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ELECCIONES 2018

Rick Scott acelera su lucha por el Senado federal

El adversario de Scott, el senador demócrata Bill Nelson, enfrenta por primera vez en su carrera política a un contendor con una poderosa chequera para pagar anuncios y una agresiva estrategia hacia la comunidad hispana del sur y centro de la Florida
Por SERGIO OTÁLORA

MIAMI.-A tres semanas de anunciar su candidatura al Senado federal por el Partido Republicano, el gobernador de la Florida, Rick Scott, presenta una campaña publicitaria por televisión que denota una inversión de $5 millones.

Como sucedió durante su campaña a la gobernación de la Florida, en 2010, los analistas creen que Scott de nuevo echará mano a su fortuna personal para financiar lo que se cree será una de las campañas más caras en la historia del estado para el Senado federal.

Hace ocho años, la máxima autoridad del Estado del Sol emergió del sector privado para convertirse en gobernador. Fue el presidente de una empresa (Columbia/HCO) que posteriormente, cuando Scott ya no la presidía, se declaró culpable de 14 delitos de fraude al Medicare y tuvo que pagar una multa de $600 millones de dólares, en un acuerdo que fue considerado, en su momento, el de mayor valor en la historia de sistema de salud de Estados Unidos.

Durante su primera aspiración política, en medio de una situación económica crítica para la Florida, que había sido epicentro de la crisis inmobiliaria y financiera que llevó a los Estados Unidos a la llamada “gran recesión”, Scott gastó más de $70 millones de su fortuna personal para lograr su objetivo de ser gobernador.

Sin completar aún el primer mes de campaña, Scott ya logró recoger $3.2 millones de dólares. Y en las encuestas va empatado con su contendor, el demócrata Bill Nelson, quien busca la reelección por cuarta vez.

Scott está desarrollando una estrategia a varias bandas. Primero, con la comunidad hispana del sur de la Florida, y con los puertorriqueños asentados en el centro del Estado, sobre todo en Orlando.

En segundo lugar, con su base de siempre, la misma que llevó a Donald Trump a la Casa Blanca: es decir, la zona rural del estado, la más conservadora.

Un duro golpe para Nelson fue el apoyo que acaba de darle a Scott la representante boricua republicana en el Congreso, Jennifer González-Colón. Los demócratas esperan que las críticas que generó Trump en su visita a la Isla del Encanto, días después del paso del huracán Irma, pudieran tener un costo para las aspiraciones de Scott y un rechazo de los puertorriqueños radicados en Estados Unidos.

Pero ese supuesto rechazo estaría por verse.

Por otra parte, Nelson no está cortejando de una manera intensa – como si lo está haciendo su contendor republicano- a la comunidad hispana del sur de la Florida.

Lo único claro, a seis meses de la hora de la verdad, que será el 6 de noviembre, es que esta campaña será una intensa danza de los millones y se verá si al final Trump – amigo personal y aliado político de Scott- le ayudará a tener la ventaja o un peso negativo para la campaña del republicano.

Y también se verá si es irrefrenable la llamada ola azul, que ya ha ajustado algunos victorias en elecciones especiales en el Estado del Sol, y si la comunidad hispana y afroamericana se moviliza lo suficiente para darle la victoria a Nelson.

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