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ANALISTA

Un deslucido debate con dos demócratas en pugna, lo demás es paisaje

Entremos en ambiente. Ni el tema migratorio, ni defensa o seguridad nacional, educación, economía, exportaciones y trabajo fueron desarrollados en las discusiones. Sólo fue un intercambio circunstancial de opiniones.

MIAMI.-RUI FERREIRA
Especial

¿A ver cómo se encaja lo que acabamos de ver esta noche en Las Vegas? Fue posiblemente uno de los más deslucidos debates presidenciales en muchos años. Cinco candidatos en el estrado pero dos al frente de las ‘operaciones’. Todo esto porque el debate fue realmente un intercambio entre la exsecretaria de Estado Hillary Clinton y el senador Bernie Sanders. Lo demás, paisaje.

Entremos en ambiente. Ni inmigración, defensa, seguridad nacional, educación, economía, exportaciones y trabajo, fueron parte desarrollada de las discusiones, más allá de un intercambio circunstancial de opiniones. Porque, de opiniones se trató todo. No se expusieron ideas ni planes, sino justificaciones de políticas pasadas.

Hillary Clinton tuvo su momento de gloria cuando desveló que en el año 2003, cuando ella estaba en el Senado, estuvo a favor de la guerra en Irak. Pero, pese a ello fue secretaria de Estado bajo la Administración de Barack Obama porque el mandatario nunca se opuso, ha explicado, contradiciendo la postura oficial actual del ocupante de la mansión presidencial. “El Presidente nunca se opuso (a mi postura)”. Incluso la invitó a ocupar la oficina de Foggy Bottom.

Se esperaba que el tema de la inmigración fuera incisivo en este debate. Sanders y Clinton abogaron por la legalización de los indocumentados. De hecho, hubo un momento de liturgia demócrata en que la antigua primera dama recordó que todos los candidatos están a favor de una reforma migratoria. Pero tampoco se opusieron a la gigantesca ola de deportaciones que ha caracterizado la Administración de Obama ni formularon una idea, siquiera, de cómo solucionar el drama de miles de familias separadas.

Hillary insistió en un par de oportunidades diciendo que ella es “progresista” y Sanders mencionó la necesidad de un “trato humano”. Es más, “tenemos que sacar a esta gente de las sombras”, acotó, tímidamente.

Lo demás, no pasó de un debate donde se expusieron más conceptos ideológicos que propuestas claras de resolver los problemas de la población, del electorado. Es como si ellos dos dieran por asumido que tienen sus votantes amarrados.

No es cierto, minutos después de concluido el enfrentamiento, los grupos de estudio de CNN fueron claros, no quedaron convencidos. Y hubo una separación muy grande entre mujeres y hombres en términos migratorios. La féminas son más sensibles.

Pero lo curioso es que, si Hillary Clinton se mantuvo dentro del marco de una discurso institucional, Bernie Sanders rompió barreras, abogó por sus ideas de "socialista demócrata" y muchos en los grupos de estudio terminaron por admitir que le tenían simpatías. Esto en el resto del país. En el sur de Florida, es como una golondrina que pasa en verano.

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