MIAMI. - Los estudiantes de las escuelas públicas de Florida comenzaron el curso 2026-2027 con nuevos lineamientos académicos que amplían el estudio de la historia, las tácticas y las consecuencias del comunismo entre sexto y duodécimo grado.
De Castro a Maduro: Florida lleva a las aulas la historia y las consecuencias del comunismo
El proceso comenzó en 2021, avanzó con otras dos leyes y culminó con una enseñanza obligatoria desde sexto hasta duodécimo grado.
Los contenidos abarcan el surgimiento y desarrollo de esa ideología, las atrocidades cometidas por distintos regímenes y su contraste con los principios de libertad y democracia sobre los que se fundó Estados Unidos.
El temario comprende la antigua Unión Soviética, la China de Mao Zedong, Corea del Norte, Cuba y Venezuela, además de organizaciones comunistas que operaron en territorio estadounidense y otras regiones del mundo.
No se trata de una asignatura independiente obligatoria ni de una decisión adoptada de un día para otro. La materia se integra en las clases de Estudios Sociales mediante objetivos ajustados a cada nivel, como resultado de un proceso legislativo y educativo que se extendió durante cinco años.
Un camino legislativo
El primer paso se produjo en 2021 con la aprobación de la ley HB 5, que creó la iniciativa conocida como Portraits in Patriotism Act. La norma ordenó desarrollar un currículo integrado de educación cívica y recopilar testimonios orales que permitieran comparar otros sistemas de gobierno con el estadounidense.
Entre esos materiales podían figurar relatos en primera persona de víctimas de ideologías aplicadas en diferentes países, con énfasis en los derechos individuales, la participación ciudadana y los principios constitucionales.
El proceso continuó en 2022 con la HB 395, firmada por el gobernador Ron DeSantis el 9 de mayo de ese año. La legislación estableció el 7 de noviembre como Día de las Víctimas del Comunismo en Florida.
A partir del curso 2023-2024, los alumnos matriculados en la clase de Gobierno de Estados Unidos,requisito para obtener el diploma de secundaria, debían recibir al menos 45 minutos de enseñanza con motivo de esa fecha.
El contenido contemplaba figuras y acontecimientos como Mao Zedong y la Revolución Cultural china, Joseph Stalin y el sistema soviético, Fidel Castro y la Revolución cubana. También abordaba la pobreza, el hambre, la emigración, la violencia sistemática y la supresión de las libertades de expresión y religión.
La ampliación del alcance
El proyecto dio un salto significativo con la SB 1264, firmada por DeSantis el 17 de abril de 2024 en Hialeah Gardens, durante el aniversario 63 de la invasión de Bahía de Cochinos.
Con vigencia desde el 1 de julio de ese año, la norma convirtió la historia del comunismo en contenido obligatorio dentro de las escuelas públicas a partir del periodo lectivo 2026-2027.
“Nos aseguraremos de que a los estudiantes de Florida se les enseñe la verdad sobre los males y peligros del comunismo”, afirmó el gobernador durante la firma.
El texto legal exigió que la preparación de las lecciones tuviera en cuenta la edad y el desarrollo de los escolares. También encargó al Departamento de Educación (FDOE, por sus siglas en inglés), establecer pautas específicas y autorizó la participación de sobrevivientes y organizaciones dedicadas a preservar su memoria.
El mandato comprendió la trayectoria de los movimientos comunistas dentro de EEUU; los abusos cometidos en otros países; las condiciones económicas, industriales y políticas que precedieron a distintas revoluciones; y la amenaza que esa ideología representó durante el siglo XX.
A esos temas se sumaron expresamente las políticas de Cuba, las raíces del Partido Comunista de la isla y la propagación de grupos guerrilleros por América Latina.
La SB 1264 creó, además, el Institute for Freedom in the Americas en Miami Dade College, con sede en la Torre de la Libertad y la misión de promover el análisis de las libertades económicas e individuales en Latinoamérica y el Caribe.
De la ley aulas
Una vez aprobada la legislación, comenzó la preparación del marco académico. Educadores y especialistas trabajaron con el FDOE para definir los conocimientos que debían adquirir los alumnos en cada etapa.
La Junta Estatal de Educación aprobó por unanimidad las nuevas pautas el 13 de noviembre de 2025.
“Garantizarán que en las aulas los estudiantes conozcan la verdad sobre las brutales realidades de la vida bajo el comunismo y adquieran una mayor valoración de las libertades que definen a nuestra nación”, sostuvo Anastasios Kamoutsas, entonces comisionado estatal de Educación.
En sexto grado, el punto de partida son los antiguos sistemas comunitarios, incluido el modelo espartano. En séptimo, los escolares analizarán los efectos de los gobiernos comunistas sobre las libertades individuales, la participación política y la economía, además de la censura y los fracasos de la planificación centralizada.
En octavo grado examinarán intentos tempranos de vida colectiva en la sociedad estadounidense, desde experiencias en las colonias de Jamestown y Plymouth hasta el proyecto comunitario Brook Farm. Entre noveno y duodécimo, el análisis adquiere mayor profundidad histórica y geopolítica.
La aplicación en Miami-Dade
Las Escuelas Públicas del Condado Miami-Dade informaron a DIARIO LAS AMÉRICAS que los estándares quedaron integrados en las guías docentes de los cursos correspondientes de Estudios Sociales.
“Los estudiantes matriculados en cursos a los que la Junta Estatal de Educación haya vinculado estándares de Historia del Comunismo recibirán la instrucción dentro de esas materias”, explicó el sistema escolar vía correo electrónico.
Los planteles de secundaria también tendrán la opción de ofrecer las asignaturas electivas Historia del Comunismo 1 e Historia del Comunismo 2.
Por medio de su División Académica, Miami-Dade proporciona recursos curriculares con actividades sugeridas para los grados cuarto a duodécimo durante el Día de las Víctimas del Comunismo y la semana de conmemoración establecida por la Junta Escolar.
La entidad señaló que los maestros dispondrán de oportunidades de capacitación para familiarizarse con los nuevos parámetros y recibir orientación continua. Los administradores escolares, por su parte, cuentan con guías que especifican cuáles deben impartirse en cada curso.
Cuba, un espacio central
Dentro del componente cubano, los alumnos estudiarán la dictadura de Fulgencio Batista, el ascenso de Fidel Castro, el asalto al cuartel Moncada, la lucha guerrillera en la Sierra Maestra y la instauración del actual sistema comunista después de 1959.
El plan incluye la participación de la Brigada 2506 en la invasión de Bahía de Cochinos, la Crisis de los Misiles, la alianza de La Habana con Moscú y las intervenciones militares cubanas en otros países.
A ello se suman el hundimiento del remolcador 13 de Marzo, el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate y las protestas del 11 de julio de 2021, seguidas por detenciones y condenas contra sus participantes.
Los jóvenes deberán comparar las condiciones sociales, políticas y económicas de la Mayor de las Antillas antes y después de la Revolución. El estudio comprende la censura, la vigilancia, la persecución de disidentes y las restricciones a las libertades de expresión, reunión y prensa.
Un apartado adicional examina la exportación del modelo cubano mediante organizaciones políticas, propaganda, operaciones de inteligencia, intervenciones en el extranjero y el uso de médicos y maestros para extender su influencia ideológica.
De Stalin y Mao a la dinastía Kim
La sección dedicada a la antigua Unión Soviética abarca la Revolución bolchevique, las políticas de Lenin y Stalin, las hambrunas, los campos de trabajo forzado, la represión y el posterior colapso del país.
Respecto de China, se estudiarán el ascenso de Mao, el Gran Salto Adelante, la colectivización agrícola, la hambruna masiva y la Revolución Cultural.
El recorrido académico incluye asimismo la división de la península coreana, la formación de Corea del Norte, el establecimiento de la dinastía Kim, las violaciones de derechos humanos y la crisis alimentaria de la década de 1990.
Venezuela, historia en desarrollo
En Venezuela, el estudio comprende el posicionamiento de Hugo Chávez, su intento de golpe de Estado de 1992, la llegada a la presidencia mediante elecciones y el posterior uso de estructuras políticas y militares para afianzar su control.
Entre los objetivos educativos figuran las expropiaciones, la hiperinflación, el deterioro de los servicios, la escasez de alimentos y medicinas, la censura, los ataques contra periodistas y el éxodo de más de siete millones de ciudadanos.
Asimismo, se examinan la continuidad del modelo bajo Nicolás Maduro, sus vínculos con Cuba, la inhabilitación de María Corina Machado y el proceso electoral de 2024.
La Junta Estatal de Educación realizó su modificación más reciente el 20 de febrero de 2026. Sus integrantes acordaron por unanimidad añadir la captura y salida del poder de Maduro, ocurridas en enero pasado, como un ejemplo contemporáneo de las consecuencias de esos sistemas.
Los documentos del Departamento de Educación denominan el episodio “la caída del régimen de Maduro” y agregan referencias a las violaciones de derechos humanos, el Cartel de los Soles, los nexos con el gobierno iraní y organizaciones terroristas, así como las sanciones y acciones judiciales emprendidas en su contra.
Esa expresión corresponde al lenguaje empleado por las autoridades educativas de Florida. Pese a esa denominación, su exvicepresidenta Delcy Rodríguez quedó al frente del Ejecutivo venezolano.
Las voces del exilio
Miami-Dade confirmó que, mediante alianzas con organizaciones comunitarias, sobrevivientes y exiliados que vivieron bajo regímenes comunistas serán invitados a compartir sus testimonios con alumnos de secundaria.
Consultada para este reportaje sobre el tema, Sylvia G. Iriondo, presidenta de Madres y Mujeres Anti-Represión por Cuba (M.A.R. por Cuba), valoró favorablemente el nuevo programa y se ofreció a participar en esos encuentros.
“El comunismo constituye una gran amenaza a nuestra civilización, a nuestros valores y a nuestras libertades fundamentales. Por mucho tiempo hemos visto con gran preocupación cómo la juventud, futuro de nuestra sociedad, ha sido expuesta a doctrinas falsas y fracasadas desde temprana edad”, manifestó.
“Aplaudo la implementación de la enseñanza obligatoria sobre los peligros y las consecuencias de esta doctrina fallida, que subordina los derechos inalienables del ser humano y la integridad de la familia al Estado”, agregó.
Iriondo explicó que su postura también parte de una experiencia familiar y personal marcada por la realidad cubana.
“Como madre, como abuela, como bisabuela, como cubanoamericana que ha sido testigo de la falta de libertad y derechos del pueblo cubano bajo casi 70 años de dictadura comunista, aplaudo esta necesaria y urgente iniciativa. Desde luego, el sistema escolar puede contar con mi testimonio personal ante los estudiantes”, afirmó.
La senadora estatal Ana María Rodríguez también se pronunció a favor del nuevo marco académico. Lo hizo durante la ceremonia celebrada el 4 de septiembre en la sede de la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), en Doral, donde se formalizó la dedicación de la Biblioteca Enrique Ros, el Estudio Multimedia C Pedro Roig y el Estudio A Brigada 2506. La legisladora ratificó su compromiso con la enseñanza de la historia y las consecuencias de esos sistemas, así como con los esfuerzos dirigidos a impedir que el socialismo gane terreno en el país.
Apoyos y críticas
El nuevo programa ha sido acogido favorablemente por organizaciones del exilio y entidades dedicadas a preservar la memoria de las víctimas. No obstante, también ha generado cuestionamientos.
PEN America criticó el tratamiento concedido al macartismo y sostuvo que determinados apartados presentan una interpretación ideológica de la Guerra Fría. Entre los puntos controvertidos figura una pauta que plantea estudiar el uso del término “macartismo” como descalificación general contra el anticomunismo y expresiones como “red-baiter” y “Red Scare”, presentadas como ataques contra los anticomunistas.
Las autoridades estatales rechazan esos señalamientos y defienden el programa como una herramienta para que las nuevas generaciones comprendan la erosión de derechos, el abuso de poder y el sufrimiento causado por los regímenes comunistas.
El curso 2026-2027 constituye la primera prueba práctica de una política construida durante cinco años. Cada distrito deberá cumplir los objetivos estatales y determinar qué cursos, materiales, maestros y testimonios permitirán trasladarlos de la legislación al salón de clases.
NULL
