Después de varias semanas de desencuentros y alegaciones, el Congreso del país se apresta a validar o rechazar el conteo de votos del Colegio Electoral, como parte del proceso habitual de las elecciones presidenciales que indica la Constitución de la nación. Vamos a partir de los hechos: El presidente Donald Trump argumentó que hubo votación fraudulenta, pero los tribunales competentes no hallaron razones suficientes y el 14 de diciembre se ratificó la victoria de Joe Biden por el Colegio Electoral.
Unir a EEUU, una tarea titánica para Biden
En conversación con DIARIO LAS AMÉRICAS, la abogada y analista Isadora Velázquez aclaró: “Lo que queda sería una objeción en la presentación de los votos electorales el enero 6, que se llevará a cabo en el Cámara Baja y el Senado del Congreso (como indica la Constitución). El legislador republicano Mo Brooks, de Alabama, que ha dicho que va a presentarla (la objeción), y para ello necesita el apoyo de varios senadores como Ron Paul, que ha hecho público su apoyo. Lo interesante aquí es que la objeción, para tener éxito y que Biden no sea el presidente, no podría ser en un solo estado. Books ha enfatizado que se basará en supuestos votos ilegales. Sin embargo, es necesario subrayar que no se han presentado evidencias. La objeción se presentaría de manera individual tanto en la Cámara Baja como en el Senado, donde se sometería a voto. Es poco probable que tenga éxito porque la Cámara Baja sigue teniendo mayoría demócrata y por otra parte hay varios senadores, incluyendo republicanos, que han reconocido a Biden como presidente electo. Puede haber objeción, puede haber una batalla, pero es poco probable que sea exitosa”.
Entretanto el profesor y analista Frank Rodríguez enfatizó: “Si existe cualquier decisión por parte de la Corte Suprema, si llegase a aceptar escuchar algún caso, cualquier cosa se puede echar para atrás. Si un estado entregó sus votos en el Colegio Electoral y después la Corte Suprema decide invalidar los votos de ese estado, éste no podría presentarlos. Hay congresistas republicanos que van a objetar el resultado. Existe esa posibilidad, aunque es remota”.
Durante los últimos días se han originado manifestaciones por simpatizantes del presidente Donald Trump, para mostrar su apoyo al mandatario en lo que consideran “fraude”.
Rodríguez en este sentido aseguró que hubo “cambios (en algunos estados) acerca de leyes electorales poco tiempo antes de las elecciones (en su opinión) con la excusa del coronavirus y esos cambios fueron hechos por la rama judicial. Las personas conservadoras están asqueadas de que muchas decisiones en el país las toman jueces que no han sido electos. Constantemente las cortes se toman atribuciones que, desde el punto de vista conservador, no deberían ser”.
Ahora bien, todo parece indicar que Joe Biden será el próximo inquilino de la Casa Blanca y enfrentará un país polarizado, que si bien 81 millones votaron a su favor, 74 lo hicieron en su contra.
Biden prometió ser “un presidente para todos los estadounidenses” y ha hecho varios llamados a la unidad y la cura de la nación, tras un tiempo de desencuentros.
La pregunta es si podrá lograr y llevar a la práctica el deseo de unificación.
Velázquez sostiene que “el peor escenario que podría tener Joe Biden es tratar de ignorar que él ganó por una mayoría relativamente pequeña”, 4.4% de diferencia, aunque más del doble de porcentaje del resultado de las elecciones 2016.
“Ésta fue una elección de muchos votos. Muchas personas fueron a las urnas y otros lo hicieron por correo. EEUU sigue siendo un país muy dividido. Si Biden llega a ignorar esa gran división crearía una división más grande…La mejor manera de unir al país es enfatizar el por qué es necesaria esa unidad. Si Biden y su gobierno logra enviar ese mensaje, sobre el beneficio general que representaría y para cada persona, podría lograrlo. Ya nos dimos cuenta de que las divisiones mueven masas, pero al mismo tiempo los beneficios generales pueden tener la fuerza que lleve al pueblo a unirse”.
Por otra parte, Biden se enfrentaría también a un Senado dividido por muy poco margen, con dos asientos que se deciden entre demócratas y republicanos en Georgia en enero, lo que definiría cuál partido controlará el más alto poder legislativo de la nación.
Para Rodríguez “Si Biden tiene el Senado va a navegar muy pacíficamente porque controlaría las ramas ejecutiva y legislativa del Gobierno. Pero un senado de mayoría republicana pondría un freno a muchas de los asuntos que quieren atender…se les va a dificultar avanzar en su agenda. Si ellos controlan ambas ramas del Gobierno irían a toda velocidad en cosas muy peligrosas”.
En pocas palabras, si la Corte Suprema no revierte su posición y el Congreso de la nación no adopta la objeción, el 20 de enero, tal como lo exige la Constitución del país, Biden tomará posesión del cargo de presidente de los Estados Unidos de América.
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