MIAMI.-SERGIO OTÁLORA
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Candidato a juez de la Corte en Miami-Dade se reconoce "hispano de corazón"
La elección popular de jueces es una de las campañas más difíciles de desarrollar por la cantidad de limitaciones en términos de financiación, apoyo político, conceptos legales y desempeño laboral
El juez Jason E. Bloch, nacido hace 48 años en un pueblito cerca de Chicago, pero criado en Miami, siente que su corazón es hispano. “Soy judío, mi gente ha sufrido persecución durante siglos. Entiendo muy bien cuando las personas huyen de regímenes opresivos y llegan a Estados Unidos en búsqueda de libertad. A eso me refiero cuando digo que también soy latino”.
Para Bloch, la carrera judicial no es nada fácil y menos con las características del Condado Miami-Dade, que tiene una población de 2.7 millones de habitantes de mayoría hispana y donde los diversos acentos del español a veces se imponen al inglés. “Aquí hay gente de todas las partes del mundo, del Caribe, de América Latina... Es una de las comunidades más diversas, si no la más diversa en Estados Unidos. Es importante para mi ser consciente de eso y estar expuesto a esa diversidad”, explicó.
En lo personal, dijo apreciar y disfrutar la cultura latina. Por haber crecido en Miami, oye y baila salsa. En la corte, su trabajo de todos los días, si alguien no habla inglés se asegura de que haya un intérprete “para que entienda por completo lo que está pasando y lo que el juez está diciendo. Ser consciente de la diversidad me hace mejor juez y servidor público”, recalcó.
Pero no es solo la conciencia de la diferencia cultural lo que entra en juego en el proceso legal. También está la experiencia de quienes vienen de otros países con sus sistemas judiciales muy distintos al de Estados Unidos. “Mucha gente de diferentes culturas se relaciona aquí con nuestro sistema legal y puede pensar que hay algo misterioso o sospechoso (…) Yo quiero ser justo, y por eso trato de ser sensible ante esa situación”.
Ser independiente
A los 28 años llegó a la Fiscalía del Condado Miami-Dade como abogado litigante. Allá demandó y atendió demandas, pero su especialización fue la de proteger “las finanzas del pueblo, estar seguro de que las empresas no estaban tomando ventaja del fisco y de que había ciertos derechos que requerían ser protegidos a nombre de la gente”, recordó Bloch.
Bloch fue nombrado juez por el gobernador de la Florida, Rick Scott. “Se presentaron 34 candidatos, para dos posiciones, y fui escogido para una de ellas”, apuntó. Por lo tanto, la variable política no tuvo nada qué ver en su nombramiento.
Para despejar cualquier duda de si su nombramiento tuvo que ver con el hecho de que Scott es republicano, Bloch explicó cómo es el proceso de selección: “Cuando hay una vacante en la mitad del término de un juez del condado o una corte de circuito, hay un nombramiento. Se postula mucha gente. En el proceso, se hace gran cantidad de preguntas, se ven las calificaciones de los candidatos, su experiencia, educación, los casos que enfrentaron, todos los abogados con los que trabajaron y con los que estuvieron en contra. De ese grupo el JNC [la comisión de nominaciones judiciales] decide a quién quiere entrevistar. Y de ahí seleccionan un grupo de candidatos para el gobernador, quien deja que un concejo haga las entrevistas finales. Después de eso se hace el nombramiento”.
Por lo tanto, la variable política no tuvo nada qué ver en que haya sido seleccionado como juez del circuito judicial 11 y que, ahora, busque que el electorado lo elija para seguir en esa posición. “Al respecto, fue contundente: “nunca he estado envuelto en política. No milito en ningún partido, he dedicado toda mi carrera a ser abogado del gobierno”. Incluso se define a sí mismo como independiente.
Juez-candidato
Los candidatos a jueces, elegidos por votación popular, son los grandes desconocidos de las elecciones del próximo 30 de agosto en las que, por ejemplo, se elige alcalde del Condado Miami-Dade.
Ellos no tienen la misma cobertura periodística de los políticos tradicionales, que buscan una silla en el Congreso federal o estatal, o quieren ser alcaldes o gobernadores. Tampoco tienen acceso a las mismas fuentes de financiación y, lo más complicado, no pueden hablar de política partidista.
Por lo tanto, es una campaña bien particular, difícil, repleta de restricciones. “Francamente, es un proceso inusual para un funcionario público cuyo trabajo es el de ser juez”, acotó Bloch. “De hecho en Florida tenemos unas limitaciones muy estrictas sobre el tipo de cosas que nos permiten discutir. No podemos hablar de candidatos, ni de lo que podríamos hacer en la corte”. Es una especie de camisa de fuerza, que deja espacio sólo para que los candidatos hablen de su experiencia, de su formación, de algunos puntos de filosofía legal y de algunos cambios, desde el punto de vista técnico, de las leyes.
Su nombre a primera vista no implicaría que tuviera algo que ver con la comunidad hispana. Cree que es un fenómeno natural que quien vaya a votar, y no sabe con certeza quiénes son los candidatos, escoja un nombre con quien se identifique. “Aunque mi oponente es latina (Marcia del Rey), cuando los lectores tomen una decisión deben saber que he adquirido un importante apoyo de importantes abogados latinos, entre ellos el presidente de la asociación cubana de abogados y la expresidenta, Corali Lopez Castro, entre otros”.
“Podemos hacer una contribución positiva a la sociedad”
Este juez floridano por adopción –llegó a Miami de tres años de edad- estudió los primeros cuatro años de carrera en la universidad de Berkley (cursó administración de empresas) y se hizo abogado en la universidad Georgetown, en Washington D.C.
Sus ancestros vienen de Rusia, Polonia y Alemania. “Me siento muy afortunado en haber nacido en Estados Unidos, un país que ha estado abierto a recibir a las víctimas de la persecución”.
A pesar de que no le está permitido hablar de política, algo que sí responde, desde una perspectiva personal, es sobre el encarcelamiento masivo que existe en este país por cuenta, entre otras cosas, de la guerra contra las drogas. Entiende que en una sociedad donde hay delitos debe haber, por esa misma razón, personas detenidas. “Creo que no hay discusión en que debiera haber menos delitos y preferiríamos que la gente estuviera libre, haciendo cosas productivas”, anotó.
En su experiencia cotidiana, como juez criminal, tiene que enfrentar casos de jóvenes que, en un momento dado, pierden el rumbo y cogen el atajo del delito. “Algunas veces hay que tomar decisiones y evaluar sobre ese acusado”, dice. “Hay la posibilidad de intervenir de inmediato para ponerlos en un mejor camino. De pronto meterlos en un programa, darles educación, entrenamiento y más estructura[…] podemos hacer una contribución positiva a la sociedad”, añadió.
Pero es consciente de que hay personas que no se pueden rehabilitar, “tenemos que identificar a esas personas para proteger a la comunidad”, enfatizó.
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