MIAMI.- El cubano Alexis Malagón expuso en una entrevista exclusiva con DIARIO LAS AMÉRICAS las dificultades que enfrenta para reunir las pruebas de su caso migratorio después de más de un año bajo custodia. Habló por videollamada desde un centro de detención en Oklahoma; su expediente federal lo ubica en Diamondback Correctional Facility, en Watonga. La llamada se produjo mientras su esposa, Nayare Rodríguez, también cubana, concedía su testimonio a este periodista en el restaurante Versalles, símbolo del exilio cubano en Miami.
Alexis Malagón denuncia trabas para defenderse tras más de un año detenido por ICE
El expediente federal ubica a Malagón en Diamondback, en Oklahoma. En exclusiva con DIARIO LAS AMÉRICAS, denuncia trabas para defender su caso; Nayare Rodríguez relata la separación y la pérdida del negocio familiar
Rodríguez relató que su marido permaneció primero en el Eden Detention Center, en Texas, antes de ser trasladado a Oklahoma.
El registro público del caso 6:26-cv-00104, en el Distrito Norte de Texas, consigna un aviso presentado el 26 de mayo de 2026 que comunica el cambio de su ubicación de custodia a Diamondback. Las notificaciones judiciales consultadas siguen dirigiéndose allí hasta el 18 de agosto.
“Actualmente, llevo un año y 18 días detenido”, dijo Malagón al momento de la conversación. Sobre el avance de su expediente, expresó: “Sigo estancado”.
Al referirse a la defensa de su solicitud de asilo, afirmó: “Tengo muchas barreras en contra para poder buscar la prueba, las evidencias que me solicitan”. También mencionó dificultades con la comida y “la escasez de alimentos con relación a la proteína”, entre los problemas que ha enfrentado al intentar “luchar mi caso desde este encierro”.
Para Nayare, la pantalla ha sido la única forma de verlo durante ese tiempo.
“No he podido ir a verlo, porque él está muy lejos y no puedo dejar de trabajar”, explicó.
Según Rodríguez, su esposo ingresó a Estados Unidos en 2014 con parole. El 9 de septiembre de 2025, mientras trabajaba como camionero en Texas, quedó bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Ella reconstruye el arresto a partir de lo que le contaron:
“Él estaba manejando el camión y lo paró el sheriff, y le dijo que lo acompañara hasta la pesa, y cuando llegó a la pesa estaba ICE, le pidió los documentos y se lo llevó preso”.
El conductor que viajaba con Malagón llamó a su propia esposa, quien avisó a Rodríguez. Así recibió una noticia que recuerda como uno de los peores momentos de su vida.
“Yo sentí que el mundo se me iba a caer arriba. Imagínate, eso fue muy fuerte”, relató. “La mente ya se me quedó en blanco, no sabía ni qué pensar”.
Contó que pasó aproximadamente una semana llorando. Asegura que no había previsto ese desenlace porque Malagón tenía un permiso de trabajo vigente hasta 2029 y, según ella, carece de antecedentes penales. Subrayó que la autorización laboral había sido emitida por el Gobierno.
“No pensé que él tuviera alguna repercusión con lo que estaba pasando”, dijo.
Rodríguez vincula lo ocurrido con la política migratoria del Gobierno hacia quienes no son residentes permanentes ni ciudadanos. “Es lo que pienso”, puntualizó al explicar su interpretación del arresto.
La ausencia de Malagón afectó además a NYA Transportation Inc., la empresa familiar que, de acuerdo con Nayare, operaba entre estados. Tenían tres camiones y dos camionetas para servicios conocidos como hot shots.
“Él era el mecánico de la compañía, él era el que lo hacía todo, cuando no había chofer, él manejaba, y sin él todo se fue a pique”, afirmó.
Al describir la pérdida del negocio, insistió: “Perdimos todo, todo, todo”.
“Yo realmente extraño mucho a mi esposo, porque él era el pilar de la familia, era mi todo, mi todo”, expresó.
Mientras intentaba afrontar el golpe emocional y económico, Nayare también debía reunir documentos para una petición familiar ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés). La pareja había acudido a una entrevista y recibió una solicitud de pruebas adicionales, entre ellas el acta de matrimonio, que no habían llevado a esa cita.
El arresto ocurrió mientras preparaban la respuesta, según su relato.
Rodríguez afirma que había contratado a un abogado para presentar las evidencias y atribuye a una entrega fuera de plazo que la petición quedara cancelada.
“Se me hizo muy difícil, porque yo estaba, como la cabeza no la tenía bien puesta en los hombros, digo yo, y el abogado no las envió a tiempo”.
Después presentaron una moción para reabrir el trámite. Según indicó, esa gestión seguía pendiente al momento de la entrevista. También aguardaban una decisión de la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA, por sus siglas en inglés), ante la que Malagón recurrió una decisión relacionada con su solicitud de asilo y su orden de remoción. Ella asegura que él ya había enviado la respuesta que le solicitaron.
Según el testimonio de Nayare Rodríguez, las solicitudes de libertad bajo fianza habían recibido dos negativas.
“La primera fue, se le solicitó una fianza y la negaron porque el juez no tenía jurisdicción para ejercer la fianza”, afirmó Nayare.
La segunda resolución es la que más cuestiona. Así describe lo que el juez determinó por escrito:
“Cuando hizo su dictamen por escrito, él puso de que Alexis no representaba ningún riesgo para la comunidad, pero al final puso que le negaba la fianza porque era riesgo de fuga”.
Malagón también apeló esa decisión, según su esposa. Consultada sobre las pruebas de sus señalamientos, Rodríguez respondió: “Sí, claro, todo”.
El registro público confirma que el recurso de habeas corpus fue presentado el 17 de marzo de 2026 en el Distrito Norte de Texas. La última actuación disponible, fechada el 18 de agosto, señala que la petición seguía pendiente y que la presentación de los escritos de las partes estaba completa.
Por su parte, Nayare sostiene que un juez federal determinó que su marido tenía derecho a una audiencia de fianza. Considera que la actuación del juez de inmigración no respondió adecuadamente a lo dispuesto.
“Yo lo que creo es que el juez está teniendo mucha inconsistencia y está teniendo abuso de poder”, expresó. Su reclamo se centra en que le hicieran “una audiencia de fianza legal”.
En este procedimiento, el peligro para la comunidad y la probabilidad de comparecer a futuras actuaciones son criterios distintos. El manual de las cortes de inmigración establece que, cuando una persona es elegible para fianza, el juez considera ambos aspectos; una valoración favorable sobre el primero no garantiza por sí sola la libertad.
Rodríguez insiste en que presentaron pruebas de los vínculos de Malagón con Estados Unidos: un primo ciudadano estadounidense como patrocinador, el permiso de trabajo y cartas de apoyo de vecinos y familiares.
“Tiene residencia fija conmigo, que nosotros estamos casados desde el dos mil veintiuno”, afirmó.
Nayare continúa trabajando y gestionando las posibilidades de reunirse con él.
“He tenido que salir adelante y seguir luchando para que mi esposo salga para afuera”, dijo.
Al dirigirse a las autoridades, pidió:
“Yo realmente le pidiera a las autoridades que, por favor, le den la oportunidad de terminar su caso migratorio afuera, no adentro, porque él no es ningún criminal. Él ha hecho todo lo que se le ha pedido para seguir las reglas de aquí, de Estados Unidos”.
Nayare también pidió que su esposo pueda reencontrarse con su hijo. Les recordó a los funcionarios que ellos tienen familia y solicitó “que le den la oportunidad de que vuelva con su familia”. Al hablar de ese reencuentro, añadió: “Estar en libertad, que eso no tiene precio”.
A pesar de las negativas y de la espera, mantiene la confianza en una solución: “Lo último que se pierde es la esperanza”.
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