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CINE

"Ubre pobre": un vaso vacío desde Miami para contar las promesas incumplidas en Cuba

El director Frank Kzordac habló en exclusiva con DIARIO LAS AMÉRICAS sobre una obra que mezcla sátira política, humor negro y realismo simbólico

Por CARLOS ARMANDO CABRERA

MIAMI.- Un vaso vacío permanece sobre una mesa mientras transcurren las horas, los días, los meses y, finalmente, los años. Alrededor de ese objeto elemental, el cineasta cubano Frank Kzordac construye “Ubre pobre”, un cortometraje que recurre a la sátira política y al humor negro para abordar una experiencia arraigada en la vida de varias generaciones: aguardar por el cumplimiento de aquello que alguna vez les prometieron.

La obra, de 20 minutos, protagonizada por Jose Damian, Leinier Rodriguez y Marlen Perez con la voz en OFF se estrenará el viernes 4 de septiembre, a partir de las 6:00 p. m., en el Centro de Cinematografía, Artes y Televisión (CCAT), ubicado en la 1637 NW 27 th avenida. La presentación contará con la participación del director y los actores.

En entrevista exclusiva con DIARIO LAS AMÉRICAS, Kzordac explicó que el proyecto surgió como ejercicio final de una clase de guionismo en el CCAT, donde cursa el tercer semestre de Dirección Cinematográfica.

“El guion nació específicamente en esa clase. Cuando lo terminé, quedé enamorado y me dije: ‘Tengo que grabarlo, tengo que contar esto’”, relató.

Ambientada en un apartamento de Centro Habana en 2007, la trama sigue a Manolo, un hombre que escucha por televisión a Raúl Castro anunciar un futuro de prosperidad en el que habría leche para todos. Convencido de que aquellas palabras se harán realidad, coloca un recipiente vacío sobre la mesa y comienza a aguardar.

Cartel oficial de "Ubre Pobre".

Lo que inicialmente parece una expectativa razonable se transforma poco a poco en una obsesión que condiciona toda su existencia. Manolo limpia el vaso, lo protege del polvo y le reserva el lugar más importante de la casa. Los calendarios se acumulan, pero su contenido nunca llega.

A su lado permanece Lucecita, una peluquera soñadora que anhela una vida mejor y termina convertida en testigo, cómplice y refugio emocional de aquel ritual interminable.

A través de ambos personajes, la cinta explora las consecuencias personales de los compromisos políticos incumplidos y la manera en que una ilusión sostenida indefinidamente puede derivar en frustración y resignación.

“La historia utiliza algo tan elemental como un vaso de leche para hablar de las promesas, la esperanza y la frustración”, señaló Kzordac. “A través de Manolito quise retratar al ser humano que se aferra a la posibilidad de que mañana las cosas sean diferentes, incluso cuando la realidad insiste en demostrarle lo contrario”.

El realizador buscó un lenguaje visual situado entre lo absurdo, lo poético y la rutina doméstica. En ese universo, la comedia no funciona como evasión, sino como un recurso para penetrar en situaciones dolorosas sin convertir el relato en un discurso solemne.

“Muchas veces, el humor también es una manera muy poderosa de hablar de circunstancias profundamente difíciles”, afirmó. “La película no pretende ofrecer una respuesta, sino dejar una reflexión sobre lo que ocurre cuando la esperanza se prolonga demasiado”.

La ficha del proyecto lo clasifica como una combinación de sátira política, drama absurdo y realismo simbólico. Su tono es irónico, crudo y alegórico: lo disparatado provoca la risa, mientras la tragedia se instala silenciosamente en la vida diaria.

La ambientación reproduce un apartamento oscuro, ubicado en un edificio habanero construido en 1952. Ese espacio cerrado refuerza la sensación de estancamiento que rodea al protagonista y convierte la vivienda en una representación del país que observa pasar el tiempo sin alcanzar el porvenir anunciado.

El equipo incorporó además imágenes recientes de La Habana recibidas durante 2026. De acuerdo con Kzordac, se trata de material inédito que aparecerá exclusivamente en la producción. La dirección de arte estuvo a cargo de Y Inou y la de fotografía la realizó Octavio Villasmil.

Una escena de “Ubre pobre”, cortometraje que utiliza la sátira política para abordar las promesas incumplidas y la realidad cubana.

“Ubre pobre” representa un nuevo paso en la formación artística de Kzordac, quien anteriormente dirigió “The Big Shave”, una reinterpretación del corto de Martin Scorsese desde la cual exploró la paranoia, el control y el aislamiento.

Su trabajo parte del interés por utilizar el cine como herramienta para observar la condición humana y articular la crítica social mediante distintos géneros y recursos narrativos.

“Me interesa contar historias que muestren lo que no siempre se ve, que cuestionen, que incomoden, pero, sobre todo, que conecten con nuestra humanidad”, expresó.

Aunque la pieza fue concebida desde la experiencia de la isla y está dirigida especialmente a los cubanos, su creador considera que el tema puede dialogar con otras comunidades latinoamericanas también marcadas por la incertidumbre, las promesas políticas y los prolongados periodos de postergación.

“Es una propuesta sencilla, sin grandes pretensiones, pero creo que la manera en que está contada conectará principalmente con los cubanos y también con la audiencia latina en general”, concluyó Kzordac.

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