MIAMI. - El empresario Eddy Rojas, de 41 años, busca llegar al Congreso por el distrito 28 de Florida con una promesa que repite como consigna: escuchar a los residentes y encontrar soluciones concretas. En la entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, sin embargo, su perfil de servidor comunitario y empresario convive con respuestas imprecisas sobre el Estatus de Protección Temporal (TPS), la inmigración y varios conflictos internacionales que formarían parte de su labor en Washington.
Candidato independiente de Florida aspira al Congreso por el distrito 28
Desde Miami-Dade hasta los Cayos, plantea atención directa, apoyo agrícola y una nueva vía migratoria, aunque sus respuestas dejan dudas sobre algunos asuntos
Rojas, quien se define como independiente, competirá en las elecciones generales del 3 de noviembre de 2026 contra el republicano Carlos Giménez, actual representante del distrito, y el demócrata Phil Ehr. El Distrito 28 comprende todo el condado Monroe, incluidos los Cayos de Florida, y parte del suroeste de Miami-Dade.
Habana, Dominicana y Miami
Rojas nació en Cuba y salió de la isla en 1995, cuando tenía 10 años. Vivió frente a la Quinta de los Molinos, en La Habana, y recuerda su infancia en las calles Carlos III y Montoro, “cerca del parque La Pera”. “Yo salí de Cuba cuando tenía 10 años”, contó. “Ya conocía lo que era el bloqueo real”, dijo al evocar las limitaciones materiales que, según su relato, marcaron sus primeros años.
Su familia emigró a República Dominicana, donde estudió administración de empresas y mercadotecnia en la Universidad Pedro Henríquez Ureña. También comenzó estudios de medicina, una carrera que, explicó, su padre —médico— quería para él. Antes de viajar a EEUU, había empezado estudiar agrimensura y acompañó a un amigo que ingresó a medicina.
Llegó a Miami en 2007 y trabajó como voluntario en el departamento de Biología de Miami Dade College. Luego pasó a los laboratorios de Anatomía, Microbiología y Botánica.
En 2012 fundó una empresa de valet parkingy dejó el college al año siguiente para dedicarse a sus negocios. Asegura que conserva a su primer cliente y que ha creado cuatro compañías, entre ellas una de valet parking, otra de servicios de conserjería, un lavadero ecológico de autos y una firma de transporte de carga.
Esa trayectoria es el principal argumento con el que responde a quienes cuestionan su falta de experiencia política. “No tengo la experiencia previa, pero sí tengo algo que voy a llevar, administración”, dijo. Mencionó el manejo de nóminas, la relación con empleados y la preocupación por el costo de vida. “Yo no soy político, yo soy servidor”, resumió.
Segunda candidatura, ahora al Congreso
Su primera incursión electoral fue en 2024, cuando se postuló a la alcaldía de Miami-Dade. Según relató, decidió inscribirse pocos meses antes de la votación, luego de que una persona que admiraba le sugiriera trasladar a la política su experiencia tratando con clientes. Rojas dijo que obtuvo 3.608 votos con una campaña pequeña, que apenas contó con dos letreros en Kendall. Logró el 1.3% del voto del electorado.
Ese resultado, afirmó, lo animó a volver a competir. Mientras preparaba una campaña para 2028, alguien le sugirió probar por el Congreso. Su candidatura, explicó, responde a la frustración con la disputa entre republicanos y demócratas, a quienes llama “rojos” y “azules”. A su juicio, ambos partidos se culpan mutuamente sin resolver problemas como la inmigración, la economía y el tráfico.
“Lo que necesita este país es solución de los problemas, no hablar de los problemas”, insistió. Como ejemplo citó la autopista SR836 y sostuvo que, pese a los cambios de administración y las inversiones, el congestionamiento continúa. No detalló una alternativa concreta para esa vía, pero defendió una mayor supervisión del gasto público y más contacto entre los representantes y sus comunidades. Tampoco tuvo encuesta que la SR 836 o Dolphin Expressway es una carretera estatal, no federal ni condal, y su operación y mantenimiento corresponden a la GreaterMiami Expressway Agency (GMX), una agencia estatal independiente.
Rojas considera que el trabajo de un congresista no debe medirse únicamente por los fondos federales que consigue. Si traigo 100 millones, ese dinero debe llegar a las manos correctas. Su propuesta es acompañar a los residentes después de la asignación de fondos y verificar que la ayuda llegue a quienes la necesitan. “Los residentes necesitan más comunicación y más contacto”.
Agricultura, aeropuerto y los Cayos
Rojas identifica la agricultura como uno de los principales desafíos del distrito, especialmente en el sur de Miami-Dade. Dice que ha conversado con agricultores que enfrentan dificultades para obtener préstamos y conseguir trabajadores para recoger sus cosechas. Asegura que algunos han tenido que reconvertir sus negocios y organizar bodas, restaurantes u otros eventos para mantenerse.
Su respuesta incluye convertir el aeropuerto de Homestead en un aeropuerto regional y de carga. La idea, sostuvo, sería facilitar la importación de insumos agrícolas, ayudar a exportar productos y aliviar parte de la carga del Aeropuerto Internacional de Miami. También quiere promover Homestead como destino turístico, más allá de su función como puerta de entrada a los Cayos.
Para los Cayos, propuso estudiar un puente elevado que divida el tráfico de ida y vuelta y facilite las evacuaciones. También planteó financiar diques para proteger las viviendas y propiedades de las inundaciones. Son ideas que expuso como aspiraciones.
En el norte del distrito, imagina convertir Kendall en una especie de “Silicon Valley”, con inversión tecnológica y empresarial. Cuando se le preguntó cómo vincularía ese proyecto con la agricultura, mencionó bancos agrícolas, inversiones en inteligencia artificial y turismo, pero no desarrolló un plan que conecte esos sectores.
Su estilo de representación asegura, sería más personal que el que atribuye a Giménez. Dice que como congresista haría visitas a empresas, supermercados y asilos de ancianos, tendría una oficina abierta y comunicación directa. Como modelo de cercanía mencionó al senador Bernie Sanders, aunque aclaró que no comparte su ideología. “No solamente quieren ver un político que tome decisiones; quieren un político humano”, dijo. También bromeó con la idea de instalar una cafetera de café cubano en el Congreso para atraer a otros legisladores a conversar.
Un plan migratorio con vacíos
En inmigración, Rojas propone un plan que denomina Fiscal Media Residential Act. Planteó que las personas que lleven más de 10 años en EEUU sin autorización, que hayan pagado impuestos y no tengan antecedentes penales puedan solicitar una residencia provisional por dos años. Después, según describió, podrían pasar a una residencia permanente por cuatro años y eventualmente optar a la ciudadanía. Esta idea se parece en algo al Proyecto de Ley Dignidad, impulsado sin éxito por la congresista Maria Elvira Salazar.
El candidato no explicó cómo se tramitaría ese plan ni cómo se coordinaría con las leyes migratorias vigentes. Para quienes tengan problemas con la ley, dijo que correspondería la deportación.
Su respuesta sobre la cancelación del TPS dejó una confusión más directa. Rojas sostuvo que ese programa se creó para trabajadores mexicanos que iban a recoger tomates durante seis meses y propuso devolverlo a esa función agrícola. Pero el TPS es una protección temporal para personas de países designados por condiciones que impiden un retorno seguro; no es un programa de visas laborales. El mecanismo para contratar trabajadores extranjeros en labores agrícolas temporales o estacionales es, entre otros, la visa H-2A.
Cuando el periodista le señaló la diferencia, Rojas aceptó la corrección y reconoció que podía estar mezclando los programas. La vacilación importa porque el candidato había relacionado su interpretación del TPS con la falta de mano de obra agrícola y con las posibles consecuencias para los precios de los alimentos.
Rojas, como forma de asegurar la frontera, propuso entregar ayuda estadounidense directamente a personas en otros países mediante las embajadas, en vez de canalizarla a gobiernos que considera corruptos. Sugirió una tarjeta de “solidaridad” y planteó que recibir esa ayuda pudiera influir en la posibilidad de obtener una visa. No explicó qué entidad administraría el sistema, cómo se financiaría ni cómo se evitaría que la asistencia humanitaria se convirtiera en un obstáculo migratorio.
Diplomacia de consenso
En política exterior, Rojas expresó desacuerdo con la política del presidente Donald Trump y defendió la diplomacia, la negociación y los ceses al fuego. Sobre Ucrania, dijo que Rusia busca territorio y que Ucrania necesita protección, pero no precisó qué medidas debería apoyar el Congreso ni cómo equilibraría la ayuda a Kiev con el riesgo de una escalada.
Sobre Irán, sostuvo que EEUU debía responder si sus fuerzas eran amenazadas, aunque agregó que también debía recurrir a la diplomacia. Aplaudió el acuerdo nuclear negociado durante la presidencia de Barack Obama y criticó que se abandonara. Su respuesta combinó respaldo a la respuesta militar y una defensa del diálogo, sin definir cuándo consideraría justificado el uso de la fuerza.
Respecto a Cuba, Rojas afirmó que el embargo no ha producido la libertad de la isla y propuso sancionar a los bancos que hagan negocios con el Régimen cubano. Pasó por alto, la Ley Helms-Burton y las restricciones financieras de OFAC que incluyen en la Cuba Restricted List a entidades vinculadas al régimen y prohíbe las transacciones con las entidades que aparezcan en esa lista. También olvidó que el presidente Trump ha intensificado su presión contra el régimen de La Habana a través de una orden ejecutiva emitida en mayo que impone sanciones a las empresas internacionales que comercien con entidades de los Castro. El candidato no precisó qué medidas adicionales propondría ni cómo se diferenciarían de las vigentes. También dijo que las sanciones al petróleo y a productos básicos afectan a la población cubana.
Sobre China, abogó por negociar y aceptar que el país se ha convertido en proveedor de EEUU. Al preguntársele por los derechos humanos, delegó buena parte de esa responsabilidad en Naciones Unidas y dijo que Washington debería exigir que sea este organismo quien actúe.
En conjunto, sus respuestas describen una inclinación hacia los acuerdos multilaterales, pero dejaron sin resolver preguntas sobre el papel concreto que desempeñaría un congresista en esos asuntos, desde el control de la política presidencial hasta las decisiones sobre sanciones y ayuda exterior. Rojas resumió su aspiración como una política de contacto y servicio. “Yo no trabajo con presión, yo trabajo con solución”, afirmó. La entrevista muestra esa convicción, junto con una candidatura que todavía debe precisar cómo convertiría sus propuestas en legislación y cómo respondería a temas que exigen conocimiento detallado.
cmenendez@diariolasamericas.com
NULL
