MIAMI. - Donald Trump, presidente número 45 de los EEUU, se declaró inocente de los 37 cargos en su contra, al presentarse en Miami en la corte del juez federal Jonathan Goodman, tras ser acusado de obstrucción a la justicia, ocultación y retención de documentación clasificada. Imputaciones de las que se defenderá en próximo juicio, en el que la fiscalía intentará convencer al jurado sobre su culpabilidad, algo que, por la naturaleza de las pruebas, no será fácil y podría dilatar el proceso en el tiempo.
Comparecencia de Trump en corte, prólogo de un juicio complejo
Trump es el primer mandatario de la historia de la nación en ser procesado por un delito federal. Según la imputación del fiscal Jack Smith, el expresidente “deliberadamente ocultó los documentos y ordenó a su ayudante Waltine Nauta esconder algunas cajas de los ojos de sus propios abogados”, quienes firmaron una declaración jurada donde aseguraban haber devuelto todos los papeles secretos en posesión del exmandatario reclamados por el Departamento de Justicia.
Asimismo, la fiscalía asegura que Trump no estaba autorizado a trasladar dichos documentos a su residencia en Mar-a-Lago, en Florida, al dejar la Casa Blanca el 20 de enero de 2021 porque viola La Ley de Registros Presidenciales. A lo largo de un año, el Archivo Nacional solicitó su devolución, luego lo hizo el Departamento de Justicia, que comenzó una investigación ante la negativa del exmandatario.
La acusación afirma tener una grabación del exmandatario conversando con un publicista en el Trump National Golf Club en Bedminster, Nueva Jersey, donde muestra un documento clasificado. El propio Trump habría dicho a las personas ahí reunidas “que se trataba de información confidencial y secreta”.
El abogado y exfiscal Nelson Rodríguez Varela, en entrevista con el periodista Juan Manuel Caos, en el programa televisivo A fondo, de AmericaTevé, afirmó que en el proceso contra Trump podría ser largo y complejo por la naturaleza de las pruebas.
El proceso
Este martes 13 de junio, Trump compareció ante el magistrado Goodman, le tomaron las huellas dactilares y tras ser instruido de los cargos en su contra, se declaró no culpable a través de su abogado.
Después de esa comparecencia histórica, el juez Goodman lo dejó ir, bajo su propio criterio. “Al no existir indicios que indique a la fiscalía que el exmandatario se pudiera escapar o constituya un peligro para la comunidad”, sostuvo Rodríguez.
Como parte del proceso habitual, el abogado de Trump habría pedido a la fiscalía que le entregue las pruebas y al juez Goodman poner el caso para juicio con el juez del distrito correspondiente. Es decir, la jueza hispana Aileen Cannon, quien Trump nombró en 2020 al Tribunal Federal del sur de Florida.
Ya en septiembre pasado, Cannon supervisó los procedimientos judiciales del FBI en la residencia de Trump.
Litigación
El juicio no comenzará de inmediato. Antes, como parte del proceso, Goodman toma bajo tutela los elementos básicos para comenzar la litigación. Cuando el caso llegue a la Corte Federal del distrito, la jueza Cannon podría emitir una orden sobre los tiempos que tienen las partes para presentar las mociones y la fiscalía las pruebas.
En la litigación la fiscalía aportará las evidencias que pretende presentar en el juicio, mientras que los abogados buscarán un basamento legal para excluirlas. Es la jueza quien finalmente determinará la admisibilidad de cada prueba.
En el juicio no puede haber sorpresas, “la fiscalía no se puede aparecer con pruebas que antes no se le haya presentado a la defensa para que ésta tenga la oportunidad de litigarlas en términos de su admisibilidad”, señaló.
Ley anti-espionaje
El expresidente está acusado de violar la Ley Anti-espionaje. Los primeros 31 cargos están vinculados con la transgresión de dicha ley. Sin embargo, el Capítulo 18 que rige la Ley Anti-espionaje requiere que para violarla sea necesario que “al divulgar una información secreta, exista la intención de hacerle daño a los EEUU. Es un cargo muy serio, la fiscalía lo tiene que probar más allá de mostrar una duda razonable”, reclamó.
Rodríguez descartó que la fiscalía tenga algo sólido que demuestre que el expresidente intentó perjudicar a EEUU, según “lo mostrado en el documento de la acusación”. Lo mismo sucede al transgredir la Ley de Archivos Presidenciales, ya que a los efectos legales “carece de un componente criminal o delictivo”.
Obstrucción a la justicia
No pasa lo mismo con las acusaciones de obstrucción a la justicia. Aquí Trump lo tiene un poco más complicado. “La fiscalía, aparentemente, tiene evidencia testimonial, videos y grabaciones”. Determinar hasta qué punto esas evidencias son admisibles en el juicio será parte de la estrategia de la defensa.
Los abogados se pondrán a trabajar “para determinar si pueden excluir las pruebas que hayan sido obtenidas de manera ilícita, violando la Constitución o, el privilegio cliente-abogado y, por lo tanto, no deberían ser presentadas en el transcurso del juicio”.
El jurado
Como dijo el propio fiscal Smith, nadie está por encima de la ley. Por lo tanto, Trump, que presentó su candidatura para aspirar a las elecciones presidenciales del 2024, es inocente hasta que se demuestre su culpabilidad. El objetivo de la fiscalía en el juicio es presentar pruebas que convenzan a los 12 miembros del jurado de manera unánime de que Trump es culpable.
En un juicio tan mediático y politizado conformar el jurado será extremadamente complicado, señaló Rodríguez. “En la selección de cada miembro es donde realmente contactan la parte legal con la parte política del caso. La fiscalía querrá buscar personas que no estén prejuiciadas en favor del expresidente, y los abogados aquellos que no estén en su contra.
“Lo difícil para la jueza será determinar, basado en las objeciones de ambas partes, quiénes podrían integrar en un futuro ese jurado”, advirtió.
Los miembros del jurado a elegir deben ser personas que, a pesar de todo lo que hayan escuchado, las veces que han votado, las noticias y las ideas preconcebidas que tengan sean capaces de dejar todo eso a un lado para determinar un veredicto basado en la evidencia que les van a presentar y las instrucciones que el juez les va a leer. “Ese va a ser el reto más grande”, subrayó.
Documentos secretos
Otro de los obstáculos del caso es que las pruebas incluyen material secreto. “La naturaleza de los documentos no ha cambiado”, por lo que el acceso a la información que en ellos se recoge es restringido. “Si los documentos son secretos para el propósito de su tenencia y para los récords federales, siguen teniendo esa clasificación en el juicio”, aclaró Rodríguez.
“Eso causará ciertos problemas que se demoran en resolver. Obviamente, la fiscalía tendrá varios tipos de evidencias que puede entregar a la defensa de manera inmediata y otra que para entregarlas tendrá que buscar la forma legal que califique a las personas para poderlas recibir”.
Debido a la complejidad del caso, podría demorar más allá de las elecciones presidenciales del 5 de noviembre de 2024, donde Trump tratará de obtener las llaves de la Casa Blanca. Algo sin precedentes, en la historia del país.
@menendezpryce
cmenendez@diariolasamericas.com
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