MIAMI.- Cuarenta años después de su creación, el Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami celebra una trayectoria excepcional y la vigencia del teatro en español como espacio de encuentro, reflexión y diálogo. Durante estas cuatro décadas, el festival ha convertido a Miami en un puente entre artistas, compañías y públicos de Iberoamérica, enriqueciendo la escena cultural de una ciudad marcada por su diversidad.
La obra Carrusel, escrita por Abel González Melo y dirigida por Jackie Briceño, abre el telón del festival el jueves en el Westchester Cultural Arts Center, a las 8:30 pm.
Para Melissa Messulam, quien dirige el Festival junto a Verónica Lucía Sánchez, hija de Mario Ernesto Sánchez, alcanzar cuatro décadas de trayectoria constituye un gran triunfo.
“Es un logro extraordinario y una celebración de la permanencia y relevancia del proyecto. Son cuatro décadas creando un espacio de encuentro en Miami para artistas, compañías y públicos de distintos países, y acercando a nuestra comunidad algunas de las propuestas más interesantes y diversas del teatro iberoamericano”, dijo a DIARIO LAS AMÉRICAS Melissa Messulam, quien también es directora del Koubek Center.
Esta 40ta edición tiene, además, un significado particularmente emotivo en ausencia de su fundador, Mario Ernesto Sánchez, cuya visión y dedicación convirtieron el festival en un referente cultural. Hoy, el reto es preservar ese legado con la mirada puesta en el futuro.
“Este aniversario nos invita a mirar hacia atrás y reconocer la labor de Teatro Avante, a todas las personas que han sido parte de esta historia, y por supuesto a Mario Ernesto Sánchez, cuya visión y compromiso hicieron posible que el festival llegara hasta aquí. Pero, al mismo tiempo, celebrar 40 años significa mirar hacia adelante: honrar ese legado asegurándonos de que el festival continúe evolucionando, conectándose con nuevas generaciones de artistas y espectadores, y siga siendo un referente cultural de Miami por muchos años más”, dijo Messulam.
“Tiene un significado muy especial que haya sido el propio Mario Ernesto quien tomara la decisión de confiarle la continuidad de este Festival a Conecta Arts Miami y de dejarnos ese legado. No es una responsabilidad que asumimos a la ligera. Sabemos lo que el festival significó para él, y nuestro compromiso es honrar todo lo que construyó durante cuatro décadas y, a la vez, asegurar que pueda continuar creciendo y evolucionando. También es importante destacar que esta transición se está haciendo desde la colaboración y la continuidad. El liderazgo del Festival es compartido entre Jackie Briceño, directora artística de Conecta; Verónica Sánchez, hija de Mario Ernesto y presidenta de la Junta Directiva de Teatro Avante; y yo”.
Sobre el rol del festival, comentó:
“Su función ha sido fundamental creando espacios para que el público de Miami pueda encontrarse con compañías iberoamericanas, artistas y distintas maneras de hacer teatro. Pero creo que su impacto va más allá de presentar espectáculos. El festival ha ayudado a formar públicos, ha generado intercambio cultural y ha creado oportunidades de aprendizaje y colaboración a través de talleres, encuentros y conversaciones. En una ciudad tan profundamente bilingüe y multicultural como Miami, también ha reafirmado algo muy importante: que hacer y presentar teatro en español no es algo periférico, sino una parte fundamental de nuestra identidad cultural”.
El poder del teatro
Asimismo, aseguró que el teatro tiene un valor insustituible en una época dominada por las plataformas digitales y una oferta de entretenimiento online.
“El teatro ofrece algo que ninguna plataforma puede sustituir: la experiencia de estar presentes, juntos, compartiendo un mismo momento. En el teatro, lo que sucede entre los artistas y el público ocurre una sola vez; cada función es distinta porque depende de la energía, la reacción y hasta del silencio de quienes están en la sala.
Tenemos acceso a una cantidad enorme de contenido, pero precisamente por eso creo que la experiencia colectiva del teatro se vuelve aún más valiosa. Nos obliga a detenernos, a escuchar, a observar y a conectarnos con una historia y con otras personas sin intermediarios. Esa conexión humana, inmediata y viva es algo que la tecnología puede complementar, pero difícilmente puede reemplazar”, reflexionó.
Messulam se propone dar a conocer el festival a nuevos públicos y que, a la vez, conserve su identidad.
“Sueño con que el Festival continúe creciendo sin perder la esencia que lo ha sostenido durante estos 40 años: ser un punto de encuentro para el mejor teatro iberoamericano y para nuestra comunidad. Queremos seguir trayendo a Miami propuestas innovadoras, diversas y de gran calidad artística, pero también abrir más espacios para el intercambio, la formación y el diálogo entre artistas locales e internacionales. También sueño con acercarlo a nuevas generaciones. Queremos que más jóvenes descubran el teatro, que nuevos artistas encuentren en el festival un espacio de inspiración y conexión, y que siga siendo un referente cultural de Miami y un puente entre nuestra ciudad y el teatro iberoamericano”, expresó.
Por otro lado, la dramaturga venezolana Jackie Briceño considera importante que la programación del festival refleje la diversidad de la ciudad que lo acoge.
“Tratamos de ofrecer espectáculos que, por su calidad y trayectoria grupal, cumplan las expectativas de un público que trae en sus raíces el quehacer teatral y que hacen que Miami se aparte de su imagen de turismo de playa, y que sea vista como epicentro de arte. En el caso de las compañías provenientes de España y Argentina, la comunidad en Miami de ambos países, sumando a la cubana, asisten con más entusiasmo y llenan las salas. Pero en los últimos años, hemos visto como ha empezado a crecer la audiencia con la comunidad venezolana y colombiana que se suman al disfrute de los espectáculos”, dijo Briceño.
Según Briceño, hay historias universales que merecen ser contadas en las tablas, sobre todo, en los tiempos que corren.
“Creo que el público hispano necesita escuchar historias que hablen de nosotros, pero sin encerrarnos solamente en nuestra condición de hispanos. Historias sobre la migración, el desarraigo, la identidad y la memoria, por supuesto, porque forman parte de nuestra realidad y siguen teniendo una enorme vigencia. Pero también historias sobre la familia, el amor, la soledad, la intolerancia, el poder, el miedo, la vejez, la juventud y esa necesidad tan humana de pertenecer a algún lugar”, valoró.
“Vivimos tiempos muy complejos, donde pareciera que cada vez nos cuesta más escuchar al otro. Y allí siento que el teatro tiene una responsabilidad importante: ponernos frente a aquello que a veces preferimos no mirar. Pero tampoco creo que todo tenga que ser dolor o denuncia. El público necesita reírse, emocionarse, sorprenderse, reconocerse y hasta olvidarse por un momento de su propia realidad. Necesitamos escuchar historias que, sin importar de qué país vengan o en qué idioma fueron concebidas, nos recuerdan que seguimos compartiendo las mismas fragilidades, contradicciones y esperanzas como seres humanos”.
Para boletos o más información sobre la 40ta edición del Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, visite ihtfmiami.org