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SUCESOS

Investigaciones por desaparición de colombiana y su hija podrían tomar un nuevo giro

DIARIO LAS AMÉRICAS logró una entrevista exclusiva con un hermano de Liliana Moreno y tío de la niña Daniela, quien asegura que hay otras personas de interés en las pesquisas de las autoridades
Por Daniel Castropé
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dcastrope@diariolasamericas.com
@danielcastrope

MIAMI.- Las investigaciones que adelantan los cuerpos policiacos de Miami-Dade y de las municipalidades floridanas de Doral y Medley, conjuntamente con el FBI, por la desaparición de la colombiana Liliana Moreno y su hija Daniela hace 14 meses, podrían tomar un nuevo rumbo. Gustavo Castaño, padre de la menor, ya no sería la única persona de interés en el caso.

Eduardo Moreno, hermano de Liliana y tío de Daniela, concedió una entrevista exclusiva a DIARIO LAS AMÉRICAS, en cuyo transcurso reveló que, además de Castaño, hay otras personas posiblemente ligadas al extraño caso registrado el 30 de mayo de 2016, el que tras una llamada al 911 dio inicio a una serie de pesquisas y situaciones que hasta el momento no han arrojado resultados positivos.

El hermano de Liliana dijo que sabe más de lo que puede contar. Las autoridades que conducen las investigaciones le han pedido “prudencia” para no afectar el curso de un trabajo riguroso que ha llevado a los detectives a “peinar” los puntos más recónditos del sur de la Florida, sin éxito, en busca de las dos personas. “Solo puedo decir que hay una o más personas que podrían beneficiarse de alguna manera con la desaparición de mi hermana”.

Hasta el momento actual ha trascendido que Castaño fue la última persona que vio con vida tanto a la colombiana de 42 años, en ese entonces, como a su hija de 8. De acuerdo con el testimonio del hombre, quien no convivía con Liliana, el lunes 30 de mayo se dirigió a Doral, entró al apartamento de la mujer, ella le brindó comida, pero él se habría negado a comerla.

Minutos más tarde, Castaño la habría invitado junto a su hija a realizar unas compras en una tienda Home Depot, a donde nunca llegaron. Las tareas de rastreo telefónico realizadas por las autoridades permitieron conocer que el celular de Liliana fue apagado a las 12:57 de la tarde. La última señal emitida por su dispositivo móvil la situaba en una zona próxima al sector de Hialeah Gardens, en el condado Miami-Dade.

“Nosotros hemos entregado a la Policía informaciones que podrían servir para investigar a otras personas de interés en el caso. Todo está ya en manos de las autoridades. No es conveniente decir nada más”, enfatizó Moreno.

Eduardo Moreno
Eduardo, hermano de Liliana Moreno, accedió a hablar sobre el curso de las investigaciones por la desaparición de la colombiana y de su hija Daniela.

Al ser indagado en relación al tema, el vocero del Departamento de Policía de Miami-Dade, Álvaro Zabaleta, dijo que las pesquisas de los detectives siguen su curso, “porque no hemos parado un solo instante”, y añadió que no descarta que haya más personas con algún tipo de nexo en los hechos que son materia de una exhaustiva investigación.

“No hemos dejado de trabajar en esto. Siempre es posible que en un caso como este haya no sólo una sino más personas involucradas y eso es todo lo que puedo decir”, afirmó el portavoz del cuerpo policiaco condal.

Los hechos

La familia de Liliana y Daniela, que reside en la ciudad de Cali, Colombia, se entera de lo acontecido debido a que el martes 31 de mayo, Gustavo Castaño, quien nunca había tenido contacto con ellos, los llama por teléfono para manifestarles su preocupación con el argumento de no saber del paradero de Liliana.

Según Moreno, la versión que Castaño les dio en esa llamada es distinta a la que después entregó a los investigadores. El también colombiano habría dicho que el lunes 30 de mayo, es decir, un día antes de su llamada, había salido con Liliana y su hija en un vehículo, y que en horas del mediodía las había llevado de regreso al condominio donde vivían.

Pero en su confesión a las autoridades, Castaño dijo que a raíz de una discusión con Liliana, ella y Daniela descendieron del automóvil en un paraje entre las autopistas Okeechobee y Turnpike, que enseguida se dirigió a un local de almacenaje industrial, o warehouse, que subcontrataba en la ciudad de Medley, y que más tarde volvió por ellas al lugar donde las había dejado y no las encontró.

Alarmados por no lograr contactar a Liliana, desde Colombia sus hermanos pidieron a unos “amigos” que se desplazaran hasta el apartamento donde residía la colombiana con su hija, tocaran a la puerta y que si no la veían, indagaran por su paradero con los vecinos. Su carro aún estaba en el parqueadero y la puerta estaba cerrada sin signos de haber sido violentada.

Al recibir un “desalentador reporte”, los familiares solicitaron a los “amigos” que llamaran de inmediato al número de emergencias 911, hecho que –acorde con Moreno– causó un profundo malestar a Castaño, quien volvería a comunicarse, la misma noche del martes 31 de mayo, con la familia de Liliana, en Colombia, para cuestionarlos por lo que habían hecho.

Cuando la Policía llegó al apartamento de Liliana, en el condominio Doral Terrace, encontraron en la cocina un pollo a medio cocinar y en otro lugar del inmueble un bolso con los documentos de la colombiana. Todo indicaba que Liliana había salido o que la habían hecho salir de prisa. “Nadie anda por la calle sin documentos de identidad”, asevera Moreno.

El “sospechoso”

La noche en que los detectives iniciaron la búsqueda de Liliana y Daniela, al frente de la bodega que subcontrataba Castaño se cometió un robo. Las autoridades consideraron “extraño” que los supuestos delincuentes sólo se llevaran consigo las cámaras de vigilancia.

Entretanto, testigos aseguran que en la mañana de ese martes 31 de mayo, Gustavo habría preguntado por el funcionamiento del sistema de seguridad del área. Las investigaciones revelaron que el teléfono celular de Castaño registró una señal en una torre de telefónica cerca de la bodega en el lapso en que se había registrado el robo de las cámaras.

Gustavo Castaño
Gustavo Castaño, persona de interés en las pesquisas por la desaparición de Liliana Moreno y de Daniela, hija de ambos.

El 1ro. de junio, Carolina, Yamileth y Eduardo, hermanos de Liliana, viajaron con rumbo al condado Miami-Dade para colaborar en las labores de búsqueda que las autoridades habían acometido por aire y tierra. Las primeras pesquisas se enfocaron sobre Gustavo Castaño, a quien nombraron como “sospechoso”, aunque más tarde, y aún todavía, solo se le llama “persona de interés” en la investigación.

Intento de suicidio

Esa misma semana, Castaño habría intentado suicidarse. Ocurrió el viernes 3 de junio, cuatro días después de la desaparición de Liliana y Daniela. Los detectives confirmaron que el hombre había realizado llamadas el jueves para “despedirse” de su familia, en New Jersey. A su exesposa le dejaba 5.000 dólares en efectivo y una tarjeta de crédito, según se desprende de las investigaciones.

Los familiares de Castaño alertaron a las autoridades. El jueves, en horas de la noche, Castaño rentó una camioneta color blanco en la tienda Home Depot, de Hialeah Gardens. Conocedores de lo que pretendía hacer, los cuerpos policiales lograron encontrarlo en la parte posterior del mencionado almacén y, “aparentemente al sentirse acorralado”, intentó cortarse la garganta con una cuchilla.

En ese momento, los oficiales asignados a la operación trataron de evitar el supuesto suicidio de Castaño, se produjo un forcejeo y los agentes dispararon sus pistolas taser. En medio de la acción, el hombre habría perdido el ojo derecho y luego de ser reducido por los uniformados fue remitido al Kendall Regional Hospital. Seis días más tarde, salió del centro asistencial y desde entonces poco se sabe de su paradero. “Yo creo que él no puede salir de los Estados Unidos, hasta que no finalice la investigación”, dijo Moreno.

Sueños y recuerdos

Moreno ha soñado con su sobrina Daniela, “viéndola” en una edad adulta. “En mis sueños la veo viva, ya grande, alegre como siempre, diciéndome ‘tío malo’, porque yo algunas veces le hacía bromas. Yo no pierdo la esperanza de volverla a ver a nuestro lado, junto a mi hermana Liliana”.

La menor creció como parte de la familia de Liliana, en Cali, una ciudad ubicada en el Pacífico colombiano, a donde fue enviada muy pequeña, y a los seis años regresó a vivir con su madre, en Doral. “Cuando Daniela supo que Gustavo era su padre, ella, inocente como era, se acercó a él y le dijo ‘papá’. Él le pidió que no lo llamara así, que solo le dijera ‘Gus-Gus’. Él nunca la quiso como a una hija”, afirmó.

Los recuerdos que tiene de su hermana son los de una mujer emprendedora que llegó a los Estados Unidos hace más de 15 años y que se ganaba la vida como general contractor. “Por eso es que Gustavo [Castaño] vuelve a buscarla después de que le dijo que no se iba a hacer cargo de la niña. Ella le firmaba los planos por menos precio porque él siempre ha tenido contratos para la construcción o reconstrucción de jardines o de casas”, señaló.

Moreno cree que Castaño sabe lo que pasó con su hermana y su sobrina, pero no quiere hablar. “Yo le pido que nos diga lo que ocurrió con ellas, o que si alguien lo sabe se comunique con nosotros a través de las redes sociales o que hable en forma anónima con la Policía”.

Mientras tanto, el joven se ha quedado viviendo en Miami-Dade “para seguir al frente de la búsqueda”, aferrado a la posibilidad de que Liliana y Daniela estén vivas, “quizá escondidas o secuestradas”.

“Ya nosotros no tenemos más lugares en dónde buscar. Hemos recorrido prácticamente todo el sur de la Florida. Solo esperamos un milagro de Dios. Como se sabe, la fe es lo último que se pierde”, dijo Moreno con los ojos envueltos en lágrimas.

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