El legendario zaguero Oscar Ruggeri celebró la noche del domingo, en Coral Gables, los 40 años de la conquista del primer título mundial de la selección de fútbol argentina y reveló algunas interioridades de esa gesta.
El legendario Oscar Ruggeri presenta dos etiquetas de vino, La Final y Héroes, en el restaurante Graziano’s en Coral Gables para celebrar el título de Argentina
El legendario zaguero Oscar Ruggeri celebró la noche del domingo, en Coral Gables, los 40 años de la conquista del primer título mundial de la selección de fútbol argentina y reveló algunas interioridades de esa gesta.
“Habíamos recibido críticas tan duras que el entrenador Salvador Bilardo dispuso que viajáramos a México con dos meses de anticipación para prepararnos con más tranquilidad”, recordó Ruggeri en la ceremonia en el restaurante Graziano’s. “Y nos enseñó a ser solidarios dentro y fuera de la cancha”.
El mensaje caló de manera tan profunda que desde entonces los integrantes de ese grupo de campeones se reúnen siempre, comentó Ruggeri y se ayudan unos a otros.
Justamente para apoyarse, Ruggeri informó que se unieron con la Finca La Anita para producir dos marcas de vino: La Final y Héroes.
“Todas las ganancias producto de la venta del vino se reparten entre las personas más necesitadas del grupo de campeones”, dijo Diego Ciccero, de la bodega de Mendoza, Argentina. “En ese grupo había utileros, terapistas y personal de apoyo, quienes no ganaban tanto”.
Ruggeri firmó autógrafos, camisetas y detalló algunos momentos, que hasta ahora los mantiene nítidos en la memoria.
“Terminado el partido se metió tanta gente a la cancha del Estadio Azteca en Ciudad de México que no pudimos dar la vuelta olímpica”, recordó Ruggeri. “Tuvimos que esperar hasta llegar a nuestra concentración en el club América para celebrar”.
También Ruggeri recordó que cuando viajaron de regreso a Buenos Aires, Diego Maradona no quería soltar la Copa del Mundo.
“Cuando Diego se quedó dormido en su asiento con la Copa en brazos, nos arreglamos para quitársela”, dijo el zaguero. “La cargamos cada uno de nosotros durante el resto del viaje y antes de aterrizar se la volvimos a poner en sus brazos y Diego no se dio cuenta de nada”.
Richard Bonvin, enólogo de Finca La Anita, indicó que este emprendimiento es una forma de preservar la conexión entre los integrantes de la histórica albiceleste de México 1986.
“Cuando existe una historia auténtica detrás de un vino, el trabajo adquiere otra dimensión”, dijo Bonvin. “No se trata solamente de elaborar un gran producto, sino de lograr que cada botella transmita algo de las personas que representa”.
