Voy a referirme en esta columna a dos tipos de bárbaros: primero, a aquellos que los griegos llamaban “los otros”, o sea, los extranjeros que tienen idioma y costumbres diversas a las nuestras y que por tanto ni nos entienden ni los entendemos. Voy a tomar este concepto para abordar el tema que mundialmente mantiene en vilo a los medios de prensa: los atentados en París. Luego me voy a referir a los barbaros según el común sentido que esa palabra tiene en Cuba: el que puede todo, el que logra todo por encima de leyes y posibilidades reales. Y con esto abordaré un tema que tiene vital importancia para los cubanos: los nacionales varados en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua.
El miedo y los bárbaros y los bárbaros del miedo
Otro conflicto estalla más cerca de nosotros. Las noticias aumentan cada vez más las cifras de cubanos varados en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua. El enojo de los cubanos y los simpatizantes es mayor cuando se enteran de que para rechazarlos el gobierno nicaragüense utilizó la fuerza desmedida y la intransigencia
París
Los atentados coordinados y letales que ensombrecieron la noche parisina y amenazan con cambiar los estatutos europeos sin dudas no constituyen un hecho nuevo. La presencia de terroristas y los atentados en Europa datan de muchos años, primero los internos, provenientes de conflictos internacionales que por las razones de no frontera de Europa y la presencia multinacional se internacionalizaron de una manera que el problema de los vascos estaba presente en Bélgica y Francia y las Brigadas Rojas lo mismo atentaron en Roma que en Dresde.
Cuando trataba de entender la magnitud de este criminal evento, solo me venía a la mente una cosa: se acabó Shenguen. El acuerdo migratorio que elimina las restricciones de movimiento dentro de los países miembros es tal vez el mayor intento de borrar las fronteras que ha logrado el mundo. De esto los terroristas se han aprovechado y a esto han apuntado. Después de lamentar el efecto sobre Shenguen, pensé en Tzvetan Todorov, el profesor búlgaro asentado en Francia que hace años advirtió en sus libros sobre estas situaciones.
Las migraciones son históricas y las guerras por territorios también. Hoy se dan de diferentes formas no solo con intervenciones militares pero el final es similar: ocupar territorios, acaparar riquezas. El mundo sigue siendo el mismo, los territorios incluso disminuyen frente al crecimiento de los parajes desérticos y la inhabilitación de las tierras por talas indiscriminadas o explotación minera. El mundo se reduce ante el aumento exponencial de la población. La escasez de recursos preocupa y ocupa a muchos países.
Lejos de llegar a soluciones que se limiten a sus territorios, las migraciones que van de países subdesarrollados a desarrollados mueve millones de personas con sus culturas, sus costumbres y su forma de vida que básicamente se opone a las que encuentra en los lugares que normalmente los aceptan. Los problemas demográficos y de fuerza de trabajo de los países desarrollados necesitan de los migrantes para sus soluciones. Pero a su vez las políticas de integración en la mayoría de los casos fracasan y crean guetos dentro de las ciudades primermundistas de culturas que los mismos que la aceptan podrían denominar bárbaras.
Dentro de un marco de intolerancia o de máxima tolerancia, los valores se pierden y lo que debió ser un enriquecedor encuentro y convergencia de culturas, termina con el enfrentamiento directo y violento donde hay víctimas, victimarios y campañas políticas que se basan en el miedo.
Si aceptamos el concepto de que los bárbaros son aquellos que niegan la plena humanidad de los demás, sin querer decir que no entiendan que los demás son humanos, sino que obvian lo que eso significa, la reacción provocada por el miedo releva los cánones y confunde los bandos por sus acciones:
“El miedo a los bárbaros es lo que amenaza con convertirnos en bárbaros. Y el mal que haremos será mayor que el que temíamos al principio. La historia nos lo enseña: el remedio puede ser peor que la enfermedad. Los totalitarismos se presentaron como un medio para curar los errores de la sociedad burguesa, pero engendraron un mundo más peligroso que el combatían”, nos alerta el profesor Todorov.*
Por tanto, y olvidando por un momento quién los creó y cómo se financian, la situación creada por las acciones de ISIS ocupando peligrosamente una región con extrema importancia geoestratégica, ponían en peligro los términos que la sociedad “civilizada” podía permitir. La introducción de Rusia en la confrontaciónn y sus evidentes éxitos locales fueron sin dudas detonantes para que los estrategas del terror convirtieran a París en la distracción geográfica, y la introducción de Francia y con ella Europa en la guerra frontal complicará las relaciones entre Rusia, Siria y la coalición entre Europa y Estados Unidos.
ISIS apuesta por el miedo. Apunta a las costumbres occidentales en un símbolo de tales tradiciones como París (lo lograron los de Al Qaeda con Nueva York), mientras busca la bronca entre los que en este momento debieran priorizar el verdadero enemigo y aprovechar para sentar intereses y olvidar viejas rencillas.
Costa Rica
Otro conflicto estalla más cerca de nosotros. Las noticias aumentan cada vez más las cifras de cubanos varados en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua. El enojo de los cubanos y los simpatizantes es mayor cuando se enteran de que para rechazarlos el gobierno nicaragüense utilizó la fuerza desmedida y la intransigencia.
Es un fenómeno donde aparece la barbarie y los bárbaros. Estos bárbaros, según la acepción cubana: aquellos que lo pueden todo. Olvidando (o desconociendo) las leyes internaciones, durante años los cubanos que han querido y podido emigrar hacia Estados Unidos han utilizado un corredor de más de 4500 kilómetros entre Ecuador y la frontera mexicana con Estados Unidos. Todo este tiempo han hecho un viaje ilegal, peligroso, han dejado en el camino muertos, han sido víctimas de violaciones, ha habido lágrimas. La mayoría de los que he escuchado al llegar, por muy bárbaros que se creyeron, no lo recomendamos. Pero siguen llegando, y aumenta el número de cubanos en la frontera.
La causa de la migración de los cubanos, como cualquier conflicto, no es única. Se juntan cuestiones históricas, problemas económicos internos del país, instigación desde los Estados Unidos al darles estatus legal a los que llegan (no a los que piden visas) y también las cuestiones de reunificación familiar. Más de 2 millones de cubanos viven fuera de Cuba, la mayoría se asienta en el sur de la Florida, donde se han convertido en una comunidad próspera y con serios poderes e influencia política.
La precaria situación económica del país, los lentos procesos de cambios, y la desesperación de muchos por la posiblidad de perder la entrada bajo la Ley de Ajuste Cubano tal vez sean los principales hechos que convirtieron la migración tradicional en una avalancha. También la impunidad con que se transgueden las leyes en las fronteras de los países centroamericanos y la negativa de esos mismos países de dar visas formales hacen que las vías que se busquen sean las que quedan, no las mejores.
Muchos escritos de estos días apuntan incluso a que Ecuador limite la entrada y restituya el visado. Sería un error, y estoy seguro de que no pasará. Ecuador ha sido inteligente, quitó el visado no para ayudar en una emigración peligrosa y desordenada sino porque el asentamiento legal de los nacionales cubanos en su territorio enriquece el esquema profesional, debido a que la mayoría de los que son aceptados tienen altos niveles educacionales y se incluyen en el modo de vida ecuatoriano tal vez como ninguna otra comunidad en este país andino.
También algunos sugieren que el gobierno cubano regrese a los permisos de salida y otras variantes que por años coartaron la libertad de movimientos del cubano, haciendo de gendarmes de las fronteras de otros países. Sería otro error muy grave y afectaría más al interior del país (sobre todo a quienes creen y apoyan las políticas de cambios que el gobierno ha emprendido).
Por tanto, si respetamos la libertad de movimiento de los cubanos y reconocemos que las motivaciones son mixtas, sería mediante un acuerdo regional que esta crisis se pudiera superar. Un acuerdo donde los principales responsables son los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, emisor y receptor de los migrantes. Alguien apuntaba que en situaciones de crisis anteriores se lograron los acuerdos que hoy rigen la situación migratoria binacional. Pero esto solo se logró cuando Cuba cerró la salida y se sentó a conversar. Intuyo que si hoy se cierra el grifo, las salidas serían tal vez nuevamente vía marítima, lo cual está claro que tendría una respuesta desde Estados Unidos que no ayudaría a la distensión que ambos países están logrando.
Mucho se ha hablado de la actuación de los gobiernos del área, de los costos financieros (increíbles para mí) y humanos de esta travesía. Sobre ésto ya hablé en agosto pasado en estas mismas páginas **, solo apunto que toda restricción trae consigo una oportunidad de negocios y donde no hay incluso se crean mafias que trafican con las necesidades de los perjudicados. Aquí, como en otras ocasiones, los perjudicados siguen siendo los cubanos de a pie que están varados en un conflicto donde todos pretenden resolver sus problemas menos el problema de los que allí están.
Es importante que el gobierno cubano se pronuncie donde puede influir más. Mejorar el acceso a la inversión y el trabajo por cuenta propia, tratar de fomentar que los que tienen dinero para pagar viajes peligrosos lo empleen a manera de microcréditos como empuje a emprendimientos. Que se creen condiciones para que los que por cualquier motivo aparezcan en situación precaria en un país donde tengamos relaciones, nuestros consulados presten la debida atención. Incluso reitero mi opinión: debíamos tener allí una brigada médica, recursos, alimentos, y cuanto sea necesario y no dejar que la Cruz Roja tica sea garante de algo que corresponde a nuestros nacionales.
Muchos viajan desconociendo u obviando los peligros, se ríen del miedo que produce solo pensar en la larga travesía y sus múltiples obstáculos. . Pero los que llegan cuentan esa realidad. Esta situación es una vergüenza y lo que ayude a eliminarla de raíz es un obligación que debería estar por encima de todos los objetivos para los implicados.
Los bárbaros
El miedo a los bárbaros podría cambiar la forma de vida de la Europa que conocemos y donde nos sentimos cómodos. No hay duda de que los cubanos tenemos una cercanía con el viejo continente mayor incluso que con Estados Unidos, por tanto, lo que parece ser una concecuencia negativa de los arteros atentados de París, terminará por afectar nuestra percepción, la de los europeos, y la del mundo de cómo debemos mirar al futuro.
La solución del conflicto cubano en fronteras dudosas, porosas y con históricos diferendos es un imperativo para todo el que esté envuelto, teniendo como prioridad la salud y el bienestar de esos cubanos que son víctimas, no delincuentes, como dijo un funcionario sandinista sin escrúpulos. Hemos sido humanitarios toda la vida, y de eso nos enorgullecemos. No son patrimonio de ningún partido las maneras a las que los cubanos reaccionamos a los problemas mundiales, por tanto, esperamos que de la misma forma reaccionemos ante un problema que atañe primero, y por sobre todas las cosas, a la vergüenza nacional.
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