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MIGRACIÓN

Entrenador olímpico busca su sueño americano en el mar

De atleta de alto rendimiento en su natal Venezuela, a tener que ganarse la vida con trabajo duro como inmigrante en EEUU, hasta poder crear su propia empresa, es la historia de René Álvarez
Por ELKIS BEJARANO DELGADO

@ElkisBejarano

MIAMI.- Rene Álvarez fue un atleta de alto rendimiento en Venezuela, pero la cita olímpica no le llegó como deportista sino como entrenador de vela, una modalidad a la que le ha dedicado toda su vida y con la que se ha dado a conocer internacionalmente desde esa participación en Río 2016.

Vivir a los Estados Unidos fue una de las metas que se colocó junto a su esposa Alyzú, por lo que la opción de la visa de talentos especiales era la más acorde para salir de un país sumergido en la inseguridad donde no había estabilidad económica.

“Soy biólogo marino de profesión y teníamos una franquicia de acuarios en Caracas. Al llegar aquí pensábamos montar un negocio similar, pero me encontré con que la industria es diferente, es difícil competir con la comercialización que realiza Amazon y no había el capital para montar un gran local, por lo que tuvimos que buscar alternativas”.

Álvarez asegura que en un principio le tocó trabajar reparando diversas cosas en apartamentos y pintando casas. “Hubo una época muy difícil. Comenzaba a trabajar a las 4 de la mañana en una quesera. De allí salía e iba a pintar dos apartamentos, luego llegaba a casa a trabajar con mi esposa en la empresa de páginas web. Fue muy duro, pero con eso pudimos ahorrar algún dinero”.

Luego de revisar diversas opciones, se percató de que en los Estados Unidos no existía una empresa que se dedicara a alquilar botes para entrenadores de vela, a pesar de que las costas del país son aprovechadas por equipos internacionales para realizar sus prácticas.

“Hicimos contacto con una empresa en Europa y acordamos para traer los botes como franquicia. Había ciertas exigencias y las aceptamos a pesar de que no teníamos el dinero completo. Comenzamos a buscar los clientes, a estar presentes en los eventos deportivos y a darnos a conocer. Nos comenzó a ir bien, comenzamos a cumplir las exigencias de la casa matriz y poco a poco nos estábamos dando a conocer”.

Relata que en enero del 2020 tenían una larga lista de eventos ya con servicios contratados y pagados, por lo que decidieron seguir invirtiendo en nuevos equipos para ampliar la oferta de unidades. Pero en marzo llegó la pandemia y los eventos se fueron cancelando uno a uno. Y esas cancelaciones conllevaron a los posteriores mensajes de los clientes preguntando qué iba a suceder con su dinero que ya habían pagado.

“Como empresa decidimos devolver todo el dinero que nos habían adelantado. Sin cobrar ningún gasto de administrativo que se hace en esos casos. Les explicamos que la situación también nos afectaba pero que su dinero sería entregado en su totalidad. Y así lo hicimos. Pero ya en camino venían los botes que tuvimos que guardar en un depósito, pagando el arrendamiento sin generar ingresos”.

Relata que volvió a los trabajos de pintura y remodelaciones de interiores, lo que le permitió mantenerse a flote, con la empresa abierta, aunque los botes estaban guardados. “No fue fácil. Pero no había espacio al fracaso y seguimos hacia adelante”.

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Cuando era instructor olímpico se percató que en EEUU no había una compañía que alquilara botes para los entrenadores de los equipos de vela, y decidió poner toda su energía en ello.

El idioma, una barrera a superar

Para los esposos Álvarez, lo más difícil de todo este proceso en el que llevan 5 años, ha sido entrar en el mercado americano sin saber hablar inglés; por lo que decidieron que tenían que aprender para lograr una comunicación fluida con los clientes.

“Yo soy como aquel portugués que en Venezuela nunca llegaba a hablar bien español, pero que todos queríamos, le entendíamos y le comprábamos el pan, bueno ese soy yo. Un venezolano que trata de comunicarse en inglés y puedo hasta hacer bromas que ya me entienden. Ha sido una experiencia maravillosa, y para nosotros lo más importante es que hemos sido bien recibidos”.

Asegura que todo aquel que quiere hacer un negocio en EEUU debe apuntar al mercado americano, ya que son más de 300 millones de habitantes y una gran parte de la población goza de un buen poder adquisitivo. “Si te centras en lo latino estás perdiendo la oportunidad de hacer negocios con una parte importante del país. Uno debe pensar en todos”.

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En la empresa Professional Boats recorre el país cada vez que hay eventos de vela. Llevan los botes, hacen el servicio y regresan a Florida. “Hemos conocido todo el país. Cada vez que llegamos a una ciudad podemos darnos el tiempo de conocerla y de visitar lugares hermosos, mientras trabajamos”.

Para ellos Estados Unidos se ha vuelto su nuevo hogar. “Los inmigrantes debemos adaptarnos a sus costumbres, a su manera de vivir. En casa Acción de Gracias ya es una fecha para celebrar, y así todo lo que hemos ido aprendiendo. Soñamos con una empresa grande en ambas costas de Florida. Que sea reconocida en el mundo del deporte de vela y que podamos expandir nuestro negocio a otros estados y tener representantes en cada uno de los lugares donde se practica este deporte, pero siempre queremos estar frente al mar”.

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FUENTE: Con información de AP

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