viernes 24  de  julio 2026
ANÁLISIS

A Díaz Canel lo traicionó el subconsciente

“La limonada es la base de todo”- Miguel Díaz Canel

Por NINOSKA PÉREZ CASTELLÓN

Como parte de la campaña publicitaria desatada por el régimen de La Habana, surge una entrevista con el medio ruso RT realizada por un cubano que parecía más un publicista que un periodista. El novelón ruso, con actores cubanos, contó con momentos estelares. ¿Cómo continuamos la construcción socialista? Se preguntaba Díaz Canel. Él se respondió que lo quiere hacer con justicia social.

La propuesta es desatar la productividad, que ha vivido de vacaciones en Cuba. Hasta ahí muy bien y después nos dice el comunista que vive como capitalista y ¿después? Bueno, distribuir las riquezas. En otras palabras, le volverán a quitar a los que se han esmerado en trabajar para repartir a los pobres que un régimen represivo no quiere que sean su responsabilidad. ¿Eso aplicaría a Gaesa o a la fortuna de la familia Castro? Cómo puede esta idea dar garantías a alguien para el monumental riesgo de invertir en Cuba, es un misterio que tomaría varias series y muchos capítulos para explicar.

Díaz Canel dice que hay muchas empresas listas para invertir en Cuba, de América Latina, el Caribe, Asia y Europa. Esto lo dice cuando tres de las compañías que llevaron el capitalismo a Cuba, recogieron sus matules, Meliá, Iberostar y Barceló, de España y Blue Diamond de Canadá. Todas construyeron hoteles en los 90. En la mejor tradición socialista no dejaban entrar a los cubanos, convirtiéndolos en lo que mejor sabe producir el socialismo: ciudadanos de quinta categoría.

¿Dónde están los nuevos inversionistas? ¿Cuáles son? Jamás lo dijo, pero asumimos que no leen las noticias. Estados Unidos ha sancionado a Gaesa, la compañía dueña de la fortuna de la familia Castro. Raúl Castro está encausado para ser enjuiciado en Estados Unidos, Díaz Canel, la primera compañera y su hijo también. El país se cae a pedazos, no hay agua, luz ni transporte, ¿de nuevo cuáles son las compañías listas para invertir en el paraíso de los Castro? A sabiendas de que les esperan cuantiosas multas por hacer negocios con un régimen asociado a crímenes transnacionales y vínculos terroristas, es de imaginar que no serán muchas.

El publicista, Oliver Zamora Oria acudió al drama. “Presidente, hace poco yo conversaba con personas que estuvieron muy cerca de Fidel que incluso tuvieron que tomar decisiones para sacar al país de la crisis y me hablaban del dolor que sintió Fidel, el dolor de las medidas que trajeron el capitalismo a Cuba.”

Vamos a estar claro, las medidas le dolieron al pueblo, no a Fidel Castro. Los cubanos no podían hospedarse en los hoteles, no podían comer en sus restaurantes, ni pensar invertir en ellos. Sin embargo, Fidel Castro se forró los bolsillos, les robó dinero y hasta les dio la mala a algunos de los osados inversionistas con su versión de capitalismo de estado.

“Pero dígame presidente” le preguntó el publicista: “¿Esas medidas le duelen a usted también?” “Claro que me duelen”, respondió el galán de la novela con tono de lamento gitano: “Eso va en contra de los conceptos en lo que nos han educado.” Pero lo cierto es que aceptaron el capitalismo, se beneficiaron de “sus mieles” mientras que el pueblo cada vez se ha empobrecido más y más.

Hablaron de la autocrítica en el país donde criticar te lleva a la cárcel y reconoció la experiencia de lo que han hecho mal, solo que nadie se los diga porque termina en prisión. “¿Cuba busca su propio camino o está copiando modelos?” Preguntó el inquisitivo periodista que nos dijo que su madre no usó zapatos hasta que no triunfó la revolución. Habría que asumir que nada ha cambiado porque la cantidad de niños que se ven en las calles sin zapatos parte el alma.

Ni ellos mismos saben qué camino seguir. Se les paralizó la entrada de tráfico humano. La venta de visas y conexiones con los carteles para transportar a los que lograron entrar a Estados Unidos gracias a la frontera abierta. Se les acabó el turismo mucho antes que el embargo de Trump porque nadie quiere visitar un país que ofrece servicios pésimos y mucho menos montañas de basura en las calles con ratas y ratones habitando en ellas.

¿Cuál es el modelo? Mendigar como han hecho siempre, al que sea. ¿Vender la soberanía del país por un jugoso subsidio como hicieron con la Unión Soviética?

El final fue más impactante que la copa mundial. El publicista le resalto con cara de fe en el futuro: “Para salir de un momento tan terrible como el que estamos viviendo, hace falta estrategia Falta flexibilidad, hace falta unidad, hacen falta muchas cosas, pero dentro de esas cosas hace falta también presidente: Esperanza”

“Esperanza” dijo el filósofo, “claro, sí”, aunque no muy convencido y decidió apoyarse en Galiano y no en Galiano y San Rafael. En el escritor Uruguayo Eduardo Galiano

“La utopía,” dijo Díaz Canel, “está en el horizonte, cuando caminamos dos pasos, la utopía retrocede dos pasos y el horizonte adelanta diez pasos. ¿Para qué sirve la utopía?” se preguntó “Para caminar, para avanzar.” Concluyó Díaz Canel inspirado por el momento.

Solo que metió la pata porque la utopía no retrocede y así lo dice Galiano. Cuando caminamos dos pasos, la utopía adelanta dos pasos de lo contrario no caminas te quedas estancado y ahí es donde el subconsciente traicionó a Díaz Canel. Llevándolo al estancamiento en el que vive sumido el país. El estancamiento mental de sus dirigentes y una esperanza que es rehén de un régimen que aplasta sueños, ilusiones y las mismas esperanzas. No tienen la capacidad ni el conocimiento para ejercer el liderazgo necesario para sacar a Cuba adelante. El secretario de estado Marco Rubio lo ha dicho, “peor que un comunista, es un comunista incompetente” y esta entrevista lo dejo más que claro. Díaz Canel cayó víctima de su propia retórica, lo traicionó el subconsciente. Bien hecho, después de todo ellos han traicionado a Cuba.

Citando una de las frases más famosas de Diaz Canel, reveladora de su capacidad de dirigente comunista que pronunció ante el consejo de ministros hace 6 años, refiriéndose a la escasez dijo: “La limonada es la base de todo. Y a cualquier limonada le echas cualquier otra cosa y es un refresco súper agradable.”

Solo que seis años después no hay limones ni nada que echarle a la limonada. No hay ni voluntad ni capacidad política para resolver los problemas que agobian al pueblo. Díaz Canel debió haber citado al Cangrejo, “Yo quiero que los cubanos vivan como yo y puedan comprar foie gras en todos los mercados.” Dios salve a Cuba, de los filósofos de limón y foie gras.

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