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MALESTAR

La caída de Maduro y la pesadilla del TPS para los venezolanos

El arresto del dictador desató euforia en las calles, pero también angustia entre miles de venezolanos que enfrentan la deportación tras la eliminación del TPS

Por Daniel Castropé

MIAMI.— La noticia irrumpió en los portales informativos con la fuerza de un huracán: Nicolás Maduro, el tirano implacable, el usurpador y artífice del mayor éxodo de los últimos años en el hemisferio occidental, aparecía bajo custodia de fuerzas militares estadounidenses. Para muchos venezolanos, el mejor regalo de Año Nuevo.

Pero en el epicentro del exilio en el sur de Florida, la imagen de la victoria mostró pronto su reverso más sombrío. Mientras las banderas tricolores ondeaban en Doral celebrando la llamada Operación Libertad, miles de familias revisaban con ansiedad la fecha de vencimiento de sus documentos. La protección se había acabado: ya no tenían TPS.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ejecutó meses atrás la sentencia de muerte del Estatus de Protección Temporal y, hoy, la narrativa oficial de una Venezuela “liberada” transforma a los protegidos de ayer en los ‘deportables’ de hoy.

La crisis no estalló esta mañana ni ayer. Se gestó en los despachos de Washington el año pasado. El 5 de febrero, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, determinó que las condiciones extraordinarias que justificaban el TPS habían desaparecido. La Corte Suprema ratificó la decisión el 3 de octubre, haciendo efectiva la eliminación de la protección.

Ahora, con el dictador tras las rejas, pero el país sumido en el caos bajo el interinato de Delcy Rodríguez, miles de venezolanos en Estados Unidos descubren que la libertad de su nación podría costarles su permanencia en el país de las grandes oportunidades.

Vidas suspendidas

El impacto de la medida federal no se mide en estadísticas, sino en insomnios con nombre y apellido. En Doral y en la Pequeña Habana, la incertidumbre reemplazó a la esperanza.

Carlos Méndez, exgerente bancario de 48 años y residente en Doral, encarna la tragedia de un sueño americano interrumpido. Pertenece al grupo beneficiado con la designación de 2021, cuyo estatus expiró definitivamente el 7 de noviembre.

“Anoche vi las imágenes de Maduro preso y sentí que me quitaban un peso de encima. Pero al mirar a mi esposa, el peso volvió multiplicado”, confiesa, de pie junto a un vehículo que teme perder.

“Tengo una orden de salida voluntaria pendiente. Mis hijos son ciudadanos americanos, nacieron aquí. ¿Qué hago? ¿Me los llevo a una Caracas donde los colectivos siguen disparando o los dejo aquí y me voy solo? La gente cree que, porque agarraron a la cabeza, la culebra murió, pero el veneno sigue. Sin TPS, soy un fantasma en la ciudad que ayudo a construir todos los días”.

A millas de distancia, en un modesto estudio cerca del estadio de los Marlins, vive Ana Solórzano, una enfermera de 29 años llegada en 2022. Ella forma parte del grupo amparado por la redesignación de 2023.

“Una senadora dijo que nos traicionaron, y tiene razón. Yo no puedo volver. Mi casa en Maracaibo fue invadida hace años. El abogado me dijo que el asilo es mi única opción, pero que está casi imposible porque ahora dicen que Venezuela es segura. Celebro que Maduro caiga, sí, pero lloro porque siento que el suelo se abre bajo mis pies”, relata Ana, quien trabaja turnos dobles cuidando ancianos.

Cisma político

La decisión de la administración Trump de mantener la terminación del TPS tras la captura de Maduro provocó un terremoto político en Florida, abriendo una grieta dentro del electorado republicano y reforzando el reclamo local.

En efecto, la senadora estatal republicana Ileana García, representante del Distrito 36 y figura clave de Latinas for Trump, protagonizó uno de los quiebres más visibles con su partido.

En declaraciones a DIARIO LAS AMÉRICAS, García calificó la medida como una “decepción” y una “traición al electorado hispano”.

“He visto personas llegar a mi oficina con lágrimas en los ojos diciendo: ‘Yo voté por él, yo puse carteles, yo lo apoyé al 100%, pero no voté por esto’”, relató.

La legisladora denunció la dureza de los nuevos operativos migratorios y describió escenas de agentes federales encapuchados realizando arrestos colaterales de personas sin antecedentes penales.

Mencionó el caso de una mujer de 72 años deportada a México sin tener vínculos allí como ejemplo de la deshumanización del proceso.

“Mi preocupación son estas redadas arbitrarias donde justos pagan por pecadores”, afirmó, advirtiendo además del impacto en la agricultura y el sector de cuidados, altamente dependientes de la mano de obra inmigrante.

Desde el flanco demócrata, la alcaldesa de Miami, Eileen Higgins, ha encabezado la resistencia institucional. Calificó la revocación del TPS como un acto “imprudente, peligroso e incorrecto”.

Para la edil, la propia intervención militar estadounidense es prueba irrefutable de la inestabilidad que persiste en Venezuela.

“Nadie debe verse obligado a regresar al caos y la incertidumbre”, sostuvo, respaldada tácitamente por más de 100 congresistas que exigen una rectificación inmediata ante el vacío de poder y los disturbios en el país sudamericano.

AFP__ TPS venezuela - miami

Maca Iglesias (der.) se une a otros para apoyar una resolución a favor de restablecer el estatus de protección temporal (TPS) para los venezolanos el 13 de febrero de 2025 en Miami, Florida.

Tres visiones legales

En medio del fuego político cruzado, los abogados de inmigración intentan navegar un sistema que ha cerrado sus compuertas. Tres juristas ofrecen a DLA lecturas crudas y contrastantes.

La abogada Grisel Ybarra adopta la postura más dura y pragmática. Para ella, el drama actual es consecuencia de expectativas irreales.

“Yo me caracterizo por ser honesta. La primera palabra del TPS es Temporary. Si alguien pensó que era permanente, ese es su error”, sentenció.

Recordó que el TPS es una orden ejecutiva, no una ley, y por tanto reversible. También advirtió sobre los límites del asilo y criticó a quienes viajaron a Venezuela pese a tener TPS, debilitando sus propios casos.

El abogado Gustavo Marín, en cambio, apela a la lógica administrativa. A su juicio, una deportación masiva es inviable y debería existir una transición migratoria paralela a la transición política.

“No creo que por sacar a Maduro en dos días Venezuela esté lista para recibir a millones de personas que se fueron”, afirmó.

Por su parte, John De la Vega puso el foco en la “falsa premisa de seguridad” utilizada por el DHS.

“La caída de Maduro no desmantela el aparato represivo. El chavismo sigue controlando las instituciones, y hemos visto cómo se arma a los colectivos”, advirtió.

Confirmó el cierre definitivo del TPS y describió el estado de indefensión de la comunidad venezolana. “El miedo a regresar sigue siendo real, ahora no solo por el dictador, sino por la anarquía que dejó”.

Libertad a medias

Al caer la tarde en Doral, la celebración por la captura de Maduro se mezclaba con murmullos legales en las inmediaciones del restaurante El Arepazo.

El 3 de enero quedará marcado como el día en que Venezuela vio una luz al final del túnel, pero también como el momento en que sus hijos en el exilio comprendieron que esa luz no iluminaba su camino ni garantizaba su permanencia en Estados Unidos.

Con el TPS eliminado y las cortes cerrando puertas, la comunidad venezolana enfrenta una paradoja cruel: la libertad de su nación se convirtió en el argumento final para su desprotección en el extranjero.

Y en el sur de Florida hay una certeza compartida: la guerra cambió de frente. Ya no es contra el dictador, ahora preso, sino contra el reloj de Washington, que no se detiene…

dcastrope@diariolasamericas.com

@danielcastrope

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