jhernandez@diariolasamericas.com
Dos importantes arquitectos hablan de sus obras y el exceso de expansión urbanística en Miami
@hesushdez
Para analizar el desarrollo urbanístico de Miami y sus necesidades más inminentes, nada es mejor que tener en cuenta la opinión de dos experimentados arquitectos, Ángel Saqui padre e hijo, que juntos llevan las riendas de la firma que acuña el éxito de toda una vida.
Saqui comenzó a trabajar en diseño y construcción a los 18 años de edad en Cuba y se tituló en arquitectura, en la Universidad de La Habana, en 1961, que más tarde homologó en la Florida, donde creó su firma, bajo su nombre, en 1971, mientras Charo, su esposa, tomaba las riendas de la contabilidad.
“Entonces Miami era una pequeña ciudad que comenzaba a crecer hacia el oeste. Crecía en aquel momento la fiebre del automóvil, la presión de Big Oil por el consumo de gasolina y todo el mundo quería tener un automóvil para sentirse libre, y esa situación fue en detrimento de una mejor urbanización”, recordó el arquitecto, que cuenta en su haber con la denominación FAIA, que es el título honorífico que concede el American Institute of Architects a sus miembros más eminentes.
Era la época de la fragmentación urbana, cuando se creía que era mejor propagar la urbe hacia zonas rurales y crear las llamadas ciudades dormitorios que estarían “muy bien” conectadas con el núcleo económico y metropolitano.
“Uno de los mayores errores entonces fue no haber tenido un plan real para continuar la construcción del Metrorail”, señaló Saqui II, que siguió la ruta del arte y la técnica de proyectar y construir edificios de su padre y se graduó en licenciatura en arquitectura en University of Miami, tras obtener un primer título en Miami Dade College.
“Si [los gobiernos] hubieran atendido esta situación en los años 80, cuando construir era más económico, si hubieran tenido la visión de que el tráfico en Miami-Dade empeoraría con el incremento de las urbanizaciones y el crecimiento de la población, hoy no estuviéramos tan mal como estamos”, resaltó.
Con más de 1.500 diseños en su haber, la firma Saqui, que abrió su primera oficina hace 45 años en Biscayne Boulevard y la calle 69, y más tarde se trasladó a Coral Gables, optó por mudarse al oeste de Kendall “porque tomaba una hora y media llegar al trabajo”.
Vivienda asequible
Por otra parte, Miami sufre una creciente demanda de viviendas asequibles. Según datos preliminares de la autoridad condal de Miami-Dade, unas 50.000 personas de bajos recursos económicos conforman la lista de espera.
Entre los proyectos más recientes de los Saqui destaca precisamente el complejo Allapattah Gardens, que fue ideado para acoger familias que necesitan pagar menos por dos y tres dormitorios, en un ambiente residencial que podría establecer un modelo a seguir.
“Es un magnífico proyecto que nos gustaría seguir haciendo”, comentó Saqui II, “pero envuelve un complejo proceso que requiere que el urbanizador, que promueve el proyecto de edificación, haga los cálculos necesarios y acuda al Gobierno federal para recibir la ayuda financiera” que complementaría la pérdida de dinero, en base al precio del mercado.
“Nuestra firma trata de unirse a las empresas que tienen acceso a esas ayudas para proveerles los diseños, como fue el caso de Allapattah Gardens”, pero se trata de “una compleja cooperación que no sólo requiere ayuda del Gobierno”, sino del convencimiento del urbanizador de que “la ecuación funcione basada en el costo de la vivienda y el de la construcción”.
En otras palabras, no es fácil convencer al urbanizador, incluso cuando hay dinero disponible en las cuentas del Gobierno Federal, de que es posible crear viviendas asequibles sin correr el riesgo de perder dinero.
“Es una ecuación muy difícil de satisfacer y por eso no vemos surgir tantos proyectos de este tipo de vivienda asequible como quisiéramos”, añadió.
Downtown
Sobre la preocupación de sobrepoblación que supone el avance de altas edificaciones en el centro de Miami, donde se nota la presencia de más de 30 altas grúas de construcción y se anticipa la ejecución de más proyectos, Saqui opina que la ciudad “no está preparada para enfrentar un aumento poblacional en el downtown”.
“Cuando todos esos edificios sean ocupados y la población no sólo se triplique, sino que crezca 10 veces, ya veremos el gran impacto que tendrá en las calles”, pronosticó Saqui II.
Esa es precisamente la preocupación de muchos miamenses que alegan que basta mirar el congestionamiento de tráfico, la insuficiencia de la red de alcantarillado, que, a pesar de las mejoras anunciadas, no será suficiente.
No obstante, el alcalde Tomás Regalado aseguró que “todas estas construcciones han sido coordinadas y sujetas a una tarifa de impacto que provee fondos para garantizar los servicios de policías, bomberos y alcantarillado”, entre otras prestaciones.
Sobre esto, Saqui II opinó que “no importa el dinero que se recaude si no se amplía la capacidad de la calles” con vías alternas de tráfico, como pudieran ser túneles o pasos superiores. “Si la población aumenta tres o 10 veces, hay que ampliar la capacidad de las calles tres o 10 veces”, sentenció.
Experiencia
Los arquitectos Saqui enfocan sus apreciaciones a partir de las vivencias acumuladas a través de los años. “No sólo diseñamos, sino que planificamos y supervisamos la obra si es necesario, lo que facilita el control del trabajo y el presupuesto. Y esto no es un concepto nuevo. Ésta es la manera que la mayoría de las obras se realizan en el mundo”, comentó.
Entre los proyectos más recientes destaca la primera fase de la remodelación del centro comercial Coral Way Plaza, donde antes existía un taller de mecánica y ahora hay un restaurante de pie Chipotle y unos 5.000 pies cuadrados adicionales para arrendar. “Agregamos unos ventanales, unos portales y una torre decorativa, y el aspecto cambió como el día y la noche”.
A diferencia de las edificaciones llanas, sin aditivos, que no proyectan la fórmula de la creatividad, los Saqui optan por el ingrediente indispensable de la “transición” que las edificaciones requieren.
Se trata de algo tan aparentemente sencillo como fácil de explicar: “Es la sensación de llegar a un lugar que resulta fácil acceder y una vez que estás adentro tienes la impresión de la amplitud del local, te sientes cómodo y quieres regresar”, apostilló.
NULL
