MIAMI.- Con esta entrega, DIARIO LAS AMÉRICAS inicia Más allá del like, una sección que cada viernes pondrá la mirada sobre creadores digitales cuyo trabajo merece ser descubierto, analizado y compartido.
Elieser El Bayardo: cuenta la historia de Cuba en tiempos de prisa
El creador cubano convierte episodios olvidados de la Isla en videos breves que informan, despiertan curiosidad y desafían relatos oficiales
En un universo virtual dominado muchas veces por bailes, polémicas y exhibiciones de la vida privada, Elieser El Bayardo, originalmente de Cuba, de la provincia de Camagüey, eligió un camino diferente: mirar hacia el pasado para ayudar a comprender el presente.
Conocí su trabajo como probablemente ha ocurrido con muchas de las personas que hoy lo acompañan: mediante uno de sus videos. Su manera directa de narrar, el empleo de imágenes antiguas y la habilidad para descubrir relatos detrás de personajes, acontecimientos o palabras cotidianas consiguieron que me detuviera a escucharlo.
El creador cubano reúne alrededor de 394.000 seguidores en Instagram, 821.000 en Facebook, más de 279.000 en TikTok y 74.800 suscriptores en Youtube; una comunidad considerable para un proyecto dedicado principalmente a la memoria, la cultura y la realidad de Cuba. Su crecimiento confirma que también existe público para propuestas que, además de entretener, aportan conocimientos y generan debate.
Su fórmula no gira alrededor de lujos, viajes ni recetas para alcanzar una popularidad inmediata. El Bayardo se concentra en rescatar figuras, sucesos, costumbres y expresiones vinculadas con la identidad nacional, pero que con frecuencia permanecen fuera de las narraciones más conocidas.
En sus perfiles pueden encontrarse materiales sobre Antonio Maceo en Costa Rica, el compositor Eduardo Saborit, la primera cesárea realizada en la Mayor de las Antillas, el origen de Café La Llave, su postura crítica frente al régimen de La Habana y, entre muchos otros asuntos interesantes, el significado de palabras tan populares como “gandinga”. También examina etapas políticas y sociales, particularmente aquellas que fueron manipuladas, silenciadas o narradas desde el discurso oficialista.
Uno de sus principales aciertos está en transformar datos que podrían parecer lejanos en explicaciones comprensibles. Utiliza un lenguaje sencillo, recursos de archivo y preguntas que atrapan desde los primeros segundos. Esa combinación le permite acercarse a jóvenes que posiblemente nunca abrirían un libro dedicado a esos asuntos, pero sí se detienen frente a una breve publicación en un canal social.
Esta labor demuestra que el espacio digital no tiene que utilizarse únicamente para el entretenimiento. También puede convertirse en una puerta hacia el conocimiento y en un archivo accesible para quienes viven dentro y fuera de la Isla.
No obstante, la misma brevedad que favorece la difusión impone una responsabilidad. Los acontecimientos del pasado rara vez caben completamente en un reel. Cuando se condensan décadas de procesos políticos, económicos o sociales en pocos minutos, siempre existe el riesgo de perder contexto o presentar una interpretación como una conclusión definitiva.
Un ejemplo fue la controversia generada por su comparación entre la alimentación de los esclavos del siglo XIX y la de numerosos cubanos en la actualidad. El video consiguió provocar un intercambio necesario sobre la escasez en la nación caribeña, pero también evidenció la importancia de acompañar las afirmaciones más impactantes con fuentes visibles, matices y explicaciones suficientes.
Precisamente ahí se encuentra el próximo desafío de su iniciativa: conservar la agilidad que le ha permitido conectar con el público sin sacrificar profundidad. Su influencia será más valiosa en la medida en que cada entrega siga despertando curiosidad y, al mismo tiempo, invite a buscar, contrastar y aprender.
Elieser El Bayardo no pertenece al circuito habitual de celebridades que ocupan los titulares por sus escándalos. Su reconocimiento ha nacido de otra manera: llevando la memoria cubana a los intercambios cotidianos en internet.
En tiempos de consumo rápido y atención dispersa, lograr que alguien se detenga para conocer a una figura olvidada o cuestionar una versión aprendida durante años ya representa una contribución. Porque no todos los influencers necesitan vender una imagen. Algunos, como El Bayardo, utilizan su alcance para devolverle a una comunidad fragmentos de sus raíces.
Si esta propuesta despertó su interés, lo invito a seguir a Elieser El Bayardo en sus perfiles, compartir sus videos y regalarle un “me gusta”. En el ecosistema digital, cada interacción también ayuda a que el material valioso llegue más lejos.
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