MIAMI. – El régimen cubano reaccionó este viernes a la acusación federal presentada por Estados Unidos contra Raúl Castro con una concentración organizada frente a la Embajada estadounidense en La Habana, un acto concebido para exhibir respaldo político al exgobernante y rechazar las acciones judiciales anunciadas por Washington por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
Desde horas de la madrugada comenzaron a llegar a la Tribuna Antiimperialista José Martí trabajadores estatales, estudiantes, representantes de organizaciones oficialistas y funcionarios convocados para participar en la actividad. Imágenes difundidas desde la isla mostraron grupos de asistentes portando banderas cubanas y mensajes de apoyo al exmandatario, en una movilización promovida por las estructuras políticas del Estado.
La convocatoria se produjo apenas un día después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) hiciera pública una acusación emitida por un gran jurado federal de Miami contra Raúl Castro y otros militares cubanos por su presunta participación en el derribo de dos aeronaves civiles de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996, un hecho que dejó cuatro fallecidos y provocó una de las mayores crisis diplomáticas entre Washington y La Habana tras el fin de la Guerra Fría.
Sin embargo, la concentración también tuvo lugar en medio de una compleja situación interna marcada por prolongados apagones, escasez de combustible, dificultades para adquirir alimentos y un creciente deterioro de los servicios básicos, circunstancias que han generado malestar social y cuestionamientos sobre las prioridades del gobierno cubano.
Díaz-Canel cierra filas con Raúl Castro
Durante la actividad, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel asumió la defensa pública del exmandatario y reforzó la narrativa oficial frente a la acusación anunciada por las autoridades estadounidenses.
“El General de Ejército es Cuba y a Cuba se respeta”, afirmó.
La declaración fue ampliamente reproducida por los medios estatales, que presentaron la acusación como una acción política dirigida contra una de las principales figuras históricas de la revolución cubana. El mensaje buscó transmitir cohesión dentro de la cúpula gobernante en un momento especialmente sensible para el régimen.
El acto reunió además a dirigentes del Partido Comunista de Cuba (PCC), representantes de organizaciones afines al gobierno y familiares de Raúl Castro, en una demostración pública de respaldo impulsada por las estructuras oficiales.
Mariela Castro endurece el discurso
Una de las intervenciones que más repercusión generó fue la de Mariela Castro Espín, hija de Raúl Castro, quien respondió a preguntas de periodistas durante la concentración.
“A él nadie lo va a secuestrar. Eso se lo puedo asegurar”, declaró.
La directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) aseguró además que su padre se encuentra “muy tranquilo” y sostuvo que la familia está preparada para afrontar cualquier escenario derivado de las decisiones adoptadas por las autoridades estadounidenses.
Más allá de esa afirmación, Mariela aseguró que estaban “preparados para el combate” y posteriormente difundió un mensaje acompañado de la frase “Vengan… los estamos esperando”, expresiones que elevaron el tono de confrontación y se convirtieron rápidamente en uno de los aspectos más comentados de la jornada.
Las declaraciones fueron interpretadas por críticos del régimen como una muestra de desafío político en medio de una nueva escalada de tensiones entre La Habana y Washington tras la acusación presentada contra el exgobernante cubano.
El protagonista no apareció
Pese a que toda la convocatoria estuvo dedicada a respaldar su figura, Raúl Castro no asistió al acto.
Durante la actividad fue leído un mensaje suyo ante los participantes, pero el exmandatario permaneció fuera de la escena pública en una jornada organizada precisamente para expresar apoyo a su liderazgo y rechazar las acusaciones formuladas por la justicia estadounidense.
La ausencia llamó especialmente la atención debido a la dimensión simbólica de la convocatoria y a la intensa cobertura desplegada por los medios oficiales durante las horas previas al evento.
Un caso que vuelve a tensar la relación bilateral
Más allá de la movilización y de las declaraciones emitidas por las principales figuras del oficialismo, la reacción de La Habana refleja la importancia política que el régimen concede a una acusación que vuelve a colocar a Raúl Castro en el centro de la atención internacional.
Casi tres décadas después del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, el caso ha regresado al primer plano de la agenda bilateral y abre un nuevo capítulo de tensiones entre Cuba y Estados Unidos. La concentración organizada en La Habana, las declaraciones de Díaz-Canel y el tono desafiante adoptado por Mariela Castro evidencian el esfuerzo del régimen por cerrar filas en torno a una de sus figuras históricas en momentos en que la isla atraviesa una profunda crisis económica, energética y social.