MIAMI.- JOSÉ PERNALETE/ DLA
jpernalete@diariolasamericas.com
@jpernalete
Una familia dividida por razones étnicas espera unirse antes de la Navidad
MIAMI.- Jorge Enrique Abdala-Jalil Jiménez, de origen cubano, fue encarcelado por las autoridades de inmigración debido al origen de su apellido cuando trató de llegar a Estados Unidos a través de la frontera con México
La posibilidad de aprobación de un “parole” humanitario para Jorge Enrique Abdala-Jalil Jiménez, que permanece encarcelado por autoridades de inmigración por el origen de su apellido, continúa siendo una esperanza para este empresario y su familia.
El pasado 5 de noviembre le nació una hija en Estados Unidos con su esposa Daniela Rivas, que clama por un milagro para qyeue la familia vuelva a estar reunida pronto.
A pesar del intento de permanecer fuerte, cada día que transcurre sin la presencia de su esposo, constituye una prueba difícil de lo que califica como “un hecho injusto contra una persona trabajadora, honrada y sin problemas con la ley”.
Con su bebita recién nacida en brazos, Rivas comentó en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, la necesidad que ha tenido de su esposo en momentos que le ha tocado cuidar sola a los dos hijos del matrimonio.
De hecho, el mayor de 5 años, cree que su padre no está con ellos, porque no ha conseguido pasaje de avión para viajar desde Venezuela. “¿Cómo le voy a decir que está en la cárcel si allí van las malas personas y mi esposo es un excelente padre?”, cuestionó.
En mayo de este año, Abdala-Jalil Jiménez se presentó en el puesto fronterizo del Puente Internacional de Brownsville, cerca de México. Apelando a su nacionalidad cubana, el hombre de 46 años solicitó asilo a los oficiales de inmigración recurriendo a la Ley de Ajuste Cubano. Para su sorpresa, la discreción del agente federal fue más allá de lo esperado y de acuerdo con el procedimiento aplicado, se levantaron sospechas contra el empresario, aparentemente por su apellido, que le viene el línea directa de su abuelo paterno.
“Yo estaba muy afectada horas antes del nacimiento de mi hija Sophia. Nunca me imaginé que ella nacería con su padre preso. Afortunadamente nació muy sana y sin complicaciones", relató Rivas.
La llegada de la pequeña le produce sentimientos encontrados a la mujer, que recuerda a cada instante lo que les está ocurriendo, contrario al sueño americano. “Esto ha sido una alegría entre lágrimas. Hay momentos en que quieres tirar los guantes porque es muy fuerte para mí sola”, confesó.
La familia tomó la decisión de migrar a EEUU tras la persecución política de la que era objeto en Venezuela, luego de acompañar a líderes de la oposición en diversas manifestaciones contra los abusos del Gobierno de ese país.
No obstante, a pocas semanas de la Navidad, reconoce que serán unos días “bien difíciles” para ellos.
“Yo pienso que Dios me hará el milagro de la liberación de Jorge, no me imagino a mi hijo mayor sin su papá en esta celebración” apuntó.
La espera en Washington
Además del nacimiento de Sophia, la otra buena noticia para la familia de Abdala-Jalil Jiménez es que el caso fue recibido en la oficina del congresista republicano del sur de la Florida, Mario Diaz-Balart, a fin de insistir en la revisión de la solicitud de “parole” humanitario ante instancias superiores.
“El congresista ha sido muy diligente", aseguró Rivas. "Recuperó el expediente enviado a Texas y lo condujo a Washington, nosotros acá hemos sufrido una injustica tras otra y es grato saber que existe aún gente de buena voluntad para ayudarnos de manera desinteresada” informó.
Actualmente, Daniela Rivas cuenta también con el apoyo de familiares y allegados que la asisten mientras aguarda por la reunificación con su esposo. Con una amiga prepara comidas por encargo para el sustento de ella y sus hijos. Con la mudada a EEUU planeaban establecer una empresa para fabricar quesos, de lo cual ya tienen experiencia en su tierra natal.
“Yo ahora no puedo ponerme a trabajar en otra cosa por mis hijos y por no tener papeles, sobrevivo con lo poco que me pueden mandar desde Venezuela y mis pertenencias allá no las puedo vender por todo esto que nos está pasando”, indicó.
Aunque no deja el optimismo a un lado, es inevitable para Rivas pensar en una posible partida de este país por la deportación de su esposo. Sin embargo, “si eso llegara a pasar, a Venezuela no me gustaría regresar. Si hemos podido sacar a nuestros hijos de allí no me gustaría tener que enfrentarlos de nuevo al temor de amanecer muertos cualquier día”.
Desde la prisión
Por fortuna, Jorge Enrique Abdala-Jalil Jiménez puede comunicarse a diario con su esposa por teléfono. Sin embargo, Rivas lamentó que su esposo ni por fotos conoce a su hija.
Con más de seis meses de estar encerrado y bajo constantes negativas a su petición por derecho, contemplado en acuerdos internacionales, el empresario no pierde las esperanzas de estar en libertad pronto.
En conversación telefónica con DIARIO LAS AMÉRICAS, Abdala-Jalil Jiménez reconoció que está en una nación donde la justicia funciona, y dijo que no duda de que “esto ha sido un error y espero retomar el camino lógico, luego de que se den cuenta de la equivocación en que incurrieron y rectifiquen”.
Valorando el grado de fe que le reconforta en estos tristes días, considera que existe una gran razón por la que la providencia los ha obligado a atravesar esta dura circunstancia. Espera que lo sucedido sirva para que otros cubanos no sean objetos del mismo trato.
A diferencia de cualquier persona el libertad, contó que los peores días desde que está tras las rejas son los domingos pues en el centro de detención de inmigración de Puerto Isabel de Texas, lugar donde se encuentra recluido, no se pueden hacer trabajos de reparación, lo cual le ha ayudado a soportar el encierro.
Algunos allegados a manera de broma, le han sugerido que no continúe haciendo trabajos de reparación en la cárcel “porque no lo van a querer soltar”.
Abdala-Jalil Jiménez todas las noches se reúne con otros 30 reclusos en un grupo de oración cristiana y de recreación que anima en la cárcel. Pero este apoyo sin duda nunca podrá ocupar el vacío que siente ante la ausencia de los suyos.
“Lo que más extraño de mi libertad es mi familia y su calor, la compañía de mi esposa, mis hijos, mi madre y mis hermanos [...] sólo el tenerlos así de lejos me hace tragar grueso y hasta me hace faltar el aire muchas veces”, reveló.
NULL
