Votaron a favor del disputado proyecto los comisionados Raquel Regalado, Oliver Gilbert, Marleine Bastien, Keon Hardemon, Vicki Lopez, Natalie Milian Orbis, Kionne McGhee y Juan Carlos Bermúdez. En contra se pronunciaron Danielle Cohen Higgins, Roberto González, Micky Steinberg, Anthony Rodríguez y René García.
El proyecto: 524 casas, lagos y amenidades
La aprobación autoriza el cambio de zonificación de GU y EU-M una zonificación residencial de desarrollo muy limitado a PAD (Planned Area Development) para desarrollar una comunidad residencial de baja densidad compuesta por 524 viviendas unifamiliares.
El plan incluye 12 lagos, entre ellos la ampliación de uno de estos cuerpos de agua de 2.54 a 4.80 acres; la siembra y preservación de 4.622 árboles; más de cinco acres de amenidades recreativas; senderos peatonales y aceras continuas; casa club con piscina; parque infantil; canchas de baloncesto y tenis; así como áreas verdes comunes.
También se autorizó la excavación de nuevos lagos, el relleno parcial de lagos existentes, calles privadas con acceso a vías públicas y varias excepciones urbanísticas relacionadas con espacio abierto, árboles y derecho de vía.
Según el informe técnico del Departamento de Regulación y Recursos Económicos (RER), el desarrollo generará aproximadamente 493 viajes vehiculares durante la hora pico de la tarde, uno de los principales puntos de conflicto para los residentes.
Amanda Prieto, fundadora de la organización Save Calusa
Amanda Prieto, fundadora de la organización Save Calusa.
El tráfico: la manzana de la discordia
El comisionado Roberto J. González, representante del Distrito 11, fue una de las voces más firmes en contra del proyecto.
Tras la votación, explicó en la red social X que se opuso porque el desarrollo no resuelve una de las mayores preocupaciones de los residentes: el tráfico.
“West Kendall ya está fuertemente congestionado, y añadir más densidad sin un plan claro y realista de mitigación no es una decisión responsable”, sostuvo.
González insistió en que el crecimiento urbano debe ir acompañado de empleos reales y una planificación seria.
“Nuestra comunidad merece algo mejor. Necesitamos proyectos que generen empleos reales, creen oportunidades económicas para las familias locales y estén respaldados por una planificación seria y de largo plazo, no más del mismo estancamiento vial”, afirmó.
La líder vecinal Amanda Prieto, fundadora de la organización Save Calusa, sostuvo una postura similar durante la audiencia pública.
Actualmente, explicó, en ese terreno podrían construirse apenas 34 viviendas, pero la nueva propuesta eleva esa cifra a 524.
“Nuestra preocupación es que esto se encuentra en medio de una comunidad ya consolidada y que las carreteras locales y las intersecciones cercanas quedarán completamente saturadas de tráfico”, advirtió.
Prieto recordó además que el terreno fue concebido originalmente como un espacio de parques y recreación destinado a preservarse por 100 años.
También lamentó no haber podido alcanzar un acuerdo con el desarrollador sobre una menor densidad.
“Cada persona con la que hablé mencionó el tráfico y la necesidad de preservar un parque o una reserva verdaderamente significativa”, señaló.
Debate ambiental y protección a la colonia de aves
Además del tráfico, vecinos y expertos expresaron preocupación por la pérdida de espacios verdes y el posible impacto sobre la fauna local, especialmente sobre en la colonia de aves, una zona de anidación de aves protegidas.
El experto en vida silvestre Ron Magill se alineó con Save Calusa debido a preocupaciones relacionadas con los murciélagos del área y las garzas tricolores.
Tras la presión comunitaria, el desarrollador alcanzó acuerdos con organización conservacionista Tropical Audubon Society para reforzar las protecciones ambientales.
El vicepresidente senior de GL Homes, Richard Norwalk, defendió el nuevo diseño ante la Comisión y aseguró que el plan revisado amplía el lago y protege la zona ambientalmente sensible.
“No se construirán viviendas dentro del área sensible de las colonias de aves”, afirmó.
Detalló además que se estableció una franja de protección de 330 pies, barreras vegetales y una moratoria de construcción de dos años alrededor del área protegida.
“DERM aprobó nuestro nuevo plan. De hecho, todos los departamentos del condado han recomendado la aprobación del proyecto”, agregó.
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Los comisionados Oliver Gilbert III y Raquel Regalado conversan durante el taller presupuestario.
CESAR MENENDEZ DLA
Argumentos a favor
La comisionada Raquel Regalado, en cuyo distrito se ubica el proyecto, respaldó la propuesta tras los cambios ambientales negociados. “Estoy muy satisfecha con el acuerdo alcanzado con Audubon, y considero que muchas de las concesiones realizadas convierten esta solicitud en una propuesta muy diferente y mucho mejor”, expresó la representante del Distrito 7.
Fue ella quien impulsó la votación, secundada por el comisionado Oliver Gilbert.
El desarrollador insistió en que el proyecto ya representa una reducción importante respecto a propuestas anteriores que llegaron a contemplar hasta 1.300 viviendas, y defendió que la densidad final equivale apenas a tres unidades por acre, dentro del rango permitido por el Plan Maestro de Desarrollo Integral.
Historia del conflicto
El antiguo Calusa Country Club, inaugurado en 1968, operó durante décadas bajo un convenio legal que impedía su reurbanización hasta 2067.
Ese acuerdo fue reconsiderado por la Comisión en 2020, luego de que el Condado determinara que no se trataba de espacio abierto público, sino de propiedad privada.
En 2021 se vendió el campo de golf a GL Homes por 32 millones de dólares, y ese mismo año la Comisión aprobó una primera rezonificación para permitir el desarrollo.
Sin embargo, Prieto demandó al Condado alegando falta de notificación adecuada a los residentes, y la Corte Suprema de Florida terminó dándole la razón, obligando a repetir el proceso.
“En 2021 la Comisión ya había aprobado el proyecto; esta fue una reconsideración de aquella decisión”, explicó Norwalk.
Condiciones impuestas
La aprobación quedó sujeta a múltiples condiciones, entre ellas el cumplimiento estricto de los 96 planos presentados; permisos ambientales y de árboles obligatorios; supervisión de DERM y la agencia de Pesca y Vida Silvestre; aprobación de drenaje y lagos; restricciones específicas de protección al entorno de aves; y Tasas de Impacto de Parque para mejorar Kendall Indian Hammocks Trail y West Kendall Trail.
Aunque Save Calusa logró mayores protecciones ambientales, Prieto cerró con una advertencia ante el pleno.
“Conseguimos algunas protecciones para las colonias de aves. Creo que nuestras voces fueron escuchadas, pero al final esta decisión y el legado que deje recaerán sobre los hombros de los comisionados que votaron hoy”, concluyó.
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