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Vicepresidente Pence"'apaga fuegos" en una Europa preocupada por cambios en EEUU
MIAMI.– El vicepresidente Mike Pence se ha ido a Europa a "apagar fuegos" y tranquilizar a los viejos aliados, estremecidos por los cambios políticos en Estados Unidos y preocupados por los planes de la administración de disminuir el apoyo militar en el marco de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
En esto último, Pence ha jugado a la ofensiva asegurando a los miembros de la alianza militar que Washington no tiene planes de darles la espalda. "El compromiso de Estados Unidos hacia la OTAN es claro. En estos mismos momentos, el presidente Trump y nuestra administración están diseñando planes para que Estados Unidos siga siendo la mayor estructura militar en el mundo. Déjenme asegurarles que en Estados Unidos estamos enfrascados en un proceso de fortalecimiento de nuestras fuerzas armadas y de restauración del arsenal democrático", dijo Pence este lunes en una rueda de prensa en la sede de la OTAN en Bruselas, en presencia del secretario general de la entidad, Jens Stoltenberg.
El discurso coincidió con el envío de más efectivos estadounidenses hacia Europa, en particular para reforzar la frontera de los países del este con Rusia, algo que ha sido condenado en términos muy fuertes por Moscú.
El vicepresidente explicó, sin grandes detalles, que la administración ha solicitado al Congreso un aumento del presupuesto militar, en aras de "mantener una defensa común para el pueblo de Estados Unidos" pero, también, "para cumplir nuestras obligaciones hacia este acuerdo de aliados".
Durante la campaña electoral, Trump fue muy crítico de algunos países miembros de la organización atlántica, a quienes ha acusado de no cumplir totalmente sus compromisos con ella y que Estados Unidos carga con la mayor parte de su financiación, obteniendo muy poco en contrapartida. El mes pasado, en declaraciones a un periódico alemán, el presidente fue más lejos: "La OTAN está obsoleta".
Este lunes en Bruselas, Pence intentó apagar el fuego. "Puedo decirlo con total confianza que Estados Unidos hará su parte. Pero la defensa de Europa necesita de un compromiso europeo tan sólido como el nuestro", afirmó. Y enfatizó: "En estos momentos sólo Estados Unidos y cuatro miembros de la OTAN cumplen los requisitos mínimos. Y, aunque aplaudimos estas naciones, también decimos que la verdad es que otras, incluyendo algunos de nuestros mayores aliados, todavía no han mostrado una ruta clara y creíble para alcanzar los objetivos mínimos".
El vicepresidente fue más adelante y diseñó una "raya en la arena". "El presidente y el pueblo de Estados Unidos esperan que sus aliados mantengan su palabra y pongan más de sí en nuestra defensa común. El presidente espera progresos reales para el fin de 2017", afirmó Pence.
Estas palabras provocaron una ola de interrogaciones inmediata. Un periodista británico le recordó al vicepresidente que su discurso difiere mucho de lo que Trump ha dicho tanto antes como después de ganar la presidencia. Y de ahí la pregunta: "¿A quién deben escuchar los líderes europeos, a usted o al presidente Trump... pueden ellos estar seguros de que lo que acaba de decir, las seguridades que ha dado, no serán contradecidas mañana en un tuit o una rueda de prensa?".
La respuesta fue un poco menos directa. Según Pence, Estados Unidos manifiesta un fuerte apoyo a los miembros de la OTAN pero al mismo tiempo siente que tiene derecho a demandar más de ellos y pedirles "que se involucren más en los retos, nuevos y más amplios, y cumplan sus responsabilidades en este mundo de las amenazas cada vez más cambiante y complicado".
El fondo de la cuestión está en el "célebre 2%", el porcentaje del producto interno bruto que Washington quiere que los socios europeos aporten a la OTAN. Pero la exigencia ha sido recibida en estos días de viaje de Pence por Alemania y Bélgica, con mucha aprehensión. Uno de los más críticos ha sido el presidente de la Comisión Europea. "Si miramos hacia lo que Europa ha hecho en términos de defensa, más el apoyo al desarrollo, más la ayuda humanitaria, la comparación con Estados Unidos es muy diferente. La política moderna no se agota en el incremento de los gastos de Defensa", dijo Jean-Claude Juncker. Es más: "No me gusta escuchar a nuestros amigos estadounidenses reducir el concepto de seguridad al campo militar".
En Bruselas, el vicepresidente también se ha reunido con los líderes de la Unión Europea, a quienes intentó tranquilizar por los cambios políticos en Estados Unidos. En particular el Reino Unido, cuyo parlamento discute este lunes si extiende una invitación para una "visita de Estado" al presidente Trump o el asunto se queda apenas por un desplazamiento "oficial". La diferencia: si se deciden por la primera opción, el presidente tiene derecho a cenar con la Reina Isabel II.
Independientemente de la controversia dentro de la OTAN, la mayor preocupación británica con relación a Estados Unidos, es también la misma que comparten muchos países de la Unión Europea de la cual Londres se prepara para salir: ¿qué pasará con el comercio bilateral si Washington incrementa los aranceles? Es que un aumento hacia un Reino Unido fuera de la Unión, pone a Londres en una postura muy desventajosa porque ya no tiene un grupo que le apoye al momento de negociar. Tendrá que luchar solo por mucho que a Trump le encante de "Brexit".
"Lo único importante para el futuro de Europa es que la alianza atlántica siga y prospere y la única forma de lograrlo es buscar la forma de explicarlo a este individuo sin experiencia", dijo este lunes en el parlamento el diputado británico Julian Lewis, a propósito de Trump. El rechazo a la visita del mandatario comenzó a ser discutido por los diputados después que 1.8 millones de británicos firmaron una petición pública en ese sentido.
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