Desde su creación en 1930, el Mundial de la FIFA ha representado una especie de ritual global en el que millones de personas, de distintas geografías, culturas e idiomas, comparten los partidos y una narrativa común: los mismos goles, las mismas polémicas, los mismos héroes deportivos.
El Mundial tras bambalinas: algoritmos, narrativa y la nueva experiencia del fan en 2026
David Mahbub, de MACH9, explica cómo la inteligencia artificial y las preferencias individuales darán forma a un Mundial personalizado
Pero 2026 es el año en que todo puede cambiar y dar paso a un nuevo modelo. La experiencia que viviremos entre el 11 de junio y el 19 de julio será interesante gracias a las ventajas de la inteligencia artificial y de los sistemas de recomendación. De este modo, el torneo que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá no solo será más grande, sino también más fragmentado y personalizado.
“Este va a ser el primer Mundial en el que la experiencia que vivan los aficionados no la definirá únicamente el ‘main broadcaster’, sino los diferentes ecosistemas digitales que moldean el contenido que cada persona consume”, explicó David Mahbub, Chief Strategy and Revenue Officer de MACH9, estratega global, conferencista TEDx y miembro del Forbes Business Council.
La irrupción digital en el Mundial de fútbol
Este año, por primera vez en la historia del Mundial, los algoritmos desempeñarán un papel más decisivo en la construcción de la experiencia del fan.
Ya no serán únicamente la FIFA ni las cadenas de televisión quienes definan qué momentos se vuelven icónicos. Serán las plataformas digitales, los sistemas de inteligencia artificial y los patrones de consumo los que determinarán qué jugadas aparecen en la pantalla, qué historias se amplifican y cuáles pasan desapercibidas.
“Sí, sin duda estaremos frente a experiencias distintas. El evento es el mismo, pero la narrativa será fragmentada, creando millones de torneos paralelos moldeados por algoritmos”, admitió Mahbub.
Esto plantea una pregunta: ¿quién controla realmente el relato del Mundial?
Para un seguidor del Mundial en Miami, por ejemplo, el torneo podría estar dominado por contenido en español, narradores deportivos en español y, además, podría enfocarse en selecciones latinoamericanas y narrativas culturales específicas. Por otro lado, un espectador en Nueva York o en Europa podría recibir un paquete de contenido totalmente distinto, en función de su idioma, de sus hábitos digitales y hasta de su entorno social.
“Dentro del mismo Miami, e incluso dentro de una misma familia, pueden coexistir experiencias completamente distintas. No es solo el idioma, sino también los países que siguen a las personas y los ‘journeys emocionales’ que viven con el torneo, lo que hace que el Mundial se sienta muy local para cada uno”, aseveró.
À la carte
La posibilidad de personalización permite un acercamiento más relevante al Mundial para el espectador. Los contenidos destacados se ajustarán a sus intereses y tendrá acceso a comentarios en su idioma, así como a historias alineadas con sus gustos culturales.
Ahora bien, esa misma personalización implica que, si cada usuario recibe temas, análisis y protagonistas distintos, el Mundial, que siempre ha sido una especie de conversación global sincronizada, podría convertirse en una mezcla de realidades paralelas.
“Estos grandes eventos ya no son una experiencia compartida única, sino millones de experiencias paralelas que cuentan historias distintas. La visibilidad deja de ser universal y pasa a ser contextual”, afirmó Mahbub.
Es decir, ese gol poderoso que antes era global ahora puede devenir en múltiples momentos virales que vivan en burbujas digitales separadas.
Mahbub advierte que esta dinámica también implica una relación más estrecha con las plataformas digitales: “La ventaja ya no está en alcanzar a más personas, sino en la capacidad de interpretar las señales culturales y digitales para ofrecer experiencias relevantes. Esto puede generar una mayor conexión, pero también una dependencia de los ecosistemas tecnológicos que median esa experiencia”.
Idiomas, culturas y algoritmos
Si pensamos en ciudades como Miami, donde se habla español e inglés, y donde conviven tantas culturas, un apasionado del fútbol latino optará por consumir más contenido en español y seguirá cuentas afines al mismo en redes sociales. Es decir, podría vivir una experiencia del Mundial distinta a la de un estadounidense que solo hable inglés o un europeo. Y ocurre que el idioma ya no es solamente una forma de comunicarse, sino un filtro, un algoritmo que mide qué historias se amplifican y cuáles quedan en la periferia.
Por ejemplo, los jugadores que dominan ciertas conversaciones podrían “no existir” en otras burbujas digitales, lo que demuestra esa fragmentación de contenidos y también de percepción.
Más allá del fútbol
Con la presencia de las nuevas tecnologías este año, lo que está en juego va mucho más allá del deporte. El Mundial podría convertirse en un laboratorio a escala global sobre cómo se consumirán los grandes eventos en el futuro: elecciones, conflictos internacionales o crisis globales.
“Sin duda, el Mundial de 2026 es un ‘preview’ de cómo se vivirán otros eventos globales. Esta fragmentación de la información ya ocurre en temas políticos, económicos y sociales, donde cada persona accede a distintas fuentes y narrativas dentro de sus propios ecosistemas digitales”, indicó Mahbub.
Vale destacar que si cada usuario consume una versión del evento deportivo, la idea de experiencia compartida se diluye, lo que cambia la manera en que se construye la opinión pública. Pero si hablamos del Mundial, hay elementos invariables como la pasión por el deporte y la adrenalina de los juegos, que, sin duda, unirán a espectadores de todo el mundo.
Cuando el balón se apodere del terreno este año, el mundo seguirá mirando. Pero ya no lo hará de la misma manera. Cada pantalla mostrará un Mundial distinto. Cada algoritmo contará una historia diferente y cada fan participará en una versión única del torneo.
Más sobre David Mahbub
David Mahbub es Chief Strategy and Revenue Officer en MACH9, estratega global y conferencista TEDx, con más de 20 años de experiencia en más de 40 mercados. Ha asesorado a empresas Fortune 500 y a organizaciones de alto crecimiento en el desarrollo de sistemas de expansión basados en la alineación entre la narrativa, la cultura y la tecnología.
Mahbub es miembro del Forbes Business Council, mentor de Endeavor y graduado del Wharton Executive Chief Revenue Officer Program. Es creador de marcos conceptuales como la Whisper Economy y la Momentum Economy y colíder del modelo AI as Revelation, enfocado en identificar señales culturales emergentes y comportamientos no explícitos.
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