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MILITAR RETIRADO

Elecciones y cambio

Manifesté la semana pasada, que las elecciones parlamentarias en Venezuela están enmarcadas dentro de un ambiente de claro ventajismo, conducente al fraude electoral en medio de una crisis intensa que afecta considerablemente el bienestar de la población en general, producto de la inoperancia o gestión nefasta del régimen gubernamental totalitario. De igual manera planteé la necesidad de combatir estas acciones al punto de evitar que haya elecciones parlamentarias bajo estas condiciones. Acciones que no se le pueden dejar solo a la ciudadanía en participar con el voto, bajo la premisa de ser mayoría y que se pueda vencer toda la truculencia que implementa el régimen para lograr la victoria. Es necesario establecer un cambio de estrategia que permita emprender acciones de mayor participación ciudadana en su deber y responsabilidad por generar los cambios en los cuales se inscriban sus derechos y libertades, conducentes a lograr el país que queremos.

Por ANTONIO RIVERO

Manifesté la semana pasada, que las elecciones parlamentarias en Venezuela están enmarcadas dentro de un ambiente de claro ventajismo, conducente al fraude electoral en medio de una crisis intensa que afecta considerablemente el bienestar de la población en general, producto de la inoperancia o gestión nefasta del régimen gubernamental totalitario. De igual manera planteé la necesidad de combatir estas acciones al punto de evitar que haya elecciones parlamentarias bajo estas condiciones. Acciones que no se le pueden dejar solo a la ciudadanía en participar con el voto, bajo la premisa de ser mayoría y que se pueda vencer toda la truculencia que implementa el régimen para lograr la victoria. Es necesario establecer un cambio de estrategia que permita emprender acciones de mayor participación ciudadana en su deber y responsabilidad por generar los cambios en los cuales se inscriban sus derechos y libertades, conducentes a lograr el país que queremos.

            Los venezolanos demandan un cambio político, sea urgente, impostergable o indetenible, pero no es de hoy esta necesidad de cambio. Ese cambio tiene atraso y el tiempo es un factor primordial en las decisiones y acciones que se deben considerar para generar tranquilidad, esperanza y participación en la gente. El tiempo se convierte en el aliado perfecto del régimen, aunque sobre él ocurra de igual manera una mayor caída en su aceptación popular. Pero sería irresponsable pretender,  como algunos comentan, que tengamos que tocar fondo para que termine de implosionar este régimen y pueda darse el cambio anhelado. Mayor tiempo sería; mayor destrucción del país, más inseguridad y muerte producto de la delincuencia, sería mayor escasez, sería mayor represión, sería mayor restricción de las libertades, sería más corrupción, sería mayor tiempo de penuria en prisión injusta y arbitraria de presos políticos y familia, sería más entrega recursos y comprometer nuestro futuro a potencias extranjeras.

            Las elecciones nacionales no tienen fecha al día de hoy, y este próximo domingo se dará lugar una escueta elecciones primarias en la oposición partidista para un treinta y siete por ciento de los circuitos electorales, bajo una fuerte duda de participación ciudadana mayoritaria y que garantice la legitimidad de este ejercicio democrático (a mi modesta opinión, bien por elecciones primarias, pero debió ser del cien por ciento y sin la participación del árbitro del régimen). Así comienza la posibilidad de cambio presentada por las organizaciones políticas agrupadas en la MUD y denota un mal comienzo ante la venta que, a partir y a través de un posible triunfo electoral en las “venideras” elecciones parlamentarias, se dará lugar el cambio que demanda la población, como así lo expresan varias organizaciones políticas. Razones con mucha incertidumbre y necesarias a debatir para poder ofrecer a la población la certeza de ello y no una incierta promesa electoral.

            A todas luces se ve que el régimen juega alguna estrategia dilatoria con respecto a la fijación de la fecha y en base a lo que ha de arrojar o han de ser las elecciones primarias, tanto de la oposición partidista como de los propios partidos del régimen. No juegan a perder, ni menos a ceder en terrenos obtenidos que le garanticen la sustentación del poder y la protección ante su actitud delictiva. No podemos esperar que el régimen pretenda mostrar una cara de cambio y cercanía hacia la población sobre la base de gestiones públicas, que en tantos años no ha acometido y de manera efectiva complazca necesidades sociales con nuevos paños calientes a merced de ganar tiempo y espacios perdidos, con el objetivo de seguir en el poder. Así mismo, no podemos permitir negociaciones a espaldas del pueblo entre líderes de algunas tendencias políticas y este régimen, con la ventura de mantener espacios de convivencia que terminan abrigando la responsabilidad de este desastre del país y sus acciones delictivas, atentando contra la dignidad del pueblo que pretenden representar.

            La claridad de ello debe ubicar a la dirigencia opositora, disidente y en resistencia en un plano mucho más proactivo, combativo y esencialmente integrador de todas las fuerzas que se oponen a las barbaridades de este régimen para consolidar una participación mayoritaria con todos los sectores del país. Reitero mi humilde llamado a deponer actitudes bajo ambiciones personales o grupales, quienes pretender representarnos y que muestren una verdadera entrega en servicio por Venezuela con su gente. Deponer actitudes que en nada favorecen la unión vital para avanzar y crecer políticamente en servicio al país. Unión por medio de la cual deben comenzar los cambios que fundamentalmente demanda la población venezolana.

El ejercicio electoral debe ser depurado desde el propio seno de quienes nos oponemos a este régimen totalitario y desde allí emprender el rescate de  la democracia para el país. De lo contrario haremos lugar a la suma de una cuarta con una quinta con todos los vicios que de ambas es la causa raíz de lo que hoy sufre nuestra patria. Una convivencia con la ineficiencia, con el vicio y el delito, y no una convivencia en armonía con el sentimiento de arraigo venezolano que luche y trabaje por una mejor Venezuela.

 

@antonioriverog

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