El 19 de febrero, el gran gurú de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, desembarcó por novena vez en breve tiempo en la isla de los mojitos y los puros.
Lavrov en Cuba: ¿Baile de diplomacia o intriga nuclear?
En fechas recientes, el canciller de Moscú ha visitado en nueve ocasiones la isla, la posible concesión a Rusia de territorios estratégicos despierta preocupación
¿Su misión? Bueno, según parece, no fue a bailar salsa ni a participar en el homenaje al 41 aniversario de la muerte de Benny Moré. Pasó por la isla para llevar a cabo un "chequeo" en América Latina.
A su llegada, en lugar de lanzarse a una fiesta de música y ron, Lavrov optó por intercambiar opiniones con el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parilla, sobre asuntos regionales e internacionales.
Pero antes de su reunión con Rodríguez Parrilla, Lavrov no solo dejó una ofrenda floral ante el memorial José Martí de La Habana; también sembró ciertas intrigas entre civiles y militares de la cúpula castrista.
Fue pública su reunión con el designado gobernante Miguel Mario Díaz-Canel.
En sus declaraciones a la prensa nacional, Lavrov se refirió al suministro a Cuba de petróleo, sus derivados y fertilizantes. Habló además de posibles oportunidades de negocios rusos en la isla, del crecimiento del turismo, de potenciar programas académicos, y de apoyar a Cuba en la lucha contra el embargo.
Sin embargo, lo más intrigante de todo fue su reunión a puerta cerrada con el ministro cubano de las Fuerzas Armadas (FAR), Álvaro López Miera. ¿Estarían planeando una nueva partida de ajedrez geopolítico en esta zona del planeta, o solo compartieron secretos de Estado? Quién sabe.
Resulta curioso también que el IL 96-300 del Escuadrón Especial de Rusia, que transportó al distinguido canciller, hizo un tour bastante peculiar por Estados Unidos, posando sus ruedas en Washington y Nueva York, antes de aterrizar en La Habana. ¿Coincidencia?
La visita tomaría un matiz más interesante si recordamos que Cuba recientemente cedió a Rusia la base aérea de San Antonio de los Baños (occidente) y el puerto de Casilda (región central).
No podemos evitar pensar que, muy cerca de Casilda estuvo ubicado uno de los emplazamientos dende se escondieron aquellos juguetitos rusos que casi nos llevan a todos a una Guerra nuclear cuando la Crisis de Octubre, o Crisis de los Misiles.
Así que mientras Lavrov continuó su gira a Venezuela donde revisaron aspectos de la cooperación estratégica en material de turismo y uso pacífico de energía nuclear; Cuba y Rusia parecen estar reforzando una amistad que nunca pasa de moda, y quién sabe qué sorpresas nos esperan en un futuro no lejano.
Juan Juan Almeida
Especial
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