MIAMI.- El gobernador de Florida, Ron DeSantis, ordenó el despliegue preventivo de fuerzas estatales en las costas del sur del estado para hacerle frente a cualquier intento de migración masiva desde Cuba, una medida motivada por la agudización del colapso económico en la Isla que desató protestas sociales.
Florida y el Comando Sur activan planes de contención ante amenaza de éxodo cubano
El gobernador Ron DeSantis activa medidas preventivas para evitar la llegada de migrantes ante la grave crisis en la Isla; el gobierno federal alista la base de Guantánamo
El mandatario republicano abordó el peligro de una nueva ola de migrantes al recordar episodios históricos como la denominada ‘crisis de los balseros’ en 1994, cuando el régimen de La Habana utilizó la migración como un arma de presión política contra Washington.
DeSantis fue enfático al establecer la postura de su administración frente a este escenario de inestabilidad y afirmó que "no queremos ver una armada masiva de personas en las costas de los Cayos de Florida”.
Agregó que “por ello, estamos trabajando en esas contingencias. Y la administración Trump está de acuerdo con nosotros".
El titular de Tallahassee afirmó además que esta situación no sería “aceptable”, y planteó la necesidad de “arreglar” a Cuba “instaurando un nuevo gobierno”.
Para contener esta eventualidad, el gobierno estatal anunció que coordina acciones con la Guardia Costera bajo la premisa de mantener un “control absoluto” de las fronteras marítimas.
Guantánamo
En el ámbito federal, el Comando Sur de Estados Unidos detalló ante el Senado sus planes operativos para respaldar al Departamento de Seguridad Nacional frente a un eventual aumento drástico de migrantes por el Estrecho de Florida.
La estrategia principal radica en interceptar a los migrantes en aguas internacionales para trasladarlos de inmediato a la Base Naval de Guantánamo, una instalación militar que por órdenes ejecutivas presidenciales recientes debe expandir a máxima capacidad su Centro de Operaciones de Migrantes con la meta de habilitar hasta 30.000 camas.
Esta inquietud actual evoca los dramáticos sucesos de agosto de 1994 cuando Fidel Castro ordenó a sus tropas retirar la vigilancia costera para permitir la salida de unos 35.000 cubanos en embarcaciones precarias hacia el sur de Florida.
Ese éxodo sin precedentes forzó a la administración de Bill Clinton a modificar de urgencia la política estadounidense para interceptar a los refugiados en alta mar y recluirlos en campamentos improvisados en la base de Guantánamo hasta la posterior firma de acuerdos bilaterales.
Entretanto, las alarmas en territorio estadounidense coinciden con un deterioro extremo de las condiciones de vida en Cuba a causa de apagones masivos y una escasez severa de combustible que provocan manifestaciones ciudadanas en diversas provincias de la nación insular.
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