MIAMI. - La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) divulgó este jueves imágenes de una reunión celebrada en La Habana entre el director del organismo, John Ratcliffe, y altos funcionarios vinculados al aparato de seguridad de la dictadura castrista.
Estados Unidos condiciona ayuda a Cuba tras visita de la CIA a La Habana
Según trascendió, el director de la CIA trasladó mensajes de la administración del presidente Donald Trump relacionados con seguridad, migración y posibles conversaciones bilaterales.
Las fotografías muestran a representantes de ambos países sentados alrededor de una mesa durante conversaciones desarrolladas en la capital cubana, en momentos en que la isla enfrenta apagones prolongados, escasez de combustible, falta de alimentos y una creciente crisis social marcada por recientes protestas y cacerolazos registrados en distintos puntos geográficos de la nación.
Entre los participantes figuraron el ministro del Interior cubano, Lázaro Álvarez Casas; Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “Raulito”, nieto de Raúl Castro y considerado una figura con influencia dentro de los círculos de seguridad del régimen; así como otros jefes de inteligencia ligados a sectores estratégicos del gobierno comunista.
Según una fuente de la CIA citada por Fox News, Ratcliffe llevó un mensaje directo del presidente Donald Trump: "Estados Unidos está dispuesto a involucrarse seriamente en asuntos económicos y de seguridad solo si Cuba realiza cambios fundamentales”.
La misma versión refiere que el enviado de la Casa Blanca enfatizó además ante los representantes cubanos que la administración republicana considera esta etapa como una “oportunidad genuina para abrir espacios de colaboración", aunque advirtió que Trump “debe ser tomado en serio”.
La cadena de noticias señaló además que durante las conversaciones los emisarios de Washington insistieron en que "Cuba ya no puede ser un refugio seguro para adversarios en el hemisferio occidental”, en referencia a preocupaciones relacionadas con seguridad regional, migración y presencia de actores aliados de regímenes adversarios dentro de la isla.
El Gobierno cubano confirmó posteriormente la realización del encuentro y aseguró que las conversaciones buscaron “contribuir al diálogo político”, reiterando que la nación caribeña “no representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y que no existen razones legítimas para mantener a la isla dentro de la lista de países que presuntamente patrocinan el terrorismo.
En paralelo, el ofrecimiento de ayuda humanitaria por 100 millones de dólares fue reiterado públicamente esta semana por el Departamento de Estado de Estados Unidos (DOS), luego de declaraciones realizadas en Roma por del secretario de Estado, Marco Rubio, tras reuniones vinculadas al Vaticano, donde aseguró que el oficialismo había rechazado previamente la propuesta.
En un comunicado, el ejecutivo norteamericano afirmó que la asistencia sería distribuida mediante la Iglesia Católica y organizaciones independientes, al tiempo que responsabilizó al régimen cubano por impedir la llegada de “ayuda vital crítica” a la población.
En este contexto, el portavoz del DOS, Tommy Pigott, sostuvo además que el sistema comunista cubano “solo ha servido para enriquecer a las élites y condenar al pueblo cubano a la pobreza”.
Sobre ese escenario, Miguel Díaz-Canel reaccionó públicamente con un mensaje en su perfil de Facebook en el que aseguró que “la experiencia de nuestro país en recibir ayuda internacional, incluyendo de EEUU, es amplia y constructiva”. El designado gobernante sostuvo que “si verdaderamente hay disposición del gobierno estadounidense a brindar ayuda en los montos que anuncia y en plena conformidad con las prácticas universalmente reconocidas para la ayuda humanitaria, no encontrará obstáculos ni ingratitud de parte de Cuba”.
No obstante, Díaz-Canel volvió a responsabilizar al liderazgo americano por la situación interna del territorio nacional y afirmó que “podría aliviarse el daño de un modo más fácil y expedito con el levantamiento o alivio del bloqueo”, reiterando uno de los principales argumentos utilizados por la cúpula del poder frente a la crisis económica que enfrentan.
Las imágenes divulgadas por la CIA provocaron inmediatas reacciones dentro del exilio cubano en Miami, donde activistas y sectores políticos han insistido históricamente en mantener una postura firme frente al castrismo y rechazan cualquier acercamiento que no esté condicionado a transformaciones democráticas reales, liberación de presos políticos y garantías plenas de derechos y libertades civiles.
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