MIAMI. — La Casa Blanca desplegó este lunes a agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el Aeropuerto Internacional del Suroeste de Florida, en Fort Myers, y en otras doce terminales del país, para mitigar la severa falta de personal de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) provocada por el cierre parcial del gobierno.
La medida gubernamental busca agilizar los puntos de control ante un ausentismo laboral de funcionarios de TSA que supera el 9% a nivel nacional, derivado de las disputas de financiamiento con los demócratas en el Congreso.
Incógnita de Miami y logística estatal
La selección de Fort Myers por encima del Aeropuerto Internacional de Miami llama la atención de analistas aeroportuarios.
Miami maneja un volumen de tráfico internacional y doméstico abismalmente superior, y mucho más en esta época de cara al Spring Break.
Esta omisión responde a dos factores clave en la planificación federal. El primero es la logística del ausentismo, pues la falta de personal impactó con mayor severidad las operaciones cotidianas en el suroeste de Florida, lo que forzó una intervención directa.
El segundo factor recae en la sensibilidad sociopolítica. Una intervención migratoria en Miami, una metrópolis con una altísima población extranjera, corría el riesgo de desatar protestas inmediatas y mayor confusión operativa en sus pasillos.
Una vocera del Aeropuerto Internacional de Miami dijo a DLA que “no estamos ofreciendo comentarios al respecto porque MIA no está en la lista precisamente”.
Cautela institucional
En el terreno local, la Autoridad Portuaria del Condado Lee aseguró manejar la situación con extrema reserva corporativa y agregó que están priorizando la continuidad operativa sin confrontar a la directiva federal.
En contraste, el sector sindical expresó indignación. Everett Kelley, presidente de la agrupación de trabajadores de la TSA, condenó la decisión tras advertir el riesgo de reemplazar a oficiales sin sueldo con agentes armados desprovistos de entrenamiento en seguridad de aviación.
Sin embargo, las autoridades informaron que los agentes de ICE tienen un rol limitado a la revisión de identificaciones y vigilancia de salidas.
La orden federal abarca a un total de trece aeropuertos a nivel nacional, según transcendió en la mañana del lunes.
Además de la terminal de Fort Myers en Florida, la directiva incluye a Chicago O'Hare, Cleveland Hopkins, Hartsfield-Jackson en Atlanta, Houston William P. Hobby, John F. Kennedy y LaGuardia en Nueva York, Louis Armstrong en Nueva Orleans, Luis Muñoz Marín en San Juan de Puerto Rico, Newark Liberty, Filadelfia, Phoenix Sky Harbor y Pittsburgh.
Impacto en transporte regional
La frustración de los viajeros ante el caos aeroportuario beneficia de forma indirecta a otros sectores del transporte en el estado.
El servicio de trenes de pasajeros Brightline reportó un récord histórico esta semana, con más de cuarenta mil usuarios movilizados entre el sur y el centro de Florida.
El futuro de la crisis en las instalaciones aéreas dependerá de la capacidad de la administración federal y el Congreso para lograr un acuerdo presupuestario rápido, coincidieron analistas políticos.
Hasta entonces, los pasajeros deberán anticipar demoras inusuales y posibles ajustes operativos de último minuto.