MIAMI. - La combinación de colapso económico, éxodo migratorio, deterioro energético y creciente presión internacional ha colocado a Cuba frente a uno de los momentos más complejos de las últimas décadas, según Sebastián Arcos, analista político y profesor asociado del Cuban Research Institute de la Universidad Internacional de Florida (FIU).
Sebastián Arcos: "El régimen cubano entró en una fase irreversible de desgaste"
El analista político y especialista en temas cubanos considera que la combinación de crisis económica, migración masiva y agotamiento estructural del sistema ha reducido al mínimo las posibilidades de supervivencia del actual modelo político en la isla
La magnitud de la crisis ha reducido drásticamente la capacidad de maniobra de las autoridades cubanas y acelerado un proceso de deterioro que considera difícil de revertir.
“Ya estamos en esa fase irreversible de desgaste”, advirtió el académico en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.
A su juicio, la realidad que vive hoy el pueblo cubano ha terminado creando uno de los panoramas más complejos para la dirigencia cubana desde la llegada del castrismo al poder.
“Es una tormenta perfecta donde todos esos factores han coincidido para acorralar al régimen. Todos tienen su propia importancia, y es la conjunción de ellos la que marca el final del régimen, sea por la presión de EE.UU. o por la propia gravedad de la crisis”, expresó.
El fenómeno migratorio ocupa un lugar central dentro de su análisis, especialmente por las consecuencias demográficas y políticas que proyecta sobre el futuro de la isla.
“Por un lado pierden talento y fuerza de trabajo joven, pero por la otra exportan un sector que se ha mostrado rebelde y tiene razones para promover cambios”, señaló.
En su análisis, la negativa a implementar reformas profundas responde a una lógica histórica centrada en la preservación absoluta del poder.
“El hecho mismo de que el régimen prefiera erosionar el futuro demográfico de la nación a implementar reformas mínimas demuestra que históricamente la prioridad siempre ha sido el poder absoluto por sobre el bienestar de la población o el futuro de la nación”, sostuvo.
Pese al deterioro económico y social que atraviesa la nación, no observa señales visibles de fractura dentro del núcleo dirigente.
“El aparato de poder continúa intacto y unido tras la figura de Raúl Castro y la simbología que él representa. Raúl Castro continúa siendo el poder real en Cuba”, afirmó.
Durante la conversación abordó también el impacto político que tendría un eventual encausamiento oficial contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996.
“Sería extraordinario si se produce el encausamiento oficial de Raúl Castro, por razones simbólicas y prácticas. Demostraría que no hay impunidad para aquellos culpables de asesinar a ciudadanos norteamericanos, y que EE.UU. está dispuesto a castigar incluso a jefes de Estado”, manifestó.
En su opinión, una circunstancia de esa naturaleza podría alterar los equilibrios internos de la cúpula gobernante.
“La salida de Raúl Castro del escenario cubano puede ser causa de fractura en la élite”, indicó.
Aunque no descarta que en algún momento se produzca una transición política, estima improbable que la generación histórica del poder acepte negociar el desmontaje del sistema que construyó durante más de seis décadas.
“Raúl Castro, como uno de los arquitectos de este régimen y como un marxista ortodoxo, no negociará con EE.UU. el desmonte de SU régimen”, sostuvo.
La reciente visita del director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) a La Habana constituye, a su entender, una de las señales más reveladoras del momento que atraviesa el gobierno cubano.
“Es extremadamente raro que un director de la CIA visite Cuba y se reúna con oficiales del régimen. Esto hace que esta visita sea extraordinaria porque comunica la importancia y urgencia del mensaje a entregar”, explicó.
Según explicó, la relevancia del viaje no radica únicamente en el contenido de las conversaciones, sino también en quién fue el encargado de transmitir el mensaje.
“El mensajero mismo demuestra la seriedad del mensaje”, apuntó.
Para el analista, el encuentro no puede interpretarse como una señal de acercamiento entre ambas partes.
“No hay acercamiento alguno. La visita ocurre para entregar un ultimátum al régimen”, afirmó.
Asimismo, advierte que las opciones disponibles para las autoridades cubanas se reducen cada vez más ante el agravamiento de la crisis interna y el endurecimiento de la postura estadounidense.
“La ventana de negociación está a punto de cerrarse”, concluyó.
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