MIAMI.- Antes de convertirse en restaurante, barra y punto de encuentro, el nombre Quintín identificó una tienda de ultramarinos en Madrid. Tras su escaparate convivían conservas, vinos, embutidos, frutas y otros productos vinculados durante décadas con la despensa cotidiana española.
Quintín, el restaurante inspirado en un viejo colmado madrileño, llegará a Coral Gables
La propuesta recupera la memoria de las antiguas despensas españolas y prevé abrir en 2028 su primera sede en Estados Unidos
Esa memoria comercial, reinterpretada en pleno siglo XXI, llegará a Coral Gables con la apertura de la primera sede de Ultramarinos Quintín en Estados Unidos, prevista para 2028 dentro de Ponce Park.
La fecha todavía es lejana y dependerá del avance de la construcción. Tampoco se han divulgado la carta completa, los precios ni todos los detalles del lugar. El anuncio, sin embargo, permite mirar más allá de una nueva incorporación gastronómica y recuperar la historia de un tipo de negocio que perdió terreno ante los supermercados y las grandes cadenas.
La palabra “ultramarinos” identificaba originalmente los productos procedentes de territorios situados al otro lado del mar, especialmente de América y Asia. Con el tiempo, el término pasó a designar en España pequeños comercios de barrio donde se vendían alimentos de consumo diario, desde legumbres y bacalao hasta aceite, café, chocolate, licores y conservas.
No eran únicamente sitios para abastecer la casa. El trato directo con el propietario, las compras apuntadas en una libreta y las conversaciones frente al mostrador los convertían también en centros de convivencia vecinal.
Quintín recuperó parte de esa estética en la calle Jorge Juan, dentro del barrio de Salamanca. La sede combina frutería, charcutería, mercado, barra y comedor, con un servicio que se extiende desde el desayuno hasta la noche.
Su origen moderno está vinculado con Sandro Silva y Marta Seco, fundadores de Grupo Paraguas. La pareja comenzó su trayectoria empresarial en la capital española con El Paraguas, abierto en 2004 como un pequeño comedor dedicado a la cocina asturiana.
Silva, de origen brasileño y formado profesionalmente en Asturias, y Seco, economista nacida en Oviedo, ampliaron posteriormente sus negocios. Después llegaron Ten con Ten, Ultramarinos Quintín, Amazónico y otras marcas que fortalecieron la presencia de la compañía en la calle Jorge Juan y sus alrededores.
La idea surgió cuando ambos decidieron transformar una colchonería ubicada frente a El Paraguas. Querían crear un colmado inspirado en el que había pertenecido a la familia de Seco en León.
Durante el desarrollo de la iniciativa descubrieron que en ese mismo inmueble había funcionado anteriormente un negocio llamado Ultramarinos Quintín. La coincidencia determinó el nombre de la propuesta inaugurada en 2014.
La versión actual no constituye la continuación ininterrumpida de aquella antigua despensa. Se trata de una recreación contemporánea que toma como referencia sus códigos visuales, la exhibición de alimentos y la posibilidad de comprar parte de lo que también se sirve en la mesa.
Esa diferencia resulta importante: detrás de la apariencia tradicional existe una empresa dedicada a crear y expandir marcas de restauración. En 2016, D.ream International se asoció con Grupo Paraguas para impulsar algunas de ellas fuera de España.
Amazónico abrió posteriormente sucursales en ciudades como Londres, Dubái y Miami. Su llegada al sur de Florida antecedió el desembarco de Quintín, que será el segundo negocio de sus fundadores establecido en esta zona y el primero bajo ese nombre en territorio estadounidense.
El futuro restaurante ocupará parte del área comercial de Ponce Park, un desarrollo de 11 pisos y 58 residencias proyectado en Coral Gables. La elección no parece casual: la arquitectura mediterránea de la ciudad, el uso extendido del español y los vínculos históricos del área con España ofrecen un entorno reconocible para trasladar la iniciativa.
Queda por comprobar cuánto conservará la sede local del modelo original. Reproducir una decoración, instalar una barra o colocar jamones y conservas en los estantes no garantiza por sí solo la relación cotidiana que caracterizaba a los viejos negocios de barrio.
Ese será su principal desafío: evitar que el colmado se convierta únicamente en una escenografía y lograr que un restaurante nacido de la memoria española encuentre una identidad propia al otro lado del Atlántico.
NULL
