MIAMI. - No todos los colapsos llegan de forma gradual. Algunos comienzan el mismo día en que se promete el cambio. Bajo esa premisa, el historiador Omar Sixto presenta Se acabó la diversión, una obra que ubica en 1959 el inicio del deterioro que redefinió el rumbo de Cuba.
Omar Sixto sitúa en 1959 el punto de quiebre que marcó el destino económico de Cuba
Una investigación de más de tres décadas sostiene que el colapso del país no fue un accidente progresivo, sino el resultado de decisiones tomadas desde el inicio del nuevo poder
Según su autor, el libro es resultado de más de treinta años de investigación, sostiene que el proceso no fue consecuencia de errores acumulados con el tiempo, sino de una reconfiguración deliberada del país desde sus primeras decisiones políticas. A partir de ese momento, según documenta, se alteraron las bases productivas, sociales y de organización nacional hasta desembocar en el modelo vigente.
La presentación, realizada en el Museo Americano de la Diáspora Cubana de Miami, reunió a asistentes interesados en revisar, desde la memoria y el análisis, uno de los capítulos más determinantes de la historia reciente. En ese contexto, Sixto detalló a DIARIO LAS AMÉRICAS el enfoque de su trabajo.
“Los puntos más importantes, por puntos se narra, por ministerio, por rama de la economía, qué fue lo que iban haciendo ellos, destruyendo total, tratando de llegar al poder totalitario. ¿Qué fue lo que lograron?”, expresó.
El recorrido no se queda en la reconstrucción histórica. También interpela el presente y plantea una mirada hacia lo que podría venir. Para el escritor, entender ese proceso es clave para quienes aún viven dentro de la isla.
“Es para lo que hace falta. Para que los cubanos de la isla, los cautivos, sepan que están viviendo sobre una tierra fértil, sobre una tierra que es una isla que está geográficamente en una posición muy privilegiada y que en poco tiempo se puede reconstruir”, afirmó.
Uno de los contrastes más marcados del libro parte de la Cuba previa al castrismo. En su texto, Sixto describe un país con crecimiento sostenido, movilidad social y capacidad productiva, pese a las limitaciones políticas del momento. Ese punto de partida sirve para dimensionar el giro posterior.
“En 1958 los cubanos querían un cambio. El 1 de enero de 1959 Fidel Castro les ofreció ese cambio, y unos meses después comenzó a ejercer su poder para cumplirlo”, escribe, al tiempo que advierte sobre la importancia de mirar ese precedente en contextos actuales donde se plantean transformaciones similares.
La obra ha despertado valoraciones dentro del ámbito intelectual. El periodista Álvaro Alba la define "como una contribución imprescindible para comprender ese proceso", mientras que el académico Sebastián Arcos destaca "su capacidad de traducir un tema complejo en una lectura accesible". Por su parte, la escritora Zoé Valdés subraya "el impacto del contenido y la amplitud de conocimientos que reúne".
Más allá del análisis, el libro busca conectar con un público amplio mediante una narrativa que combina investigación con agilidad. “Se lee como una novela”, resume Arcos.
Al referirse a la presentación, Sixto reconoció la carga simbólica del espacio y la oportunidad de compartir el resultado de décadas de trabajo.
“Es muy emocionante y es un honor.”, concluyó.
Pero más allá del acto y de las valoraciones, la tesis central queda planteada con claridad. Entender dónde comenzó el quiebre no es solo un ejercicio de memoria, sino una advertencia para cualquier sociedad que, en nombre del cambio, esté dispuesta a redefinirlo todo y a no advertir las consecuencias de un proceso que puede derivar en la imposición de un sistema autoritario, como el que hoy sufre el pueblo cubano.
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