MIAMI.- Thomas Jardon, quien dirigía el programa de vivienda de Citrus Health Network en Miami-Dade, fue acusado de desviar más de 1,2 millones de dólares vinculados a la atención de personas sin hogar mediante alquileres y compras de muebles ficticios, informó este miércoles Katherine Fernandez Rundle, fiscal estatal de Miami-Dade.
Acusan a directivo de ONG en Miami-Dade de desviar $1,2 millones destinados a personas sin hogar
La Fiscalía de Miami-Dade sostiene que Thomas Jardon cobró alquileres y muebles ficticios mediante empresas bajo su control. Conoce cómo operaba el presunto fraude.
Jardon, de 42 años, enfrenta cargos que incluyen participación en una organización dedicada a actividades delictivas, un plan organizado para defraudar, hurto mayor y uso delictivo de información personal. Según la fiscal, empleó parte del dinero en relojes Rolex, ropa de diseñador, obras de arte, viajes y vehículos. Las acusaciones aún deben probarse ante un tribunal.
Citrus Health Network es una organización sin fines de lucro fundada en 1979 por Mario Jardon, padre del acusado. Entre sus servicios, ayuda a personas remitidas por el Homeless Trust de Miami-Dade a encontrar vivienda. Citrus paga los alquileres y, en ocasiones, los muebles; después solicita al fondo del condado el reembolso de esos gastos.
La fiscal sostuvo que Mario Jardon y otros directivos desconocían las presuntas irregularidades y no participaron en ellas. “Se trata de un robo cometido por un empleado deshonesto”, afirmó Fernandez Rundle, quien añadió que Citrus había reembolsado al Condado más de 1,2 millones de dólares para cubrir las pérdidas.
Alquileres de viviendas que no estaban disponibles
La orden de arresto describe dos mecanismos. Para el primero, Thomas Jardon habría identificado edificios de apartamentos y casas similares a los inmuebles utilizados por el programa de vivienda. Luego, mediante compañías ficticias bajo su presunto control, presentó contratos que hacían parecer que esas empresas eran propietarias o administradoras de las viviendas.
Los investigadores sostienen que las compañías no tenían autorización de los dueños y que los clientes de Citrus no vivían allí. Desde su cargo, Jardon aprobaba contratos, facturas y solicitudes de pago a esas empresas. Citrus pagaba los supuestos alquileres y luego pedía el reembolso al Homeless Trust.
Un caso señalado en la orden corresponde a Plaza Gardenia, un complejo de apartamentos en Hialeah. Su propietario declaró a los investigadores que nunca hizo negocios con Citrus ni con la compañía que cobraba los alquileres. Según la investigación, los apartamentos estaban ocupados por otros inquilinos mientras se presentaban como viviendas para clientes de Citrus. Los pagos relacionados con ese inmueble sumaron 176.720 dólares.
La orden también examina pagos por un edificio en Miami. Su propietario negó haber autorizado a la empresa que figuraba en los documentos y dijo que su firma en un acuerdo de administración había sido falsificada. Los investigadores encontraron, además, contratos atribuidos a dos antiguos clientes de Citrus que habían fallecido meses antes de la supuesta firma. Los pagos de ese caso ascendieron a 58.745 dólares.
En Florida City, los dueños de una casa afirmaron que siempre habían vivido en ella y jamás la alquilaron al programa. Según la orden, Citrus pagó 42.900 dólares por supuestos alquileres de esa propiedad. Otro edificio en Miami generó 136.440 dólares en pagos, pese a que, de acuerdo con los investigadores, ninguno de los clientes mencionados ocupó sus apartamentos.
Facturas por muebles que los clientes no recibieron
El segundo mecanismo giraba en torno a Express Furniture Solutions, una empresa fantasma que, según la orden, Jardon controlaba aunque su nombre no aparecía en los documentos de constitución. La compañía facturó muebles supuestamente destinados a clientes del programa. Jardon aprobaba los pagos desde Citrus y la organización solicitaba después los reembolsos.
Entre septiembre de 2022 y noviembre de 2025, Citrus pagó 559.400 dólares por presuntas entregas de muebles de esa empresa, indica el documento judicial. Una auditoría interna examinó 35 expedientes de transacciones y encontró solicitudes escritas de muebles en solo cuatro.
Los investigadores entrevistaron a clientes cuyos nombres aparecían en las facturas y que dijeron no haber recibido los artículos. Una mujer, al ver dos facturas atribuidas a entregas para ella, las calificó de fraudulentas. «Ojalá. Necesitaba muebles. Por aquella época dormíamos en el suelo», declaró, según la orden. Otra clienta negó haber recibido una cama, un sofá y otros artículos que figuraban en una factura de 2025.
El caso sale a la luz
Las primeras alertas surgieron en noviembre de 2025, cuando empleados del programa se quejaron de que Jardon desatendía sus funciones y no respondía correos. Casi al mismo tiempo, un contador detectó una compra superior a 30.000 dólares en productos Apple mediante la cuenta de Amazon de Citrus, cargada a un programa que ya no funcionaba.
La organización decidió despedir a Jardon el 5 de diciembre de 2025. Después auditó el programa de vivienda y comunicó las irregularidades a la Oficina del Inspector General de Miami-Dade. La investigación posterior, realizada también por la Oficina del Sheriff, incluyó registros bancarios, documentos y entrevistas.
Según la orden, el análisis financiero identificó la compra de dos relojes Rolex de 19.000 dólares cada uno, doce litografías del artista cubano Wifredo Lam y cuatro vehículos: un Jeep, un BMW y dos camionetas Chevrolet Silverado. Fernandez Rundle informó que Jardon ingresó en prisión y que se le fijó una fianza cercana a 700.000 dólares.
cmenendez@diariolasamericas.com
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