Un laboratorio político llamado Florida
29 de agosto de 2018 - 12:08 - Por SERGIO OTÁLORA
En estos tres meses que faltan, los dos partidos utilizarán todos sus recursos, más los de los donantes, para competir. Y en el medio, el dinero sin límites que entra a los PAC y super PAC, encargados en gran parte de la publicidad más negativa

MIAMI.- Varias sorpresas trajo esta elección del 28 de agosto. La primera, que no todo en política es dinero. La segunda, la alta participación de los dos partidos en la contienda. Es histórica.

Desde 1978, el Partido Demócrata no veía una participación como la del pasado martes. Entre la elección primaria de 2014 y 2018, se amplió el número de votantes de ese partido en 650.000. Sin embargo, su asistencia a las urnas fue del 31%, mientras que la del Partido Republicano fue del 34%.

Por otra parte, Gillum ganó con un 34% del voto demócrata, mientras DeSantis logró su nominación con un 56% del electorado republicano.

De acuerdo con los observadores de la política floridana, esta elección demostró que hay un gran entusiasmo entre los dos partidos, pero la pregunta es si los dos candidatos lograrán hacer una coalición más allá de sus propias organizaciones partidistas que les permita recoger el centro del espectro político.

Otro punto importante para destacar es que en esta elección se vio una cierta fatiga en el electorado con un tipo de publicidad política, sobre todo aquella que podría llamarse "propaganda negra", es decir, la que busca, con mentiras o verdades a medias, acabar con la reputación de un candidato.

Le sucedió al parecer al candidato Jeff Greene, quien inundó televisión y los buzones de correo con una serie de ataques que lograron el efecto contrario: que el atacante tuviera una imagen más negativa que el atacado. Tanto que en el último tramo de la campaña, Green desapareció y en un comunicado informó que estaba dedicado al trabajo de campo, golpeando puertas y hablando cara a cara con el electorado.

El billete sí importa

A pesar de que las primarias demostraron que no siempre "poderoso señor es Don Dinero", si se tiene en cuenta lo que gastaron los ganadores y lo que inviertieron sus oponentes, si es claro que la batalla hacia la elección general será sin duda una danza de los millones.

Pero como en lo sucedido este 28 de agosto, habrá factores que irán más allá de las finanzas de cada campaña. El desempeño en los debate que tengan los candidatos; la contundencia de los mensajes para lograr mover, sobre todo, a los independientes, y los posibles errores que puedan cometer.

Hay que tener en cuenta que la competencia entre partidos es extensa. Las de mayor importancia son las del senado federal, de los distritos 26 y 27 para la cámara federal; la gobernación; la fiscalía federal de Florida, y el comisionado de agricultura y servicio a los consumidores.

En estos tres meses que faltan, los dos partidos utilizarán todos sus recursos, más los de los donantes, para competir. Y en el medio el dinero sin límites que entra a los PAC y super PAC, encargados en gran parte de la publicidad más negativa.

Para los demócratas de Florida es una esperanza que el triunfo de Gillum logre revitalizar la dificil campaña al senado que sigue Bill Nelson quien, entre otras cosas, ha sido superado por muchos millones por los recursos casi sin límites del gobernador y candidato, Rick Scott, quien reportó en el último informe al departamento de elecciones $31,203,038.00 dólares en contribuciones.

En el mismo informe, Nelson reportó $19,901,692.00 dólares en contribuciones de campaña.