Nixon sostuvo que se incorporó a DSA para ampliar la coalición demócrata y representar a trabajadores que se sienten ignorados. Sin embargo, su afiliación la coloca junto a una organización nacional que celebró el centenario del natalicio de Castro, defiende la llamada Revolución cubana y envía delegaciones a la isla para impulsar el levantamiento de las sanciones estadounidenses.
La candidata rechaza que esa posición la defina. Sin embargo, para una parte considerable del exilio cubano esa la relación resulta imposible de ignorar.
Nixon tras voto cubano
Nixon, representante estatal por Jacksonville desde 2020, ganó el 18 de agosto la nominación demócrata al Senado y se enfrentará el 3 de noviembre a la senadora republicana Ashley Moody. Su victoria en las primarias, con 56,1% de los votos, sorprendió porque derrotó a Alexander Vindman, quien contaba con mayor reconocimiento nacional y una ventaja abrumadora en recaudación.
Después de las primarias, Nixon prometió ampliar su campaña, contratar un equipo más diverso y entrar en comunidades donde pudiera enfrentar conversaciones difíciles.
La candidata acudió a la Calle Ocho, corazón simbólico del exilio cubano, porque asegura que también quiere representar a sus residentes.
“Esta comunidad merece una senadora que le escuche. Merecen una senadora dispuesta a trabajar con ellos para crear una plataforma y políticas que los ayuden a progresar”, dijo.
Su mensaje electoral se concentra en atención médica, vivienda asequible, escuelas públicas, mejores salarios y protección de los inmigrantes. Nixon argumenta que cubanos, venezolanos, nicaragüenses y otros grupos persiguen, en esencia, los mismos objetivos que el resto de los estadounidenses: seguridad, salud y prosperidad.
El problema para su candidatura aparece cuando la conversación abandona el marco de los asuntos económicos y se acerca al vocablo “socialismo”, que para miles de familias del sur de Florida es una experiencia histórica real y no una conjetura política.
Nixon se incorpora a DSA
Nixon se afilió el pasado mes de junio al Partido Democrático Socialista de América (DSA), el mismo de Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, considerada la mayor organización socialista de EEUU.
DSA no es un partido con presencia propia en las boletas, pero utiliza las elecciones para construir poder político, reclutar candidatos y promover su agenda, frecuentemente dentro de las primarias demócratas.
Su estrategia oficial concede prioridad al trabajo electoral y al desarrollo de una capacidad política propia. Por ello la decisión de Nixon de afiliarse representa una elección política que los votantes tienen derecho a examinar.
Cuando DIARIO LAS AMÉRICAS le preguntó por qué no le resultaba suficiente pertenecer al Partido Demócrata, para cumplir con sus sueños políticos y qué le aportaba el DSA, Nixon respondió: “La lucha por la gente”.
Según explicó, dentro del Partido Demócrata existen dirigentes que anteriormente apoyaban propuestas como atención médica universal, pero retrocedieron debido a donantes corporativos. Dijo haberse incorporado a DSA para escuchar a ciudadanos que se sienten excluidos tanto por demócratas como por republicanos.
“El Partido Demócrata es un partido para todos, pero, más recientemente, no lo ha sido. No ha estado luchando por lo que necesitamos y merecemos”, sostuvo.
Nixon también mencionó su pertenencia al Working Families Party y al Florida Public Services Union. Su aspiración, explicó, es construir una coalición de trabajadores capaz de disputar el poder a las corporaciones y a los políticos que, en su opinión, protegen a multimillonarios y donantes.
Evita definir socialismo
Nixon tampoco aceptó la etiqueta de socialista como una definición personal. “No me siento cómoda con ninguna etiqueta. La única etiqueta con la que me siento cómoda es que me consideren estadounidense y luchadora en favor de las personas trabajadoras”, respondió.
Al preguntársele directamente qué entiende por socialismo, evitó precisar el concepto. "No considero necesario que tenga que definirlo”, afirmó, antes de volver a hablar sobre bancarrotas causadas por gastos médicos, vivienda, inmigración y el temor de algunas comunidades a las actuaciones de ICE.
Su respuesta intenta desplazar el debate desde la naturaleza del sistema político y económico hacia problemas sociales concretos. Pero esa evasiva deja sin aclarar dónde establece Nixon los límites entre, por ejemplo, un Estado del bienestar dentro de una economía de mercado, el supuesto socialismo democrático y los sistemas de partido único que han suprimido libertades en Cuba y otros países.
Cuando se le recordó que bajo regímenes socialistas como el cubano se liquidan los sindicatos independientes y las organizaciones laborales oficiales quedan subordinadas al Estado totalitario, Nixon dijo escuchar y reconocer el planteamiento. Añadió que EEUU tendría “la oportunidad de hacer algo diferente” y de construir colectivamente una nueva visión.
“Las personas trabajadoras deberían poder decidir cómo quieren que sean sus comunidades y sus economías”, indicó.
Tributo a Fidel Castro
El pasado 13 de agosto, DSA publicó una declaración titulada “DSA conmemora 100 años de Fidel y denuncia el genocidio de Rubio -secretario de estado Marco Rubio- contra el pueblo cubano”.
El texto presentó a Castro como organizador, luchador y “símbolo firme” de la lucha antiimperialista. También reivindicó la solidaridad histórica de DSA con la Revolución cubana y exigió terminar las sanciones, normalizar las relaciones diplomáticas, pagar reparaciones a Cuba y procesar a Marco Rubio por supuestos crímenes contra la humanidad.
Es una pena que la conmemoración haya omitido abordar temas las víctimas fusiladas por el dictador, presos políticos, actos de repudio, expropiaciones, censura y persecución que caracterizan al régimen fundado por Castro. Tampoco centró su atención en la ausencia de elecciones libres, libertad de prensa, sindicatos independientes o pluralismo político en Cuba.
Para los exiliados que perdieron familia, patrimonio y patria, presentar al dictador como símbolo de autodeterminación es un agravio contra la memoria de quienes padecieron su sistema y contra quienes permanecen en la isla reclamando derechos fundamentales que les permitan elegir su propio destino.
En esta parte de la conversación, Nixon dijo desconocer o no compartir aquella declaración y aseguró haberse afiliado al DSA antes de esa publicación. “Yo no apoyo eso. No lo apoyo”, respondió categóricamente, pasando por alto que esta era una posición mantenida por los socialistas estadounidenses a través de los años.
“Defiendo la rendición de cuentas. Defiendo la transparencia y denunciaré a los malos actores de la derecha, de la misma manera que denunciaré a los malos actores de la izquierda”, agregó.
Viajes, solidaridad con el régimen
La controversia tampoco se limita al comunicado sobre Castro. Megan Romer, copresidenta nacional de DSA, participó recientemente en una delegación que visitó Cuba y, al regresar, pasó por Miami para intervenir en un panel promovido por grupos contrarios a las sanciones estadounidenses contra el régimen.
Romer explicó que viajó con unos 20 integrantes de DSA para conocer “la situación al otro lado del bloqueo” y escuchar cómo la política estadounidense afectaba la vida diaria de los cubanos.
En su exposición, Romer destacó la defensa de la soberanía cubana y el propósito de terminar el embargo. No consta que la delegación se reuniera con opositores, periodistas independientes, familiares de presos políticos con trabajadores que dice defender.
Los viajes presentados como actos de solidaridad generan especial inquietud cuando reproducen la narrativa oficial del régimen sin otorgar visibilidad a las víctimas de la represión. Visitar Cuba no convierte a nadie automáticamente en defensor de la dictadura; pero hacerlo bajo una agenda política alineada con La Habana, sin confrontar públicamente su aparato represivo, exige un escrutinio riguroso.
Intereses especiales
En la entrevista Nixon denunció reiteradamente la influencia del dinero corporativo en las decisiones políticas. Es una preocupación legítima. El enorme costo de las campañas puede condicionar prioridades, acceso y decisiones públicas.
Pero el concepto de interés especial no termina en una transferencia bancaria. Una organización también puede ofrecer voluntarios, difusión, contactos, respaldo público, formación de cuadros y acceso a redes nacionales. Quien llega al poder con apoyo de dichas estructuras puede enfrentar presiones para corresponder políticamente a esos intereses especiales.
La interrogante legítima es si Nixon, al afiliarse al DSA, terminará aceptando como costo político una agenda internacional contraria a las aspiraciones democráticas del pueblo cubano u otras exigencias en la agenda socialista.
“Aliada de los cubanos”
Al final de la entrevista, DIARIO LAS AMÉRICAS planteó la siguiente pregunta de forma directa:
“¿Tendrá el régimen cubano una aliada en el Senado, si eres elegida?”.
“Es el pueblo cubano quien tendrá una aliada”, respondió Nixon.
La frase es poderosa, pero deberá llenarse de contenido. Ser aliada del pueblo cubano supone saber diferenciar entre Cuba y el régimen que la gobierna; entre solidaridad con los ciudadanos y deferencia hacia el Partido Comunista; entre aliviar el sufrimiento y legitimar a quienes reprimen al pueblo.
También exige escuchar a una comunidad exiliada que no considera el socialismo una etiqueta inocua. Para millones de cubanos, esas diez letras representan familias divididas, proyectos destruidos, fusilamientos, cárceles, censura, opresión y destierro. Nixon tiene derecho a explicar su propia visión, pero los electores poseen el mismo derecho a evaluar sus asociaciones y exigir definiciones precisas.
Aunque EEUU dista de ser un sistema perfecto, la libertad y la capacidad para debatir, rectificar, protestar y sustituir gobernantes mediante elecciones libres es precisamente una de sus mayores fortalezas.
El presidente Ronald Reagan lo expresó en su discurso inaugural como gobernador de California en 1967: “La libertad es algo frágil y nunca está a más de una generación de extinguirse. No la recibimos como herencia; cada generación debe luchar por ella y defenderla constantemente”.
Ese recordatorio adquiere un significado particular en Miami. Quienes conocieron la libertad y después la perdieron saben que las alianzas políticas, las palabras y los silencios importan. El consejero de campaña de Nixon debería saber que Socialismo es un vocablo muy sensible en el sur de Florida, significa cualquier cosa, menos libertad. Y no quiero ser arbitrario, pero muchas veces, ante la complejidad de definir con justeza a una persona, recurro a un viejo refrán: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.
[email protected]