MIAMI.- JUDITH FLORES
Especial
Alliegro no descarta acuerdo de Rivera con sandinistas
MIAMI.- De acuerdo con fuentes consultadas, la presencia de Alliegro en Nicaragua durante más de un año sólo pudo haber sido con el consentimiento del régimen sandinista
Ana Sol Alliegro no admite ni descarta del todo que su permanencia de 18 meses en Nicaragua haya estado arreglada por el excongresista republicano David Rivera, quien ha sido involucrado con la estratega política en un caso de financiación electoral por el que la exestratega republicana cumple arresto domiciliario.
“Qué hizo él [Rivera], qué discutió con ellos [el Gobierno de Daniel Ortega], qué negocios hizo, no sé. Estoy fuera de eso, yo nunca me senté con esa gente [los sandinistas]”, comentó Alliegro durante una entrevista exclusiva con DIARIO LAS AMÉRICAS.
Sin embargo, a pesar de que la exestratega no comprometió a Rivera de manera explícita, sí dejó abierta la posibilidad al decir “no sé qué habrá discutido él”.
Alliegro describió que durante su estancia en Nicaragua se sabía vigilada por de los Comités Populares Ciudadanos (CPC).
“[Ellos] trabajan con la Policía . La inteligencia nicaragüense involucra hasta a los taxistas, igual que en Cuba, les dan información al representante del barrio, en el caso mío estaba alertada de que estaban haciendo preguntas sobre mí a mis asociados”, explicó.
Por qué Nicaragua
La salida de Alliegro hacia esa nación centroamericana se produjo en 2012 a escasas semanas de que estallara en Miami el escándalo de financiación fraudulenta de la campaña de Justin Lamar Sternad, candidato fantasma que se postuló en las primarias de 2012, presuntamente para debilitar el voto demócrata e impedir el triunfo del entonces aspirante Joe García.
De acuerdo con fuentes consultadas, la presencia de Alliegro en Nicaragua durante más de un año sólo pudo haber sido con el consentimiento del régimen sandinista.
Días antes de que se supiera que el destino escogido por Alliegro para esconderse del asedio de la prensa y las autoridades en Miami había sido la nación centroamericana, Rivera sostuvo un encuentro en algún lugar del sur de la Florida con Daniel Ortega Reyes, diputado sandinista al Parlamento Centroamericano, del que quedó constancia en una foto colocada en Facebook en septiembre del 2012 por un funcionario del Consulado General de Nicaragua en Miami.
En la imagen, junto a Rivera y Ortega Reyes, aparecen el exrepresentante estatal por la Florida Alberto Gutman, quien fue convicto bajo cargos de corrupción, y otros diputados del izquierdista Frente Farabundo Martí, de El Salvador.
No obstante y a pesar de que las evidencias apuntan a la participación de Rivera en arreglos para que ella permaneciera en Nicaragua, Alliegro sostuvo que decidió irse a ese país porque tenía buenas referencias sobre el mismo.
“Lo escogí porque me gusta el país, mi padre estuvo allá, tengo amistades nicaragüenses, y tenía un interés en conocer Centroamérica, pero no tenía contacto con alguien allá”, aseguró. “Fui de turista, un día estuve en Granada, me gustó y decidí quedarme”.
Durante su estancia, Alliegro estableció un salón de belleza en la ciudad de Granada con el que obtenía ingresos para sobrevivir. Pero, al no tener estatus de residente legal, en varias ocasiones se vio obligada a viajar a Costa Rica a través de la frontera porque la ley en Nicaragua no permite a los extranjeros permanecer en el país por más de 90 días.
“Si Rivera hubiera tenido interés en que permaneciera y arreglara mi situación en Nicaragua, yo hubiese tenido mi cédula [documento de identidad] porque el Gobierno actual nicaragüense es corrupto, se compra y se vende, así es que dudo mucho que él haya hablado con los sandinistas para hacer algo por mi”, argumentó.
Lo que sí está claro que hizo Rivera mientras Alliegro permaneció en Nicaragua fue viajar para encontrarse con ella. Según reportes de inmigración a los que DIARIO LAS AMÉRICAS tuvo acceso, ambos cruzaron por el paso fronterizo de Peñas Blancas entre Nicaragua y Costa Rica en más de una ocasión, con minutos de diferencia.
Sin embargo a la pregunta de si Rivera viajó a su encuentro tanto a Nicaragua como a Costa Rica, Alliegro respondió: “No puedo hablar de eso, es parte del caso”.
La detención
En marzo pasado, a pocas calles de la casa donde residía Alliegro en Granada, dos hombres vestidos de civil la tomaron por los hombros y la detuvieron. Intentó resistirse al arresto pero fue sometida por la fuerza y esposada. “Llamaron por radio y casi inmediatamente llegó un taxi, me montaron y me llevaron a la Policía”.
Después la trasladaron a Managua, donde permaneció en una celda durante cuatro días, hasta el día de la deportación, cuando llamaron a los medios de comunicación y la exhibieron esposada y escoltada por los pasillos del Aeropuerto Internacional en Managua, Augusto Cesar Sandino.
“No entiendo cómo es que Ortega se declara enemigo de EEUU y negoció con mi país para entregarme”, comentó.
La exconsultora política describió su estancia en Granada como una fantasía “creada por David en cierto sentido. No me enteraba de nada del caso, yo estaba haciendo negocios, abrí el salón, lo expandí y vivía en una casa bien bonita en Xalteva, hasta que me detuvieron”, reconoció.
El regreso
En marzo de 2014 y después de que Alliegro negó reiteradas veces su participación en el escándalo en el que le acusaban como cómplice de Rivera, fue detenida durante cuatro días y luego expulsada de Nicaragua hacia EEUU a solicitud del FBI.
Tras su arribo a Miami, permaneció seis meses en una prisión federal, de la que salió el 11 de septiembre pasado, después de ser sentenciada en un juicio a seis meses de arresto domiciliario.
Alliegro admitió que desde su regreso a EEUU Rivera “no ha hecho nada”, por ella.
En estos momentos, aunque Alliegro se encuentra cumpliendo sentencia, el juez le ha permitido trabajar y entre sus planes tiene escribir artículos periodísticos.
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