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FLORIDA

¿Estaría surgiendo una corriente que intenta silenciar medios en Miami?

Una carta que acusa a determinados medios de desinformar hace saltar las alarmas sobre los propósitos y métodos de determinadas agendas políticas en el sur de Florida
Por CÉSAR MENÉNDEZ

MIAMI. - Señalar a periodistas, poner su nombre en la diana, enlodar su profesionalidad es una práctica afín a la norma de estados, organizaciones e ideologías totalitarias.

Recientemente, una carta pública que circula en internet y aparece firmada por cuatro organizaciones identificadas como Prospera Latina, Latina Comunica, Florida Rising y Miami Freedom Project, que se presentan como “líderes comunitarios”, invita a la comunidad a suscribirse a ese documento en el que señalan con nombre y apellidos a varios comunicadores de la radio hispana de Miami.

Tras leerlo, el documento podría calificarse como un panfleto cargado de inexactitudes e interpretaciones tendenciosas donde señalan a los periodistas de desinformar a la comunidad.

Los autores dijeron ser testigos de lo que califican como “las mentiras que se difundieron en los medios de comunicación en español”. Según ellos, Nelson Rubio y Rodrigo Durán, de Noticias 710, de Radio Mambí y también Lourdes de Kendall y Ninoska Pérez Castellón, ambas periodistas de Radio Mambí, así como Agustín Acosta y Carines Moncada, de Actualidad Radio, “permitieron la propagación de información errónea y peligrosa y muchos están culpando a activistas de Antifa y Black Lives Matter por la violencia en Washington DC, sin evidencia confirmada”.

Asimismo, les instaron “a elevar los estándares periodísticos y dejar de amplificar las voces que difunden”, lo que califican de “la ideología nacionalista blanca, la antinegra y el extremismo que socava nuestra democracia”.

Este juego peligroso de señalar a presuntos culpables, utilizando como único argumento una pretendida superioridad moral, amparada en una ideología, realmente lo que busca es imponer una única creencia e interpretación de la compleja dinámica social, ajustada a objetivos muy específicos. Al parecer, todo el que se atreva a cuestionarlo recibirá el estigma de racista, supremacista o difamador.

La historia está llena de ejemplos de las nefastas consecuencias de señalar a otros para imponer un pensamiento único o, como se suele decir en estos tiempos, una narrativa que no obedece en nada a la lógica democrática y sí a la impronta totalitaria de la cual huimos tantos desde tierras no tan distantes.

Las mencionadas organizaciones basan su argumentario en un reporte, resultante del monitoreo de dos estaciones de radio durante la semana posterior al “ataque al Capitolio”.

El reporte, realizado por las propias organizaciones, que en este caso asumieron el papel del juez y parte, no es una muestra precisamente de imparcialidad.

El proceder asumido se asemeja al estilo del fiscal Andrei Vyshinski en los Procesos de Moscú de los años 30, en la Unión Soviética de Stalin, cuando declararon “enemigo del pueblo” a todo el que molestaba.

Con el propósito de arrojar luz sobre este tema, DIARIO LAS AMERICAS conversó con el periodista Agustín Acosta, uno de los señalados, y con Tomás Regalado, exalcalde de Miami y periodista de profesión. Intentamos traer a la mesa a otros periodistas de Actualidad Radio, que declinaron la invitación, y lo mismo sucedió con Andrea Mercado, de Rising Florida, una de las autoras del panfleto, de quien hasta el momento de escribir esta nota no habíamos recibido respuesta alguna.

Acosta reconoció no haber leído la carta, pero quiso hacer la siguiente declaración: “En Florida, donde la legislatura ha estado dominada por los conservadores durante décadas, un estado que fue determinante para la victoria del [presidente] George Bush, hijo, contra Al Gore, en el año 2000, y que ahora le dio el triunfo a Donald Trump en las últimas elecciones, los demócratas están buscando la manera de revertir esta tendencia derrotista. Pero se les complica la situación, porque en un condado eminentemente liberal [Miami-Dade], donde los votantes demócratas son más numerosos que los votantes republicanos, las dos congresistas del partido demócrata en la Cámara de Representantes fueron derrotadas por candidatos republicanos. Es el caso de María Elvira Salazar, una periodista que se presentaba por segunda vez y derrotó a una antigua ministra del gobierno de Bill Clinton [Donna Shalala]”.

“Esa herida todavía no ha cicatrizado y la tienen abierta y sangrando. Por ello, están buscando la forma de que esta tendencia derrotista y de fracaso cambie en el futuro. La manera más pragmática es la de silenciar las voces conservadoras que crean corriente de opinión”, apuntó Acosta

“Ellos no se tienen que preocupar por la televisión, que sirve al partido demócrata y la agenda liberal. Más bien se tienen que preocupar de algunas voces en emisoras de radio, entre las cuales me incluyo yo”, añadió.

Sobre la desinformación, Acosta negó que alguna vez en su vida, en sus 43 años detrás de un micrófono, se hubiera inventado una noticia o tergiversado un hecho. “Simplemente me he dedicado a reportar datos fehacientes, como lo que ocurrió durante el proceso de las elecciones. Lo reportado por mí incluía los testimonios de personas que, bajo juramento, se presentaron en las audiencias de los parlamentos estatales de Georgia, Wisconsin, Michigan, Pensilvania, Arizona y Nevada. Lo que pasa es que la prensa nacional ocultó estos testimonios y, en mi programa [Cada Tarde], Carinés [Moncada] y yo nos dimos a la tarea de divulgarlos”.

“Ellos sostienen que estamos desinformando y, todo lo contrario, informamos a la comunidad de una serie de noticias que en los periódicos matutinos o en los noticieros locales afiliados a las cadenas nacionales tampoco van a aparecer. Nosotros creemos que la comunidad tiene el derecho de saber acerca de lo que pasa en otras partes de EEUU y del mundo”.

Por su parte, Regalado sostuvo que la carta tiene que ver con un artículo [Lautaro Grispan] que publicó hace unos meses el Miami Herald. Al mencionado artículo Regalado lo califica como “una amenaza a la prensa hispana y un chantaje”.

“A la prensa hispana la acusan de racista y, sin embargo, no los he visto publicar ni un solo artículo sobre la alcaldesa de Chicago, Lori Lightfoot, esa dama que hace unos días declaró que no iba a dar entrevistas a ningún periodista blanco. Imagínense qué hubiese pasado si yo, como alcalde, hubiese dicho que solo concedería entrevistas a periodistas cubanos”.

“Amenazar a estos periodistas para que piensen que en sus empresas van a tener miedo de esta ofensiva y les puedan despedir o censurar, eso se hizo en Cuba”, rememoró Regalado.

“Ellos son tan apasionados de sus ideas progresistas que dejaron de entender lo que es la democracia, un juego de muchas ideas, con varios partidos, mucha gente opinando y con personas manifestándose. Creo que la carta es anecdótica porque vivimos en un país de leyes y se ha hecho mucho mal a la comunidad hispana atizando los odios de determinadas personas”.

“No obstante, hay que abordar el tema. Estos grupos están tratando de crear una narrativa que borre la historia y que borre el pasado. ¿Por qué no llaman racista a la alcaldesa Lightfoot? ¿Por qué no condenaron a los manifestantes que quemaron carros de policías y rompieron tiendas aquí en Miami?”, inquirió el político.

A la pregunta sobre si sentía miedo o le preocupaban dichos señalamientos, Acosta respondió: “Absolutamente nada. Mi máxima es una frase bíblica: La verdad nos hace libres. Con la verdad hasta la muerte”, concluyó.

La pregunta que podríamos hacernos es por qué esas organizaciones solo monitorearon programas de periodistas conservadores y no establecieron una comparación con otros medios de corte liberal, que supuestamente informaron adecuadamente sobre la dinámica social estadounidense. Sin omitir, por ejemplo, el vínculo de Hunter Biden con empresarios corruptos en Ucrania o sus nexos con China y Rusia, o preguntarse cuál fue la motivación de la actual vicepresidenta, Kamala Harris, para decir que el entonces candidato Joe Biden era racista, ¿mentía la vicepresidenta en su alusión a Biden o tendría argumentos para calificarlo de racista?

Claro, asistidos por una presunta superioridad moral pueden sentirse en la potestad de hacer lo uno y lo contrario y siempre estar en lo correcto. La realidad indica que, en cada suceso, lo normal en democracia es que haya diferentes puntos de vista y aproximaciones, y desde esas diferencias es que nos podemos acercar a algo parecido a la verdad.

Los judíos fueron señalados y segregados por los nazis; los adversarios de Fidel Castro fueron llamados gusanos y expulsados de Cuba; Hugo Chávez calificó de escuálidos a sus opositores que se vieron obligados a emigrar; la historia muestra cuáles han sido las consecuencias de estigmatizar a grupos humanos por sus filiaciones ideológicas o sus credos, con el tipo de calificativo que hoy se escucha acerca de quienes defienden una línea de pensamiento conservador.

@menendezpryce

cmenendez@diariolasamericas.com

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