MIAMI.- Empresarios, especialistas y delegaciones internacionales se reunirán este jueves en Miami para comenzar a diseñar respuestas concretas ante algunos de los mayores desafíos de una futura Cuba democrática: recuperar el crédito, restablecer el sistema sanitario, atraer inversiones y rehabilitar la infraestructura deteriorada por décadas de abandono.
Sector privado diseña en Miami las bases para reconstruir una Cuba libre
CAMACOL impulsa una coalición que formulará propuestas sobre banca, salud, inversiones e infraestructura ante una transición democrática
La Cámara Latina de Comercio de Estados Unidos (CAMACOL) celebrará la sesión inaugural de una coalición del sector privado que elaborará recomendaciones dirigidas al Gobierno estadounidense. La iniciativa busca reunir recursos, conocimientos y alianzas capaces de contribuir al levantamiento del país cuando existan las condiciones políticas y jurídicas necesarias.
El encuentro, patrocinado por Crosswell International, tendrá lugar entre las 6:00 y las 8:00 p.m. en la sede de CAMACOL, ubicada en el 1401 de West Flagler Street. La cita será por invitación y marcará el comienzo de una serie de consultas sobre salud, desarrollo empresarial, inversión directa e infraestructura.
Héctor Lanz, propietario de Crosswell International y organizador del foro, ha mantenido una prolongada trayectoria de oposición al comunismo cubano. Desde el ámbito empresarial y el activismo político, defiende la participación del exilio en la preparación de un modelo capaz de sustituir las estructuras impuestas por el régimen.
En entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, Lanz explicó que la convocatoria pretende congregar a compañías cubanoamericanas, expertos y representantes extranjeros interesados en aportar a la recuperación de la nación después de un cambio de sistema.
“Este evento está trayendo a la empresa privada, al sector que genera riqueza en Estados Unidos, para formar una coalición destinada a la regeneración y reconstrucción de una Cuba futura sin los Castro”, declaró.
El empresario considera necesario comenzar esa labor antes de que se produzca una transición, pues la magnitud del deterioro impediría improvisar soluciones cuando llegue el momento. A su juicio, la diáspora dispone del capital, la preparación profesional y la experiencia indispensables para intervenir en ese proceso.
“La empresa privada cubanoamericana está lista para actuar”, aseguró.
Aunque la jornada abordará negocios, financiamiento y desarrollo, el promotor recalcó que su alcance trasciende cualquier interés comercial. Para muchos exiliados, contribuir a levantar nuevamente el país representa también una responsabilidad histórica.
“Lo más importante no es la parte económica. Este será un foro comercial, pero no tendrá un enfoque únicamente financiero. Los cubanos, más que hacer negocios en una Cuba nueva, estamos buscando recuperar un país que nos fue arrebatado de las manos contra nuestra voluntad hace 67 años”, manifestó.
Esa visión determinará quiénes podrán integrarse a la coalición. Lanz descartó la participación de personas que representen los intereses del régimen o intenten preservar sus mecanismos de control bajo una apariencia de apertura.
El proyecto, precisó, está concebido para un escenario democrático, con respeto a la propiedad privada, independencia judicial y garantías suficientes para emprendedores nacionales y extranjeros.
Asimismo, reconoció el desánimo existente entre quienes esperaban transformaciones más rápidas dentro de la isla. Sin embargo, interpreta como señales de movimiento las informaciones sobre posibles acciones judiciales en Estados Unidos contra integrantes del círculo de poder.
En ese contexto, mencionó los preparativos reportados para procurar una acusación contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, así como las revelaciones que vinculan a su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, con una organización dedicada presuntamente al tráfico de migrantes y al contrabando.
Para el dueño de Crosswell International, tales acontecimientos refuerzan la necesidad de construir una alternativa que excluya cualquier continuidad dinástica o negociación destinada a prolongar el actual sistema.
Uno de los principales expositores será Alberto Luzárraga, abogado y especialista en banca internacional, quien examinará el deterioro del crédito público y los fundamentos financieros que requeriría una administración democrática.
La historia de impagos, confiscaciones e inseguridad contractual representa, de acuerdo con Lanz, una de las mayores barreras para atraer capital. Ninguna compañía asumiría riesgos importantes sin un orden legal capaz de hacer cumplir los acuerdos y proteger sus recursos.
“Nadie va a invertir en Cuba ni le va a dar crédito cuando se sabe que, tradicionalmente, desde que los Castro están en el poder, no pagan y apartan a los inversionistas cuando quieren quedarse con el dinero de los demás”, advirtió.
El análisis abarcará la devaluación de la moneda, el avance de la inflación, la reorganización bancaria y las fórmulas que podrían aplicarse para restablecer la confianza internacional.
“Si no existe un sistema jurídico serio y responsable, amparado en una Constitución que ofrezca garantías, nadie va a invertir”, puntualizó.
La recuperación financiera, añadió, exigirá decisiones graduales y una institucionalidad que otorgue previsibilidad. No bastará con disponer de fondos: será necesario determinar cómo administrarlos, bajo qué reglas y mediante cuáles mecanismos de supervisión.
“El dinero cubano no tiene valor y la inflación es galopante. Habría que estudiar qué bases económicas y bancarias se deben establecer para cambiar esa realidad. Eso no sucede de la noche a la mañana”, observó.
El doctor Manuel Alzugaray, presidente de Miami Medical Team, abordará el estado de la atención sanitaria y las medidas iniciales que permitirían rehabilitar hospitales carentes de medicamentos, materiales y tecnología.
Lanz enumeró deficiencias que van desde la escasez de ropa quirúrgica desechable, guantes y desinfectantes hasta la falta de sistemas adecuados para la recolección de fluidos durante las operaciones. Esas condiciones, alertó, elevan el peligro de infecciones y transmisión de enfermedades.
“No tienen insumos médicos de ningún tipo ni productos de alta calidad para los salones de cirugía. Habría que comenzar también a entrenar a los médicos en el uso de esos materiales”, indicó.
Crosswell International, compañía radicada en Miami y especializada en la comercialización de productos médicos, posee experiencia en ese campo. Su propietario subrayó que existen empresas capaces de facilitar suministros y capacitación, pero el financiamiento dependerá de la estabilidad institucional.
“Tenemos las compañías adecuadas para llevar esos recursos y, sobre todo, para financiarlos si hubiera una base económica y una industria bancaria sólida. La banca y la salud son dos de los primeros sectores que tendríamos que atender”, remarcó.
Ambas áreas están estrechamente relacionadas. Sin acceso al crédito resultaría difícil modernizar las instalaciones y garantizar un abastecimiento sostenido; sin servicios sanitarios funcionales, la nación tampoco podría ofrecer las condiciones sociales requeridas para su desarrollo.
Lanz adelantó que se espera la asistencia de un representante del Comando Sur vinculado al Departamento de Estado. La sesión contará, además, con delegaciones de Corea del Sur y Taiwán interesadas en conocer cómo podrían colaborar en un escenario de libertad, según informó el organizador.
El promotor destacó otra iniciativa desarrollada por el Museo Americano de la Diáspora Cubana para congregar a científicos y profesionales de distintas ramas. Considera que ambos esfuerzos pueden complementarse mediante equipos especializados que aporten soluciones técnicas.
La coalición se propone incorporar en sus próximas reuniones a más conocedores de energía, transporte, telecomunicaciones, vivienda y otras áreas esenciales. Este será el primero de varios encuentros con un objetivo común: traducir la experiencia acumulada por el exilio en propuestas aplicables a una transición democrática.
Fundada en 1965 por emprendedores cubanos, CAMACOL fue la primera cámara hispana de comercio establecida en Florida. Durante más de seis décadas ha promovido la libre empresa, el emprendimiento y la representación de la comunidad de negocios tanto en el ámbito local como en escenarios internacionales.
La nueva iniciativa extiende esa misión hacia una interrogante que ha acompañado durante años a la diáspora: cómo levantar una nación cuyas estructuras económicas, instituciones y servicios públicos han sido debilitados bajo un modelo centralizado.
Para Lanz, esa reconstrucción solo tendría sentido dentro de una transición que devuelva a los cubanos sus derechos y cierre cualquier posibilidad de continuidad del castrismo. La propuesta, insistió, no está concebida para negociar con quienes gobiernan la isla ni para facilitar inversiones que terminen sosteniendo las estructuras existentes.
“Este movimiento no se va a hacer mientras los Castro estén en el poder ni con nadie que se declare agente de los Castro”, enfatizó.
Lanz envió un mensaje a quienes viven dentro y fuera del país a no perder la esperanza, pese al desgaste provocado por la permanencia de un régimen que ha sobrevivido durante más de seis décadas.
“No se desalienten. Tarde o temprano el mal será vencido. Es imposible que la depauperación humana y la miseria existentes en Cuba prevalezcan para siempre”, expresó.
A su juicio, el exilio no puede limitarse a esperar el desenlace de los acontecimientos. Debe prepararse para participar en una transformación que permita recuperar las instituciones, garantizar las libertades individuales y devolver a los ciudadanos el derecho a decidir el rumbo de la nación.
El foro partirá de una premisa: un cambio político no reparará por sí solo los hospitales, recuperará el crédito ni restablecerá la confianza empresarial. Sin embargo, ninguna de esas tareas podrá emprenderse plenamente mientras persistan el autoritarismo, la inseguridad jurídica y el control estatal sobre la vida económica.
Por esa razón, sus promotores pretenden organizar desde ahora el talento, los recursos y las alianzas que requerirá una futura república. El objetivo no consiste únicamente en levantar una economía quebrada, sino en contribuir al nacimiento de una Cuba libre, democrática y sin las estructuras de poder responsables de su deterioro.
“Tenemos el capital, el conocimiento y el talento para hacerlo triunfar”, concluyó.
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