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REPORTAJE

En riesgo “la paz” de la ciudad de Coral Gables

La “ciudad jardín” se apresta a recibir una avalancha de construcciones que podría poner en riesgo su “marca” única, el aspecto apacible, que la distingue

MIAMI.- SERGIO OTÁLORA
sotalora@diariolasamericas.com
@sergiootalora

En cuestión de pocos meses podría llegar a Coral Gables una ola de cerca de dos millones de pies cuadrados de construcción. “En los últimos cuatro años la ciudad ha crecido más que en 14 años”, advirtió la comisionada de “la ciudad bonita”,  Jeannett Slesnick.

Hay cuatro proyectos que ya están aprobados y sólo falta completar los últimos detalles para ponerlos en ejecución. 

En varias zonas la fiebre del hormigón está en su máxima expresión, como sucede en Brickell. Pero las autoridades de Coral Gables ven esa profusión de grúas de construcción como la antítesis de lo que quieren para su ciudad. Su alcalde, Jim Cason, en conversación para DIARIO LAS AMÉRICAS, fue contundente: “En general, somos muy cautelosos, no queremos nada que se parezca a Brickell, no queremos poner en peligro nuestra calidad de vida”.

Rediseño de Miracle Mile

Durante más de tres décadas se discutió, sin llegar a un acuerdo definitivo, la necesidad de renovar Miracle Mile, una arteria de la vida comercial de Coral Gables, salpicada de restaurantes, oficinas, teatros y librerías.

En enero de 2016, según los cálculos de Cason, arrancaría una obra que le daría una nueva cara a esta calle, emblema de un vecindario sofisticado y cada vez más internacional. Dentro de esa renovación se incluiría la Avenida Giralda. Habría más espacio para los peatones y las bicicletas, así como menos espacio para los carros.

Vincen Lago, comisionado de Coral Gables, espera que Miracle Mile “sea una calle única que le dé la bienvenida a los visitantes y a los residentes a un área que en la actualidad no es la más bonita o cómoda para los transeúntes”.

En una reunión especial, en este mes de agosto, se definirán los últimos detalles del proyecto, como el tema de las baldosas, las luces y otros aditamentos especiales que tendrá la renovación de las dos vías.

Tanto los constructores y diseñadores como los funcionarios de la ciudad saben que el desarrollo de esta obra debe hacerse de manera rápida y sin que el impacto interfiera en la vida normal de los negocios en el área.  El alcalde Cason advirtió que esa obra “no se hará toda de una vez, sino por partes. Se va a construir después de la temporada de fiestas de diciembre. Estamos trabajando en el tema del parqueo mientras se desarrollan los trabajos”.

La estrategia financiera de ese proyecto, la aprobación de los residentes y de los comerciantes de la zona, han sido puntos clave para que esta vez sí vea la luz un proyecto de modernización de dos calles vitales del downtown de la ciudad.

La otra cara

Según Lago, “nosotros tenemos el código de zonificación más estricto de cualquier municipio en Miami-Dade. Y creo que eso nos diferencia de otras ciudades  y seguimos manteniendo los valores de la propiedad altos, creo que los más altos de nuestra comunidad”.

Esto sin duda ha permitido que Coral Gables tenga una identidad muy fuerte en su apariencia arquitectónica y en ser, en lo primordial, una zona residencial de casas de una sola familia, rodeada de zonas verdes, de árboles casi centenarios y de calles tranquilas, al margen de la dinámica comercial de la zona comercial.

Pero como lo enfatizó la comisionada Slesnick, “si la gente no quiere respetar los códigos de la ciudad, no debe comprar en la ciudad, sino en otras partes. Nadie puede salir y pintar su casa de morado.  Quien compra una casa en Coral Gables lo hace a sabiendas de que debe respetar las regulaciones de la ciudad”.

Sin embargo, ha habido proyectos que han despertado grandes polémicas por el impacto que podría tener en la comunidad. Uno de ellos, que ya está en sus etapas finales de aprobación, es el Mediterranean Village at Ponce Circle, un proyecto de más de seis acres que tendrá un elemento novedoso: en una de sus áreas tendrá una altura mayor a la del Hotel Biltmore, que ha sido durante 90 años el límite. Esto significa por encima de los 190.6 pies cuadrados de altura en área construida.

Según Slesnick, “mi mayor preocupación es que hemos vivido durante 90 años  en su mayor parte con el mismo código y se ha actualizado de manera gradual, después de una gran discusión pública y de estudios.  Ahora hay constructores que vienen de otro estado o fuera del país a construir en Coral Gables. Y presionan por sus proyectos, que se ven maravillosos, pero tratan de estar en áreas que no son adecuadas para ellos. Algunas personas quieren esos proyectos  y otros no.  Yo creo que la mayoría no los quiere”, aseguró la comisionada.

Tanto el Mediterranean Village como el proyecto The Collection Residences, que será de apartamentos de lujo, son considerados por el alcalde Cason como casos particulares.  En el primero de ellos se siente muy cómodo de cómo ha sido el proceso, una propuesta que fue aprobada por unanimidad por la comisión y que ha sido sometida a múltiples estudios. “El resultado es que tiene el apoyo de los residentes, de los comerciantes, hubo una unanimidad en la junta  de zonificación y planeación y en la ciudad. Yo creo que ha resultado en un gran proyecto, mucho mejor  de lo que me imaginaba”, señaló Cason.

El corredor de Dixie Highway, entre Bird Road y Douglas Road, y el norte de la ciudad, están en proceso de convertirse en un gran polo de desarrollo. Varios proyectos han llegado a los escritorios de los comisionados y del alcalde para construir en esa zona. De acuerdo con Cason,  “decidimos seguir adelante con todo a través de estudios especiales y reuniones con los vecinos para saber cómo se van a desarrollar esas áreas, queremos que los constructores sepan lo que deseamos para que  no lleguen y traten de construir algo que al final resulte en una pérdida de dinero porque no está permitido”.

La comisionada Slesnick tiene plena confianza en que el electorado de Coral Gables reaccionará, como lo ha hecho en otras oportunidades, si ve que hay un exceso de construcciones que pongan en peligro la esencia y el espíritu de la ciudad que soñó su fundador, George Merrick.

“Si los residentes creen que hay una sobredosis, sacarán de sus puestos a los comisionados y elegirán a unos nuevos, más conservadores”. 

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