MIAMI.-LUIS LEONEL LEÓN
@luisleonelleon
Cuba expulsa del país a periodista de Miami
En un comunicado de prensa, Carlos Vasallo, presidente y CEO de América CV Network, condenó este atropello contra una destacada periodista del sur de la Florida, que contaba con toda su documentación en regla para ingresar al país
Cuando la colombiana Gina Romero salió de Miami rumbo a La Habana no podía imaginar que en vez de un viaje de placer le esperaba todo lo contrario. Tenía su visa de turista y todos los documentos en regla. Había pagado un hotel, rentado un auto y proyectado un recorrido por algunos sitios de una ciudad que, a pesar de su legendaria decadencia, aún le resulta hermosa. Pero fue expulsada de manera arbitraria. Esta es la crónica de su viaje frustrado.
“Me trataron como una criminal y ni siquiera me dieron una explicación. De hecho pocas veces me miraron a la cara. Una de las experiencias más amargas de mi vida”, declaró a DIARIO LAS AMÉRICAS Romero, una de las más destacadas reporteras de la televisión local.
2:30pm. Esta es
Romero aterrizó en La Habana este jueves a las 2:30pm junto a su novio, un cubanoamericano cuya familia reside en la isla. “Su padre está enfermo y más que nada por eso, y por visitar a sus seres queridos, decidimos ir. Estábamos súper contentos, pero al llegar a la ventanilla de la aduana todo cambió cuando la oficial me dijo de una forma bastante rara: “Usted espere afuera”. Como a los 20 minutos apareció otra señora, veo que toma mi pasaporte y exclama: “Esta es. Esta es”. Ahí ya me asusté porque me di cuenta que no me iban a dejar entrar, aunque de todos modos traté de aferrarme a la esperanza de que sí”, confesó.
La pareja permaneció varias horas aislada del resto de los pasajeros. Romero fue sometida a la inspección canina, cuatro agentes vestidas de civil, que nunca se identificaron, le interrogaron y retiraron su pasaporte y residencia estadounidense. Cuenta que una de ellas le dijo: “Mi hijita, cuando puse tu nombre saltó el sistema”.
“En medio de una amarga tensión, en tierra de nadie, seguimos esperando mi novio y yo, hasta que otra agente se acercó y me dijo: “Desafortunadamente usted no puede entrar al país”. Le pregunté por qué y respondió que sólo recibía ordenes de arriba. Le solicité hablar con un supervisor o alguien que me explicara el motivo, rompí a llorar, porque me puse nerviosa, y ella sólo repite que no puede darme una razón. Le pido que por favor llame a la persona que le dijo que yo no podía entrar, que vuelvan a revisar mi caso, que sólo vengo a visitar a mi suegro que está enfermo, que tengo visa, pagué los pasajes, hotel, auto, pero ella ni se inmutó. Me dio la espalda y desapareció”, relató Romero.
A la reportera de pronto le pareció estar viviendo en la vida real una obra teatral del absurdo: “Aunque me sentía terrible le dije a mi novio que si finalmente no me dejaban entrar, que por favor él sí fuera a ver a su papá. Imagínate, se le escurrieron las lágrimas ante tanta impotencia e impunidad. El ambiente se iba poniendo cada vez más tenso. Al rato vino otra oficial y le dijo: “Ella no puede entrar. Así que arriba, ¿usted no tiene que irse ya, o su padre no está enfermo?”. El respondió que no se marchaba hasta que me montaran en un avión de regreso a Estados Unidos. Ahí me pongo a llorar más y le pido que no me dejara sola, que no sabía que me podía pasar con toda esa gente. Estaba muy nerviosa”.
5:45pm. Entre chiclets y cámaras
“Casi a las 6 de la tarde apareció un oficial de mayor cargo y estando al lado mío jamás me miró a la cara. Lo primero que hizo fue decirle a mi novio: “¿Por fin qué va a hacer, porque a ella ya la vamos a reembarcar?”. Conmovido con todo, le dijo que sí, que iba a entrar, y se despidió de mi. Él sin embargo nunca pasó por Inmigración, entró directo”.
“El oficial me dejó con seis mujeres uniformadas. Pensé que debía hablar con ellas porque si de pronto me pasaba algo nadie sabría quien era yo ni por que estaba ahí sola. Las escucho conversar sobre chiclets, y como traía bastantes para regalar en Cuba, donde no se consiguen tan fácilmente como aquí, aproveché y les dije que tenía varias cajas, que si querían se las daba. Una aceptó, pero cuando voy a dárselos me dice asustada: “No, no, que va, tú no puedes darnos nada, nosotros ni siquiera podemos hablar contigo, mira para arriba como está lleno de cámaras”. Efectivamente habían varias cámaras en el techo. “Si quieres puedes entrar al baño y dejarlos allí”, me dijo. Y así lo hice. Luego fueron entrando una por una al baño y saliendo felices mascando sus chiclets y dándome las gracias, como si les hubiera entregado oro. Se me salieron las lágrimas porque me sentí feliz por ellas, porque de esa forma al menos pudieran tener algo tan simple que deseaban, pero a la vez me sentía muy mal porque me estaban maltratando psicológicamente”.
“Media hora mas tarde regresa el oficial, que al parecer era el jefe, y otra vez grosero, hostil, sin mirarme a la cara, me informa que me van a reembarcar. Yo me levanto, pregunto por mi maleta, y él me dice que la olvide, que no tienen personal para buscármela y que yo me voy en otro avión. Le explico que mi novio entonces va a tener que pagar por esa otra maleta, por las regulaciones de ellos mismos, y con tremenda ironía me dijo que sí, que vamos a tener que pagar por esa otra maleta. No pude contenerme y le dije que ya había perdido casi dos mil dólares y ni siquiera había podido entrar a Cuba. Pero él ni me miraba. En fin, nunca pude tener mi maleta”.
6:40pm. Aquí va la reembarcada
“Salimos a la pista y el oficial paró un bus donde iba un grupo de turistas y dijo: “Aquí va la reembarcada”. Una de las palabras más feas y mal intencionadas que he escuchado. Me sonaba como a criminal, porque lo que intentan es hacerte lucir como eso, y obvio, las demás personas no saben quién eres, si te atraparon con droga, o vaya a saber qué. La mayoría no va a imaginar que eres una persona decente, que tienes todos tus documentos en regla, y que no te dejan entrar sólo porque eres periodista. Me entregó mis documentos, subí al bus llorando, pero su despotismo no terminó ahí. Agarró y le dijo a otro agente: “Pregúntele a ella si esos son los únicos documentos que trajo”. Algo espantoso, pues estaba a un metro de distancia mío. En camino al avión el muchacho me preguntó qué me pasó y le conté. Ese trató de consolarme, diciéndome que ya me iba a subir a un avión americano y que el vuelo era muy rápido. Ciertamente son apenas 45 minutos, pero a mi me pareció una alucinante eternidad”.
Hasta hoy la periodista no ha logrado hablar sosegadamente con su novio. “Todo ha sido muy estresante. Lo único que me calma es que estará unos días con su papá, que era el motivo esencial de nuestro viaje. Yo le dije que cancelara el hotel, lo hizo, pero no sé si le devolvieron el dinero o qué pasó. La maleta que faltaba se la entregaron hoy, que era donde iba la ropa de nosotros dos porque la otra maleta era de sólo regalos para la familia, por las necesidades que hay. Por eso ves en el aeropuerto a la gente con bultos inmensos, televisores, ollas arroceras, bicicletas, de todo, parecen equipajes como para quedarse un año. Y el gobierno bien se aprovecha de eso. Llegas y te cobran 56 dólares por entrar como turista, que tienes que pagar cash, luego 150 por el equipaje, y hoy cuando le entregaron la otra maleta a mi novio le cobraron 100 dólares mas. Una maquinaria increíble, que no existe en otra parte”.
La lista negra
Según Romero, al parecer la colocaron en una de las listas negras del régimen, pero nunca le dijeron por que le negaron la entrada. “Es ridículo, lo mas absurdo y deplorable que he visto. Al menos deben explicar el por qué, pero no les importa, simplemente toman la decisión y más nada. Se creen dioses pero están enfermos”.
El novio de Romero, Jesús Díaz Del Llano, se graduó de camarógrafo y fotógrafo en La Habana, donde trabajó en la televisión como Director de Fotografía de programas como Donde va La Habana, Breves Estaciones, Páginas Compartidas y varios noticieros culturales. En Miami formó parte del staff de América TeVé, donde conoció a Romero. Desde hace unos pocos años es camarógrafo de Telemundo 51. “Me imagino que tal vez pensaron que la periodista y el camarógrafo iban a grabar juntos lo que ellos no quieren que el mundo vea, cosa que de verdad no íbamos a hacer. Este era un viaje familiar”, precisó Romero.
Antes había entrevistado a disidentes y blogueros
Era la cuarta vez que la periodista viajaba a Cuba. Las tres veces anteriores logró entrar sin problemas. Romero cuenta con una relevante trayectoria periodística en Estados Unidos y en su natal Colombia. Fue enviada especial de América Noticias a Cuba en el 2009 a cubrir el Concierto por la Paz, organizado por Juanes y otros artistas en la Plaza de la Revolución.
“Esa fue primera vez que estuve en La Habana. Cuando aquello entrevisté a varios disidentes y blogueros cubanos como el desaparecido Oswaldo Payá, Yoanis Sánchez y otros. Ahí me persiguieron, pero logré salir ilesa”, recordó. Romero también fue la responsable del primer reportaje de la prensa internacional sobre Juan Carlos González, alias Pánfilo, el pintoresco alcohólico habanero que se hizo famoso por gritar “Jama, jama” (pidiendo comida, en el argot cubano) y lanzando agudas críticas contra los gobernantes del país.
América TeVé: libertad para los cubanos
En un comunicado de prensa, Carlos Vasallo, presidente y CEO de América CV Network, condenó este atropello contra una destacada periodista del sur de la Florida, que contaba con toda su documentación en regla, y exhortó a la comunidad periodística de Estados Unidos y América Latina a solidarizarse con Romero.
La gráfica de archivo muestra a la periodista Gina Romero cubriendo una de sus asignaciones especiales. (Cortesía)
“Es inconcebible que este atentado contra la libertad de expresión y el libre tránsito de turistas sea cometido por las autoridades cubanas, precisamente a pocos días de la visita del presidente Barack Obama, cuando la comunidad internacional observa ansiosa por algún signo de apertura de la dictadura Castrista, y sobre todo que ocurra tras más de un año del acercamiento entre los gobiernos de EEUU y Cuba”, dijo Vasallo, quien agregó que obviamente es una reacción contra la cobertura que el canal ofrece a diario de la realidad de la isla. “Incidentes como éste no impedirán que sigamos trabajando para llevarle a nuestros televidentes la mejor información sobre los asuntos cubanos dentro y fuera de la isla”, enfatizó. “Asimismo, reafirmamos nuestro compromiso con mostrar la luchas del pueblo de Cuba por conseguir su libertad”.
7:05pm. De regreso a casa
Romero fue la última en entrar al avión. Cuando logró encontrar un asiento vacío, con los ojos húmedos, no dejó de reflexionar sobre lo que había acabado de vivir. “Pensé que después de Obama las cosas iban a estar un poco mejor en Cuba, pero me di cuenta que no es así, que en realidad están mucho peor. Conmigo llegaron cerca de 1,500 pasajeros y de todos a la única que no dejaron entrar fue a mi. Tienen tanto miedo a la verdad que me ven como una persona peligrosa por ser periodista, y más por ser de Miami, donde decimos las verdades de lo que pasa en la isla. A los periodistas de otros lugares, que no divulgan las cosas que a ellos les molestan, los toleran un poco mas, pero de nosotros no quieren saber nada. Esto que me sucedió es una de las caras represivas de la realidad cubana que la prensa internacional no puede dejar de mostrar. Me dolió, me hicieron pasar un mal momento, pero voy a seguir haciendo mi trabajo, y ahora con más razón”, expresó Romero.
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