MIAMI.-SERGIO OTÁLORA
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Estudio: Peligra el agua potable de Miami-Dade
La controvertida planta nuclear de Turkey Point registra una fuga de agua del canal de enfriamiento que evita el calentamiento excesivo de las turbinas
Un informe del Condado Miami-Dade ha disparado todas las alarmas: el sistema de enfriamiento de la planta nuclear de Turkey Point, ubicada a sólo 25 millas al sur de downtown Miami, que funciona a través de un canal con agua que se recicla sin fin, está contaminando el sistema acuífero que subyace a dicho canal.
La naturaleza porosa del manto que descansa debajo del canal de enfriamiento, ha hecho que una porción importante de agua de desecho, que es utilizada para evitar el calentamiento excesivo de las turbinas, se filtre al terreno húmedo de la bahía.
Los estudios hechos por DERM (la autoridad que regular los asuntos del medio ambiente en Miami-Dade) expresaron preocupación “con la calidad del agua que ha sido impactada por el sistema de enfriamiento, por medio de un canal, y que podría también afectar los recursos de agua del Condado y el estado de la Florida”.
Este lunes el alcalde Carlos Giménez y funcionarios de DERM se reunieron con ejecutivos de FPL (Florida Power & Light) y en ese encuentro la empresa que suministra el servicio de energía a toda la Florida, y es dueña de la planta nuclear de Turkey Point, “reiteró su compromiso de asumir los problemas que ha habido con la calidad del agua relacionada con la instalación nuclear, y prometió trabajar, de manera conjunta, con el Condado de Miami-Dade”, informó el director de comunicaciones del Condado, Mike Hernández.
Los funcionarios que regulan los asuntos del medio ambiente, además, están evaluando, según informó Hernández, toda la información suministrada para tomar las medidas regulatorias que sean necesarias. Pero el Condado aseveró, a pesar de los resultados de su propia investigación, que “es segura la calidad del agua potable en Miami-Dade”.
La contaminación
Por la evaporación del agua en el proceso de enfriamiento, ha aumentado la salinidad en el agua adyacente a la planta, es decir, la bahía de Biscayne y por lo tanto ha impactado la calidad del preciado líquido.
El 2 de octubre de 2015, DERM notificó a FPL sobre la violación de regulaciones relacionadas con la calidad del agua. Esta entidad encontró que había un exceso de cloro en las aguas superficiales por fuera del sistema de canal para enfriamiento y más allá de los límites de la planta nuclear.
La autoridad ambiental y la empresa de energía llegaron a un acuerdo para remediar el problema de contaminación, que ha llegado a niveles preocupantes. En sucesivos seguimientos de la situación, con mediciones periódicas, se encontraron altos niveles de amoniaco y fosforo. En aguas localizadas a más de 24 pies de profundidad, cercanas a la planta nuclear, al igual que en aguas más superficiales, hubo mediciones que encontraron altos niveles de tritio, hecho que “provee la más clara evidencia de que el agua originada por el sistema de enfriamiento, por medio de canales, está alcanzando las aguas superficiales que están conectadas con la bahía de Biscayne”.
El 7 de octubre el Condado y FPL firmaron un acuerdo, con acciones a largo plazo, para resolver los problemas generados por el sistema de enfriamiento de Turkey Point. Además de las medidas que la empresa se comprometió a tomar, también se vio obligada a pagar una suma de 30 millones de dólares a las autoridades condales.
Según Caroline McLaughlin, gerente del programa de la bahía de Biscayne, de la Asociación de Conservación de Parques Nacionales, “el acuerdo trata del movimiento de agua del canal de enfriamiento hacia las aguas superficiales, pero no se refiere a la contaminación de las mismas. Eso significa que se necesita hacer más de lo que establece el acuerdo, para que se refiera al hecho de que la planta nuclear está contaminando las aguas superficiales de la bahía. Necesita crear soluciones sostenibles a largo plazo que permitan operar a la planta, sin contaminar las aguas de la bahía.”
La negociación entre el Condado y FPL estableció un proceso de solución de los problemas ambientales que produce la planta nuclear, mediante el desarrollo de cuatro fases. Para la primera se estableció un plazo de un año con el fin de construir un pozo de recuperación del manto acuífero de Biscayne. En la segunda, ese sistema de recuperación deberá funcionar de acuerdo con las normas requeridas en los ámbitos federal, estatal y local, y tendrá que hacer mediciones periódicas de la eficacia del método desarrollado. En un tercer momento y después de cinco años de implementado, las autoridades ambientales tendrán que evaluar el impacto del sistema para interceptar, capturar, retener y desechar la hipersalinidad del agua. Si esta propuesta no logra los resultados esperados, FPL tendrá que proponerle a DERM una solución para lograr las metas establecidas.
Y por último, después de 10 años, FPL deberá medir los resultados de los puntos alcanzados por el acuerdo, rediseñar su estrategia si no logra los objetivos propuestos y enviar a DERM una nueva propuesta para ser revisada y aprobada por la agencia ambiental.
“Esta planta nuclear apunta a las costas de la bahía de Biscayne, que es el parque marino más grande de la nación”, señaló McLaughlin. ¿Podrá el Estado del Sol abrir el compás y desarrollar energías más limpias y menos contaminantes? Pero según la administración del Condado, este problema de polución de la Biscayne Bay “no impactará las fuentes de agua de donde extraen el necesario líquido para el consumo de sus residentes”.
La opción de la energía solar
Durante la última reunión de la Comisión del Condado Miami Dade, se habló de la posibilidad de desarrollar otras formas de energía, a propósito del informe presentado por la alcaldía sobre la contaminación de Biscayne Bay por cuenta de la empresa Florida Power & Light.
El comisionado Javier Souto, del distrito 10, dijo que no entiende por qué no se usan otros recursos naturales, como la energía solar, para reemplazar las plantas nucleares de FPL que están generando serios problemas en el medio ambiente.
Un artículo publicado por la revista Rolling Stones, 25 de febrero, ofrece información puntual sobre las presiones que ha habido en Tallahassee para que en el Estado del Sol no pueda florecer la energía solar, como alternativa a la generada por turbinas nucleares.
De acuerdo con el autor del artículo, Tim Dickinson, desde 2004 las empresas de servicios de propiedad de inversionistas (como FPL) han aportado por lo menos 18 millones de dólares a las campañas de políticos estatales o comités políticos, sobre todo congresistas republicanos, quienes ahora controlan las dos cámaras del congreso estatal. Y según Dickinson, desde 2007 esas compañías han gastado 12 millones de dólares en cabildeo, con un promedio de un cabildero por cada dos legisladores estatales.
Una de las entidades más polémicas del estado de la Florida es la Comisión de Servicios Públicos, encargada de hacer cumplir las normas del sector energético, autorizar tarifas y otros proyectos, entre ellos la posibilidad de usar energía solar. Esta comisión ha sido considerada, por varios congresistas estatales, como débil e inoperante ante los poderosos intereses de empresas como FPL.
Para las elecciones de este año estaba previsto impulsar una enmienda en la constitución para permitir la opción solar. Tal enmienda, como lo informó Dickinson, fue impulsada por la Alianza sur por Energía Limpia (SACE, por sus siglas en inglés). Este cambio permitiría a los consumidores instalar paneles solares alquilados en los techos de sus casas. Pero debido a múltiples presiones, esa enmienda no pudo seguir adelante, por lo menos este año.
Como dijo Dickinson: “Florida es un ejemplo extremo de esfuerzos, financiados por la industria de servicios eléctricos, para acabar con el incremento de la energía solar en el ámbito estatal”.
Sin embargo, al ampliar la mirada, la energía solar en el resto del país ya se ha instalado para quedarse. “En los seis primeros meses de 2015, esta energía representó cerca del 40% de la nueva capacidad eléctrica del país. […] Esta industria ha estado creando empleos 10 veces más rápido que el resto de la economía”, señaló Dickinson.
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