la designación del próximo magistrado del Tribunal Supremo, que es un cargo vitalicio y su designación presidencial debe ser avalado por el Senado – que le han negado al presidente Barack Obama – el aborto, la migración, la creación de puestos de empleo, y la deuda federal, que hasta ahora ninguno la había mencionado.

Sobre la deuda federal, Wallace no perdió la oportunidad de destacar lo grande que es para los estándares históricos del país, en parte por las guerras en Irak y Afganistán, pero a pesar de esto no ha sido un tema fundamental dentro del interés de los votantes en este ciclo electoral.

Trump enfilaba sus ataques contra la administración de Obama, y su necesidad de acabar con la continuidad demócrata, las gestiones que hizo Bill Clinton cuando era presidente y el legado que podría continuar su esposa si llegase a la Casa Blanca, así como a los medios de comunicación. Mientras que Clinton catalogó a Trump como una marioneta de Putin, siendo tendencia en redes sociales ese comentario durante buena parte del debate.

Ambos estaban muy bien preparados, mantenían el guión de cada promesa, de cada discurso reafirmando sus posturas políticas durante la carrera presidencial.

Clinton se mantuvo apegada a las tradiciones estadounidenses, mostrándose tan presidenciable como siempre pero explicando con profundidad sus planes migratorios, donde se opone a la deportación masiva y apela por la reagrupación familiar; el control de armas sin afectar la segunda enmienda constitucional; y el fortalecimiento de la economía con un plan de crecimiento que genere más empleos. Sus palabras estuvieron dirigidas a las mujeres y jóvenes, dos segmentos claves que no son cercanos a las ideas de su contrincante.

Mientras que Trump mostraba contenido y determinación en su discurso, refirmando su propuesta de prohibir el aborto, defender la tenencia de armas, temas que lo aproximan más a los conservadores; además de repetir que si llega al Gobierno reduciría los impuestos y levantaría el muro con México, porque a su juicio ayudaría a mejorar la economía, al evitar “el ingreso de extranjeros criminales y el paso de la droga” que consumen los estadounidenses.

De acuerdo al Centro para Fondos de Acción de Progreso de América, organización independiente, no partidista, el plan de Trump de expulsar a todos los inmigrantes ilegales que residen en el país afectaría el presupuesto federal, generando déficit y aumentando la deuda. Según sus datos, hasta 434.4 mil millones de dólares perderían los 12 principales sectores industriales del país con un plan de deportación masivo.

¿Por qué Trump crea la incertidumbre sobre el fraude electoral?

Con la expresión de Trump sobre la posibilidad de que las elecciones presidenciales estén amañadas, la más controvertida nunca antes dicha por un candidato presidencial, está diciendo que todo el mundo es corrupto, estima Dennis Anderson profesor de Gestión de la Información del St Francis College de Nueva York, quien además acota que el fraude electoral en EEUU es tan pequeño que ni siquiera es digno de una discusión. "El sistema de votación es descentralizado por lo que es imposible arreglar la elección nacional", acotó.

Tres semanas antes de las elecciones presidenciales, los votantes están escuchando pocas propuestas políticas mientras Trump lleva la discusión sobre la ejecución básica de la a democracia estadounidense, una de las más sólidas del mundo con 240 años de historia.

De esta manera Trump se enfila en su camino hacia la autodestrucción política, si los escándalos sexuales no fueron suficientes, donde perdió el apoyo de las mujeres blancas, con hijos y los hombres religiosos, ahora se reduce aún más su base electoral quedando solo delimitada para los más conservadores.

De acuerdo a un estudio realizado por el Justin Levitt, profesor de la Escuela de Derecho Loyola se han registrado 35 acusaciones creíbles de fraude electoral entre 2000 y 2014 cuando se analizaron 800 millones de votos emitidos en las elecciones generales nacionales, así como en cientos de millones de votos emitidos en las elecciones primarias, municipales y especiales, representando solo 0,000004375% de los votos nacionales.

El portal especializado Vox señala que el fraude electoral ha sido durante mucho tiempo el caballo de batalla de los medios conservadores, siendo una de las razones por las cuales los republicanos han propuesto leyes de identificación de votantes más estrictas. En un país federal como EEUU con 50 estados cada uno de ellos tiene sistemas de votación e identificación de electores diferentes, y aunque existen otros tipos de fraude potenciales: compra de votos, el doble voto, y la votación por personas que resultan ser elegible son extremadamente raros que ocurran.

El debate en Google y Twitter

Al iniciar el debate, los estadounidenses hacían búsqueda de los candidatos según los temas que se habían convertido en virales previo al evento: la personificación de Hillary Clinton en Saturday Night Live, un video de ella bailando, y su edad. Mientras que el magnate dio las primeras declaraciones polémicas de la noche cuando puso en tela de juicio la imparcialidad de la magistrada Ruth Bader Ginsburg al referirse a él.

Pero tras 90 minutos de intensos ataques las búsquedas variaron potencialmente. Los electores querían saber cuál había sido la posición del republicano frente a Irak antes de postularse a la presidencia, así como sus declaraciones sobre el acuerdo que firmó Obama con Irán levantándole el bloqueo. Mientras que sobre la demócrata, se enfocaban en conocer sus declaraciones sobre los impuestos y la guerra de Irak.

Durante ese tiempo, los tres temas que marcaron el debate en Twitter fueron: la manera en la que Trump trata a las mujeres, sobre todo ahora que está expuesto por los escándalos sexuales, la negación a decir si reconocería los resultados electorales y las conversaciones sobre las armas nucleares con Rusia, en donde Clinton lo llamó marioneta de Putin. De acuerdo a la cuenta de monitoreo @Gov, la demócrata obtuvo 15 mil nuevos seguidores en la red de microblogging, y el republicano 6 mil, sin embargo fue él quien dominó con 57% las conversaciones digitales a pesar de que los sondeos de CNN determinan que la ex Secretaria de Estado superó por un margen de 13 puntos (52% vs 39%) al neoyorquino.

@VeroEgui

FUENTE: REDACCIÓN

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar