MIAMI.- La mañana del 9 de febrero de 2017 el cubano Pablo Roque sintió, de repente, un dolor de cabeza que lo aturdía. Tenía una junta en su oficina. Eran apenas las 8:00 de la mañana, pero no podía soportar la punzada. “Era como un rayo, como un martillo” que le perforaba las sienes.
"Los sobrevivientes de un derrame cerebral tenemos que aprender a vivir de nuevo"
Decidió regresar a su casa. La descoordinación de movimientos y los problemas para articular un mensaje coherente siguieron casi en el acto. Llamó al 911.
Había sufrido un derrame cerebral, la tercera causa más frecuente de muertes y la principal de discapacidad en los condados de Miami Dade y Broward.
“Yo estuve consciente todo el tiempo. No podía hablar bien, pero lo recuerdo todo. Lo que más recuerdo es cuando me estaban operando la cabeza, veía chispas de colores, como cuando hay un cortocircuito, explosiones de luz, de muchas luces pequeñitas”, contó a Diario Las Américas.
Dos semanas después, estaba de vuelta a su oficina, casi totalmente recuperado. Podía coordinar con facilidad los movimientos y el lenguaje. Ya incluso podía hablar con fluidez el inglés. Su caso fue, de alguna manera, un milagro.
“Realmente no fue un milagro, fue resultado de la efectividad de un tratamiento a tiempo, que es la clave cuando existe este tipo de accidente cerebral”, corrige el doctor Ritesh Kaushal, un inmigrante hindú que dirige la sala de neurocirugía del Palmetto.
“Tras un derrame, el tiempo es clave. Después de los primeros síntomas, cada minuto cuenta. En 60 segundos tras un infarto cerebral mueren millones y millones de neuronas. Ese número crece cada minuto en una cantidad exponencial, por eso mientras más rápido recibas atención médica, menos daños tendrás a largo plazo”, explica Kaushal a este diario.
Por eso, el cuerpo de rescate de la ciudad tiene instrucciones específicas para este tipo de emergencia médica, comenta Felipe Lay, vocero de la unidad de Bomberos de Miami.
“Con el tiempo, hemos aprendido a enfrentarnos mejor a este tipo de emergencias y cómo darle los primeros auxilios a los pacientes. Si Pablo Roque ha reaccionado tan bien después del tratamiento ha sido por la conjunción efectiva de los primeros auxilios con una atención médica rápida y adecuada”, aseguró.
Roque, Kaushal y Lay fueron tres de los invitados a un encuentro organizado en el Palmetto entre pacientes de infartos cerebrales, la unidad médica que los atendió y los equipos de rescate que los asistieron, una iniciativa como parte de las celebraciones en mayo del mes de prevención de los derrames cerebrales.
Para la directora del hospital, Ana Mederos, este tipo de actos permite alertar a la población sobre la incidencia de esa dolencia en Miami Dade y la necesidad de una atención rápida para disminuir los daños a largo plazo.
De acuerdo con Kaushal, si en 2012, cuando comenzó a funcionar la unidad de atención avanzada para atender a pacientes con derrame cerebral en el Palmetto, la demora entre la llamada al 911 y las primeras atenciones médicas eran de alrededor de 76 minutos, el pasado año ya era de alrededor de 28. Eso implica una posibilidad tres veces mayor de una recuperación a corto plazo.
Según datos del hospital, más de 600 pacientes son operados allí cada año a causa de derrames cerebrales. Solo en lo que va de 2017, la cifra ronda los 350, indicó al diario Sarah Janvier, una de las responsables del equipo de atención a este tipo de pacientes.
Cada año, unos 800 mil estadounidenses sufren derrames cerebrales; de ellos cerca 137 mil mueren por esta causa. En el resto del mundo, unos 5 millones de personas fallecen por igual motivo, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.
“Los que sobrevivimos a un stroke (como se le llama en inglés), volvemos a nacer. Muchos tenemos que aprender a vivir de nuevo. Pero por mismo, aprendemos a ver la vida de otra manera, a ver las cosas importantes, las cosas por las que verdaderamente debemos preocuparnos, pero sobre todo, lo bueno que es estar vivo”, aseguró Pablo Roque, que “volvió a nacer”, de alguna manera, el pasado 9 de febrero.
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